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Concierto en defensa de los animales Palacio de Deportes. 24 de junio de 1999 La causa es evidente: hay demasiadas "personas" en este mundo que se creen con derecho a matar animales con el solo fin de servir a causas estúpidas. Abrigos de pieles que suponen matanzas indiscriminadas, experimentos de vivisección a fin de probar cosméticos, corridas de toros para que algunos disfruten de lo que llaman "arte" un desprecio, en suma, a las vidas de demasiados seres que, sin comerlo ni beberlo, sirven para que grandes estúpidos puedan parecerlo aún más. Hace tiempo que varios grupos del panorama musical español comenzaron a colaborar con ALA (Alternativa para la Liberación Animal) a fin de que, con acciones concretas, se recauden fondos para que esta asociación pueda realizar campañas de información y protesta contra este tipo de barbaries. Primero fue el compacto En defensa de los animales y ahora se trata del concierto que quince bandas ofrecieron en el Palacio de Deportes de manera desinteresada. Delincuencia Sonora, Orujo de Brujas, Answer, Reincidentes, Monkey Do, A Palo Seko, La Vaca Guano, Latino Diablo, Undrop, Sôber, Habeas Corpus, Porretas, Hamlet, Boikot y Ska-P interpretaron tres temas de su repertorio en un recinto a rebosar que se llenó poniendo las entradas a 500 pesetas. Como era de prever en un concierto de este tipo, los grupos se tomaron su participación como si en ello les fuera la vida, poniendo en quince minutos todo aquello que son capaces de ofrecer en cada uno de sus conciertos por separado. Orujo de Brujas presentó un tema de lo que será su segundo compacto, Reincidentes desarmó la caja de los truenos y convirtió el Palacio en una sauna, Monkey Do pudo comprobar cómo, al menor indicio, todo el público colaboraba en algo que quería hacer propio, A Palo Seko tuvo su mejor respuesta con la versión de Eva María que han incluido en la banda sonora de Muertos de risa todos y cada uno de los grupos pudo palpar desde el primer momento que la gente estaba con la idea y que había ido allí a reivindicarla divirtiéndose. Latino Diablo se mostraron poderosísimos, la gente de Undrop volvió del revés el recinto cuando interpretó su Train, Sôber ofreció un set con la performance de un hombre desnudo envuelto en polvos de talco y peleándose con tiras elásticas, Habeas Corpus destiló la inteligencia de sus letras y Porretas se marcó tres himnos que consiguieron una de las mejores respuestas de la noche antes de que se incorporase al escenario Fernando de Reincidentes para interpretar con los madrileños un tema más. Hamlet estuvo más sosegado que otras veces, pero no por ello menos duro, y Boikot se llevó a la gente de calle poniéndoles a bailar mientras miembros de Vantroi también subían al escenario. Como fin de fiesta aparecieron Ska-P, quienes pusieron en marcha la crítica parodia que incluyen en su show en la cual un carnicero mata a golpes a una foca a fin de hacerse un traje de piel. La respuesta por parte del público fue la esperada y la concienciación de la gente crecía del mismo modo que lo hacía cuando fijaban sus miradas en los bestiales vídeos que se ofrecían a ambos lados del escenario con imágenes de torturas animales realmente difíciles de comprender. Lo más importante del concierto no fue el rendimiento de los grupos (que, de por sí, fue fantástico) sino el hecho de que la recaudación fuera a parar a las arcas de ALA y que los hechos denunciados fueran mejor conocidos por el público que asistió. Tanto delante como detrás del escenario, el ambiente que reinó durante toda la tarde y noche (seis horas duró el concierto) fue excelente, con lo que se demostró que la gente es solidaria cuando puede serlo y que los músicos son uno de los colectivos que mayor actividad demuestran cuando se trata de colaborar con causas justas. Todos desearíamos que este tipo de conciertos no tuvieran que ser benéficos, ya que ello indicaría que no sería necesario, pero, mientras lo sean, ojalá todos se realicen de este modo y con esta respuesta. E.P.
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