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Pribata Idaho. Marzo de 1998 "Lo novísimo es algo viejo reciclado" Fueron quinteto, cuarteto y ahora trío. Diez años y tres álbumes les contemplan. Nacieron siendo una de las esperanzas "indies" y con el tiempo se han convertido en una de las bandas más interesantes que se pueden encontrar en este país. "Hope", su último trabajo, es uno de los mejores álbumes de los últimos tiempos y ha contado con una gran producción de Carlos Torero. Ya ha quedado claro que los Pribata son una enorme realidad. Probablemente, mucha gente conoce más su nombre que su obra. Desde que su primera maqueta de cuatro temas ("You can't have everything you want") apareciera en 1988 han visto cambiar, crecer y perderse muchas cosas de la escena independiente. Ellos han pasado la criba de los últimos años y han reaparecido con un álbum excelente que mejora su clásico "Sueroine" del 94. "Hope" ha superado las mejores expectativas y muestra a un grupo maduro, consciente de su verdadera capacidad y lejos de las influencias que siempre se le achacaron. Ernesto González, Pedro Miguel del Amo y Manuel Serván son los miembros de Pribata Idaho, aunque Carlos Torero, su productor, parece haberse incorporado a la banda como una voz decisiva más. Vosotros sois de los grupos pioneros dentro de la hornada independiente de los noventa, ya que vuestra primera maqueta es de 1988. ¿Qué recordáis de aquellos días en los que se estaba gestando lo que luego se dio en llamar el "boom indie"? "Eran finales de los ochenta y funcionaban sellos como Romilar y Munster, de los cuales iba a partir todo. De hecho, todos los grupos nos dirigíamos allí para ver si conseguíamos editar nuestro disco. Era la época del revival garagero y grupos como Sex Museum, Vancouvers o Rescuets eran casi la referencia obligada. Nosotros no entrábamos bien en esa línea estética y éramos algo atípicos. Teníamos también la influencia americana, pero no hacíamos garage, que era lo que imperaba." Vuestra actuación estética, de todos modos, era muy clara desde el principio: recuperación de músicas, letras en inglés, un look simple y un odio voraz a determinados medios y compañías multinacionales. ¿Tenía aquello su sentido? "Era divertido, pero lo más importante era que veías que tu oportunidad era real, que con esa actitud realmente podías grabar un álbum, cosa que en el 85, por ejemplo, no sucedía. Los grandes grupos españoles de los ochenta estaban todos en declive y comenzaba a aparecer la figura de los solistas lanzados desde las multinacionales, por lo que quedaba claro que el panorama musical no iba a cambiar desde esa industria. La actitud indie, con toda la explosión de grupos que tuvo, y con sus actitudes, enriqueció mucho el ambiente." Estoy con Ernesto y con Carlos en una cafetería al lado de un par de cervezas y mi copa. Aún no han llegado Pedro y Manuel, quienes se incorporarán más tarde. Ernesto es el que más habla. Recuerda aquellos tiempos por detrás de sus gafas oscuras y, cada dos por tres, Carlos recuerda anécdotas de grupos compañeros, de compañías desaparecidas o de productores amigos. Siempre se criticó de los grupos de vuestra generación una cerrazón que os impedía llegar a más gente ¿Aceptáis vosotros esa crítica? "No creo que sea nuestro caso. Nunca tuvimos ninguna pretensión ni hemos tenido voluntad de no crecer. A nosotros nos sucedió lo que a otros muchos grupos: que la distribución de nuestros discos era limitada y los presupuestos de promoción mínimos. Todo tenía un aire muy amateur y se movía casi por pandillas: conocías a los que tenías más cerca y no sabías nada de los de otro sitio. Hubo bandas que cayeron en la dinámica de considerar que solamente ellos eran buenos y que el resto eran malos, pero eso de odiar al compañero es algo que nunca entendimos bien. Siempre es preferible buscar lo bueno en lugar de cerrar los ojos a lo que no está tan