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Sonny Rollins. Enero de 1998

El tenor que nunca supo dónde iba

Este mes se ha puesto a la venta "The complete Sonny Rollins RCA Victor recordings", una caja con seis discos que recogen todo el material que el saxofonista grabó para la prestigiosa etiqueta. La edición, que viene acompañada de tomas inéditas y de un precioso libro con notas e índices, nos sirve de excusa para recuperar la figura de este hombre, un monstruo del jazz que continuamente vivió a caballo de su saxofón y la época que le tocó vivir.

Estamos en 1960. Un hombre se pasea, día sí y día también, por el puente de Williamsbourg; pero eso no es lo extraño. Lo curioso del personaje es que pasea tocando el saxo, mirando al cielo y al agua, más fuerte cada vez y con más novedad cada día. Lo primero que se piensa el viandante cuando le ve es que es uno de los músicos que inundan Nueva York ofreciendo su arte por unas cuantas monedas. Pero al acercarse, el extrañado ciudadano de la gran manzana comprueba que el saxofonista no es otro que Sonny Rollins, el Sonny Rollins que se había colocado en lo más alto de la popularidad con obras como "Saxophon colossus" o "The freedom suite" y que, sin venir a cuento, se había retirado de la escena en el 59, en el momento en que pasaba, según los críticos, por su mejor etapa.

Para unos, su retirada fue motivo de controversia. Para otros, era obvio que Rollins se había visto arrollado por las nuevas tendencias que llegaban de la mano de John Coltrane y Ornette Coleman. Coltrane había tocado con él acompañándole en "Tenor madness", uno de sus discos del 57, y nadie le había prestado atención ante el poderío y la vitalidad de Sonny. Coltrane era, en aquella época, miembro del quinteto de Miles Davis y sólo había grabado un primer disco a su nombre: "Dakar". Lo curioso del caso es que Trane entró en la formación de Davis porque Rollins no aceptó el puesto. Dos años después, lo que son las cosas, Coltrane era uno de los músicos más admirados del mundo y se le consideraba la máxima figura del hard bop, una corriente que Rollins había colaborado a crear. Ese hecho hizo divagar mucho a Sonny: ¿estaba haciendo realmente la música que iba con la época? Otra cosa no sería, pero su obsesión, desde siempre, era estar en el momento adecuado al tiempo adecuado. Cuando su figura brillaba, ya nadie se planteaba si Stan Getz era mejor que Sonny Rollins. Rollins se había convertido en un clásico y había superado a Getz con su influencia en los músicos jóvenes. Sin embargo, el camino del tiempo es implacable y la pregunta del público y la crítica ya había cambiado: Sonny ya no competía con Getz, sino con Coltrane, y, se pusiera como se pusiera, había perdido.

La primera vuelta

En 1962 Sonny Rollins volvió a grabar y puso como título a su disco "The bridge". El nunca lo confirmó, pero a todo el mundo le pareció evidente que el llamar a su disco "El puente" tenía una enorme relación con sus paseos sobre el East River tocando el saxo y buscando la nueva orientación para su música. "The bridge" era, además, el comienzo de su relación con RCA, una compañía en la que firmó sus cinco discos siguientes y en la que mostró una evolución tremenda en poco tiempo. A "The bridge" le siguió "What's new", un álbum en el que flirteaba con sonidos caribeños recordando los orígenes de su familia y dando en el clavo comercialmente. Ese mismo año la bossa nova aterrizó en Estados Unidos y marcaría la producción de un buen puñado de músicos. Más tarde llegaría "Our man in jazz", un disco que refleja la preocupación de Sonny por acercarse a las corrientes más contemporáneas de la época. Había quedado tan impresionado por el free jazz y por la obra de Ornette Coleman que decidió trabajar con la mitad de su cuarteto. De este modo, formó su propio combo junto al trompetista Don Cherry, el batería Billy Higgins (ambos músicos de Coleman) y su fiel acompañante, Bob Cranshaw, en el bajo. "Our man in jazz" se grabó en directo en el Village Vanguard neoyorquino y todos los que asistieron a la grabación quedaron ensimismados: ¡el hombre del hard bop estaba ahí delante haciendo free! En 1957, Rollins había realizado otra grabación en el mismo local y la historia la considera como una de sus obras maestras. En aquella ocasión grabó en trío sin piano iniciando una etapa en la que trabajaría con esa formación. Cinco años después nada era parecido.

Probablemente era precisamente eso lo que Sonny quería mostrar: que ya nada era lo mismo. Había necesitado dos años lejos de los escenarios y los estudios para darse cuenta de ello y ahora quería estar, de nuevo, en el centro de la vorágine. Muchos señalaron que Sonny era lo suficientemente bueno como para tocar cualquier estilo, pero que, en el fondo, no parecía estar tan cómodo como debiera.

Sin pararse a escuchar las críticas, el saxofonista viajó a Europa y a Japón dentro de una amplia gira que le permitió comprobar lo querido que era en esas tierras. Aquí se le consideraba un músico consagrado, uno de los más grandes, y eso nadie se lo podía quitar. Su vuelta a Estados Unidos vino unida a la grabación "Sonny meets Hawk" junto a Coleman Hawkins. El álbum parecía cumplir una ley natural: si algo había diferenciado siempre a Getz y a Rollins es que este último evidenciaba una gran influencia de Hawkins, aunque los dos tuvieran el sello de Lester Young y Charlie Parker.

Sus siguientes discos, "Now's the time", "On Impulse" (en el sello Impulse) y "The standard Sonny Rollins" (con el que cierra su contrato con RCA), supusieron su vuelta a la normalidad. El free quedaba atrás y comenzaba una colaboración con el cine con la banda sonora de "Alfie". Al mismo tiempo, grababa con Freddie Hubbard en "East Broadway run". Todo parecía volver al pasado. La época de transformación que supuso su paso por la RCA desaparecía y la vitalidad de Rollins volvía a recordar al de sus obras más reconocidas.

