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Dover La Riviera. 8 de julio de 1999 ¿Que Dover tiene defectos? Por supuesto. ¿Que son pijos? Pues vale. ¿Que suenan muy alto? Muy bien. Particularmente, después de ver su concierto en La Riviera, tengo el convencimiento de que la música española nunca tuvo un grupo como éste. Cualquier pega que pueda ponerles se queda empequeñecida ante la demostración de potencia y dureza que Dover exhibe en la actualidad. Cuando salí del local, comentaba con mi chica y unos amigos que los grupos que a sí mismo se llaman "duros" podían ver y aprender de una banda como ésta. Los madrileños han dado una vuelta de tuerca a su carrera y, sin ninguna duda, se han puesto a un nivel que hace increíbles los comentarios que ponen "peros" a su sonido o su puesta en escena. No hace falta ser muy inteligente para ver que en este cuarteto tenemos al grupo más importante dentro del rock español desde que aparecieran las ofertas de Barón Rojo o Héroes del Silencio. Como ellos, Dover tendrá sus detractores, gente incapaz de darse cuenta cuando nuestro país genera un grupo de calidad internacional o personas que se empeñan en señalar que un grupo no es bueno si las cifras de ventas de sus discos pasan a ser multitudinarias. Lo ofrecido por el cuarteto en La Riviera no tiene vuelta de hoja. Bastaba entrar en el local para darse cuenta de que el sonido que llegaba era bien diferente a la mayoría de las bandas que han tocado en esa sala. Contundente, generoso, bestial Y todo ello con melodía, con canciones, presentado con actitud por alguien que se deja los sentidos en el escenario. Los temas presentados del reciente Late at night pasan de costado por el estilo "Dover", pero, evidentemente, se presentan con una dureza en el escenario capaz de erizar el vello de cualquiera. También aparecieron desde el primer tema los destinados a decir que Dover ya no son, que ya no están, que si patatín y que si patatán personas que no necesitaban ver el concierto para opinar dado que su actitud es, simplemente, contraria a cualquier cosa que suponga un avance en nuestra música o comentaristas que sólo prestan atención a las cosas cuando provienen del extranjero. El público, evidentemente, tiene otra opinión. Y los aficionados a la música también. En esta banda tenemos lo mejor que nos ha podido pasar en los últimos diez años y, si siguen progresando de la manera como lo han hecho hasta ahora, creo que dentro de dos o tres temporadas tendremos una banda que ponga la música española en cualquier parte del mundo. Y es que, vamos a admitirlo, si los discos de Dover tienen calidad se quedan empequeñecidos ante conciertos como el que dieron en Madrid. Puede que fuera algo excepcional, que no sea la tónica general de la banda, pero lo cierto es que en pocas, muy pocas, ocasiones, a Madrid se le regala un show con esta intensidad y ese calibre. Yo, como muchos, agradecería que el espectáculo de su directo empezara a tomar ya un cariz más vistoso, que su trabajo con luces y efectos hiciera honor a lo que presentan con su música pero estoy seguro que eso llegará y que dentro de muy poco no sólo podremos disfrutar con Dover de un concierto, sino de un espectáculo que cree época. Ojalá pudiera escribir esto más a menudo y hablar así de más bandas. De momento, ya tenemos una y, sin duda, a partir de ahora, el rock español empezará a tener otras coordenadas con las que ilusionarnos. E.P.
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