cerca de ti." "Cactus juice" (92) y "Sueroine" (94) ,vuestros dos primeros discos, salieron con Munster ¿Cómo fueron vuestras relaciones con esa compañía? "Muy buena mientras duro. Se empezó a deteriorar al final de nuestra relación por causas que, realmente, eran ajenas a ella. Empezaron a surgirnos necesidades que trajeron consigo ciertas exigencias que la compañía no pudo asumir. Les reconocemos todo lo que hicieron por nosotros y toda la ayuda que nos prestaron, pero cuando comenzamos a salir de esa postura amateur de la que hablábamos antes Munster no llevaba nuestro ritmo y cada vez era más difícil entendernos." ¿Influyó el tema de la promoción? "Fue una de las cosas que para nosotros se convertían en exigencia sin que la compañía reaccionara. Habíamos vendido cuatro mil copias de 'Sueroine' y estábamos en una radio fórmula. Era un momento en el que se nos podía mover sin necesidad de cambiarnos ni ofrecer lo que no había. El público respondía y tocamos durante todo un año, pero Munster no supo, no pudo o no quiso pegar el estirón, por lo que el momento 'dulce' se disipó. Comenzaron a aparecer imposiciones y cambios demasiado drásticos, ese momento en el que la gente pide pero no ofrece nada a cambio." Los críticos habían recibido bien vuestra propuesta. "Sí. Las malas críticas eran contadísimas. En líneas generales hubo una buena respuesta y la mayoría valoró positivamente nuestra evolución. Tal vez hubiéramos necesitado algo más de apoyo, ya que no teníamos ningún otro sitio en el que promocionarnos, pero " ¿Qué grupos de aquella generación os parecían mejores? Siempre se ha señalado que en esa explosión surgieron muchos grupos que no tenían suficiente calidad como para durar "Valendas, Parkinson D. C., Vancouvers, Goodbye Planet muchos; y, desde luego, guardamos un gran respeto por Los Enemigos, aunque, evidentemente, no estaban en esta movida." Satisfacciones ¿Cuáles fueron las mayores satisfacciones que os trajeron vuestros dos primeros discos? "Evidentemente, grabarlos. La experiencia de estudio, eso de sacar un disco y que, encima, se escuchara y funcionara Era mágico que la gente comprara cosas que tú habías hecho. Aquello de llegar a las primeras mil copias El segundo fue distinto. Sabíamos que habíamos hecho algo muy diferente y con otro nivel: era para sentirte realmente orgulloso de él." Desde aquel "Sueroine" han pasado tres años ¿Por qué tanto tiempo hasta "Hope"? "Hemos pasado mucho tiempo tocando, tal vez demasiado, sin tiempo para componer. También se juntó la historia de la salida de Munster y el que, aunque hubiera sellos dispuestos a lanzar nuestro nuevo disco, lo hayamos pensado con calma hasta que ha llegado la mejor opción. No es que seamos muy rápidos trabajando, pero la próxima vez no nos entretendremos tanto." ¿Consideráis un avance haber firmado con Elefant? "Sin duda. La decisión fue unánime. Nos ofrecía los requisitos que difícilmente íbamos a encontrar en otro sitio. Tenemos un presupuesto importante, nos permiten trabajar con holgura y la promoción se lleva de una manera profesional. Además, tenemos garantías de un funcionamiento independiente y una total confianza por su parte. No hay ningún tipo de imposiciones." El año pasado las multinacionales empezaron a mirar a la escena independiente buscando grupos que renovaran su catálogo de artistas nacionales. ¿Fichajes como los de Planetas, Australian Blonde o El Niño Gusano os hicieron pensar alguna vez en esa posibilidad? "Pues no: nunca nos comió mucho el tarro ese asunto. En España es imposible trabajar de manera independiente dentro de una compañía grande. Si alguna vez nos ofrecieran algo veríamos las condiciones, pero cuando el artista se identifica con su obra como nosotros lo hacemos con la nuestra es muy difícil que nos hagan bajar de ahí." Particularmente opino que vuestra propuesta musical ha cambiado para mejor. ¿Habéis trabajado en ello o ha sido una