Eso era, precisamente, lo que él no quería; así que, ni corto ni perezoso, volvió a retirarse de la escena.

No hay retorno

La ausencia duró, en esta ocasión, cinco años y la vuelta vino, como cabía esperar, tratando de incorporarse a lo más moderno recuperando el tiempo perdido. Por aquel entonces, el jazz había iniciado un proceso de fusión con otros estilos. Era lo que se empezaba a denominar jazz rock y suponía la entrada del jazz en el mundo de la electricidad. Su relación con el sello Milestones trajo consigo grabaciones ubicadas en la fusión, pero, en aquellos momentos, el público se había dividido: los jóvenes querían la experimentación del jazz rock y no querían a figuras del pasado, mientras los más maduros adoraban a los clásicos y no a los que comulgaban con las nuevas tendencias.

Así, la carrera de Rollins ha estado plena de altibajos y de extrañas decisiones. En el 74, por ejemplo, firmó un aplaudido "The cutting edge", pero empezó a darse cuenta de que su música no era bien recibida en los clubs de jazz. Eso le hizo tomar la decisión, en 1979, de aceptar tocar únicamente en festivales o teatros de gran aforo. En 1981 llegó a colaborar con los Rolling Stones en "Tatoo you" y con Pat Metheny, otro de los músicos que no se limitaba a las claves clásicas del jazz.

En el 85, llevado por la corriente en boga, graba un álbum en solitario sin acompañamiento y gira por Europa con Victor Bailey y Tony Campbell. Bailey había pertenecido a Weather Report, una de las bandas emblemáticas del jazz rock. En 1986 presentaría un concierto para saxo y orquesta y dos años más tarde estaba haciendo música disco en "Dancing in the dark". Su carrera no mantenía una línea coherente y perdía en un año lo que había ganado el anterior. Su público fue haciéndose variopinto y se ganó el rechazo de la crítica más cerrada del jazz.

Todo había cambiado y eso era, precisamente, lo que el saxofonista le pedía a su música. Aunque no se entendiera, él quería estar en el momento adecuado en el sitio adecuado.

El principio

Theodore Walter Rollins nació en Nueva York el siete de septiembre de 1930. En su niñez estudió piano, visitó el Apollo y, tras empezar a practicar con el saxo alto, se dio cuenta de que lo que le gustaba en realidad era el tenor. Debutó a los 17 años en la orquesta de Louis Jordan, aunque su salto al profesionalismo llegó, como era preceptivo, en los clubs de la calle 52. La primera vez que entró en un estudio fue de la mano de Babs Gonzales y en poco tiempo consiguió trabajo con J. J. Johnson y Bud Powell. Según iba subiendo su caché, tocó con Max Roach, Roy Haynes, Kenny Dorham y Fats Navarro. En el 51 graba el primer disco a su nombre, firmando como Sonny and the Stars, y en ese mismo año trabaja junto a Miles Davis.

El jazz está cambiando y después del bop y el cool llega el hard bop, más enraizado en el blues y en la tradición. Es entonces cuando Sonny Rollins comienza a ser valorado como una de las banderas del nuevo estilo. Graba con Charlie Parker en el "Collector's item" de Miles Davis y en el 53 realiza unas sesiones con el Modern Jazz Quartet que le consolidan entre los mejores. Poco después graba con Thelonious Monk y su estilo gana madurez y calidad. Davis le propone ser pieza estable de su grupo y él no acepta, aunque graba con el trompetista un álbum para Prestige en el cual introduce tres de sus composiciones. En 1955 es llamado por Max Roach para formar parte de su quinteto sustituyendo a Harold Land y tocando junto a Clifford Brown. Para muchos, aquélla fue una de las mejores (si no la mejor) formaciones de la segunda mitad de los cincuenta.

Su producción propia es, simplemente, magnífica. En el 56 graba "Saxophon colossus", considerada una obra maestra por su sencillez y energía. Más tarde haría "Tenor madness", "Plays for Bird", "Tour de force", "The sound of Sonny" (todos para Prestige) y firma con Blue note. En 1957 llega su grabación en el Village Vanguard inaugurando una formación de trío sin piano que utilizará en sus siguientes álbumes.

Un poco más tarde llega "The freedom suite", otra obra maestra que, además, fue valorada como un alineamiento político. En 1959, cuando estaba considerado como uno de los mejores tenores del momento, Sonny Rollins desapareció de la escena.

E.P.

La caja

"The complete Sonny Rollins RCA Victor recordings" recoge todo el material que el saxofonista grabó en esta prestigiosa etiqueta. En concreto, son seis discos oficiales y el que apareció en 1964 con el título de "The alternative Rollins". Además del material completo de "The bridge", "What's new", "Our man in jazz" (todos del 62), "Sonny meets Hawk" (63), "Now's the time" y "The standard Sonny Rollins" (ambos del 64), aquí se pueden encontrar tomas alternativas de los temas de estos álbumes, tres piezas que aparecieron en el disco "3 for jazz" (en el que también aparecían cosas de Gary Burton y Clark Terry) y once tomas que solamente fueron publicadas en ediciones francesas. Los seis CDs están presentados en un libro que, además, cuenta con treinta y seis páginas de información y créditos. En los textos se analiza, además de la figura de Rollins, el contenido de cada uno de sus discos con la RCA y algunos recuerdos sobre la época y la grabación. El libro que contiene textos y compactos se ensarta en una caja con cobertura de tela y con el dibujo de la portada impreso en tintas de oro y plata. Una verdadera preciosidad.

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