evolución normal? "Tiene el mismo sonido Pribata que siempre hemos tenido, pero lo hemos definido más y mejor. Hemos contado con una gran producción, hecha con mucho gusto. No es la única producción posible que tenían las canciones, pero, desde luego, sí una de las mejores. Sucede que algunas veces hemos llevado al equívoco a la gente con nuestra propuesta y que ellos han podido pensar de nuestra música lo que no era. Podemos parecernos a los Byrds o a Country Joe and the Fish, pero en 'Sueroine' ya se veía una estética psicodélica presente en las canciones más nuevas. Eso se ve más presente en 'Hope', aunque hemos tenido el máximo cuidado en no repetirnos en ningún concepto." ¿Qué es lo que ha cambiado en el grupo desde "Sueroine"? "No mucho. Trabajamos de la misma manera, aunque posiblemente hayamos perdido algunos prejuicios a la hora de componer con ciertas formas. 'Sueroine' era una colección de canciones para el directo mientras que en 'Hope' hay climas, atmósferas En este disco se ha puesto más el estudio para la canción. Con Carlos hemos trabajado de una manera que no conocíamos y que nos ha facilitado mucho las cosas." Cambios ¿Cómo creéis que ha cambiado la escena independiente en estos últimos cinco años? "Ha habido cosas muy extrañas. Hay una base sobre la que trabajar: sellos pequeños de cultivo y sellos importantes arropados por editoriales fuertes. La cohesión que había antes se ha diseminado, aunque en cualquier momento puede surgir otro punto de partida. Los intentos de asociación que se han hecho entre los sellos no han funcionado, pero, afortunadamente, ya no hablamos de sellos que te condenan al underground, sino de sellos que tienen un reconocimiento y una respuesta. También los festivales se han mostrado como una buena plataforma para el público. El circuito de salas, sin embargo, tuvo un boom y ahora está a la baja, aunque, por lo menos, los ayuntamientos parecen haber desaparecido de la escena como contratantes." Han desaparecido grupos, compañías, distribuidoras y vosotros sois de lo que ha quedado. "Es dar al mismo clavo con la misma piedra. A nosotros no nos ha dado el flash de creernos algo que no somos. Lo pasamos bien y estamos a gusto, por lo que no nos aburrimos. Mantenemos al público que tenía veinte años cuando empezamos y ahora tenemos que conseguir captar a gente más joven. Cuando empezamos lo hicimos casi para gente 'integrista', aunque oímos de todo y seguimos evolucionando. Hay otros que se han quedado en los Rolling." Las canciones de "Hope", ¿se han hecho a lo largo de los tres últimos años? "No: casi todo se ha compuesto en el último año. Después de 'Sueroine' hicimos un single, pero nos planteamos dar un giro a nuestra música y no mimetizarnos con nadie. Todo se compuso en un espacio más breve y más condensadamente: surge más rápido con el grupo más centrado." ¿Ha sido bien recibido el disco? "Las críticas han sido buenas, aunque hay gente que no termina de entender nuestra idea." ¿Cuáles son vuestros planes de directo? "Queremos tocar lo justo. No podemos perder comba, pero tampoco podemos permitir que el próximo disco tarde tanto como ha tardado éste. Condensaremos las actuaciones lo más posible, pero hemos tardado tanto tiempo en lanzar 'Hope' que no creemos que podamos hacerlo a nuestro completo gusto. Será difícil recuperarnos. Lo que tenemos claro es que no queremos festivales, ya que nos perjudican más que ayudarnos. Si acaso, únicamente el FIB; y eso, si ellos quieren. El resto lo tocaremos en salas pequeñas." "Lo que ayer era nuevo hoy se ha convertido en viejo". Esa parece ser la norma de la industria independiente ¿Es la vuestra? "Pues no. Nosotros casi vamos al contrario, pero eso parece ser bueno, ya que aquí lo novísimo siempre es algo viejo reciclado. Hay demasiadas cosas que se intentan vender como nuevas y que no tienen nada de novedad." E.P.
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