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Manu Chao. Mayo de 1998

"Mi banda somos yo y la casualidad"

Vuelve el creador de Mano Negra. Pero no vuelve con Mano Negra. "Clandestino", el primer disco de Manu en solitario, no recuerda en absoluto la fusión y el mestizaje que hiciera popular el legendario grupo. Ahora su creador prefiere el intimismo, la tristeza y una búsqueda musical en distinta dirección. La mentira y las fronteras son sus mayores preocupaciones.

"Mis preocupaciones personales están desbordadas por las sociales. Hay tantas cosas… Tal vez lo que más me preocupa es que la gente está perdida, aunque tiene más lucidez que nunca. Hoy en día nadie se agarra a nada y quien hace propuestas las hace siempre en un tono populista y facilón: en Francia es la extrema derecha, en Brasil las sectas, en el Magreb el integrismo…". Charlar ahora con Manu tiene poco que ver con las conversaciones que tenías con el líder de Mano Negra. Ahora se le ve más pausado, más tranquilo y más ilusionado. Durante tres años ha estado descansando, sin sacar nada al mercado. "La vida me permitía dedicarme a experimentar y he estado todo este tiempo a rumbo perdido y aprendiendo de lo que veía. Eso sí: no he parado de grabar. Han sido años de dispersión, muy nutritivos para mí. Ahora lo que ha surgido son ganas de organizarlo todo, recopilarlo, ordenarlo y ponerlo en discos. Muchos amigos han tirado de mí para hacerlo y creo que es el momento adecuado". El primer fruto de ello es "Clandestino", un disco grabado de una manera muy personal que delata tristeza por todos los lados. En el álbum no están los ritmos acelerados y bailables de antaño ni las explosiones radicales que caracterizaron a su anterior proyecto.

"Mano Negra paró de funcionar hace cuatro años con un último concierto realizado en Colombia. La banda empezó a disolverse sin que decidiéramos nada y, a lo largo de un año, vimos que cada uno tenía una preocupación distinta. No fue una cosa de un día para otro. Algunos querían permanecer con sus familias, algo muy difícil de hacer si estabas en un grupo que te absorbía tanto como lo hacía Mano Negra. El darnos cuenta de que nos distanciábamos fue largo y doloroso, pero vimos que ya no existía esa alquimia que une a la gente en la misma dirección. Mano Negra queda como algo recuperable únicamente para ciertas causas muy contadas". ¿Una gira de Mano Negra por las ciudades francesas gobernadas por la extrema derecha? "¿Por qué no?".

Manu no vive ahora en un sitio estable. Es un viajero que tiene pocos gastos y que dedica la mayor parte de sus ahorros a pagar billetes de avión que le comunican entre todas sus familias repartidas a lo largo del mundo. En septiembre puede instalarse en Madrid, pero, seguramente, también será una parada temporal dentro de un caminar largo. "Ahora cuento con un estudio portátil que puede viajar conmigo. Lo puedo usar igual en la calle que en una panadería y, de ese modo, grabar inmediatamente las cosas que me impresionan y que pierden su magia cuando entran en un estudio más grande y fijo. Cuento con personas que son capaces de ordenar mis grabaciones y que me ayudan a recopilar el material de manera que pueda hacer un disco con cierta unidad. Yo soy hábil y feliz recogiendo cosas de todas partes".

Banda

La idea de Manu es estar más presente en el mercado discográfico, hacer diferentes discos con distinta temática y ubicados en diferentes conceptos musicales. "Lo que sí tengo claro es que no quiero repetirme, no tengo ganas de ofrecer lo que ya ofrecí con Mano Negra. Me gustaría sorprender con cada disco igual que antes sorprendíamos con cada canción. 'Clandestino' es personal, íntimo, pero el próximo disco será muy diferente". Tiene almacenadas multitud de canciones y cada una compuesta dentro de una tendencia. "Ahora de lo que se trata es de romper las barreras que existen entre las edades de la gente, no entre estilos musicales. Yo me perdí entre los tambores de Brasil, pero también lo hice en la cultura del techno. El trance, por ejemplo, es un estilo que es tan válido si lo haces con máquinas como si lo haces con tambores. En Brasil me reúno con mis amigos y suelo poner música muy diferente. Cuando pongo techno a ellos les gusta porque suena muy tribal. Además, la música electrónica es muy democrática: cualquiera puede hacerla. Es una cultura muy interesante".

Nada parece escapar a su curiosidad y nada, tampoco, parece estar lejos de sus canciones. Cuando charlas con Manu puedes encontrarte hablando de futbolines, televisión, mujeres o de las calles de París. Es necesario parar un poquito y poner las cosas en orden si hay que plasmar algo en un papel más tarde. Por ejemplo: ¿hay un proyecto de banda estable?

– "Tengo dos o tres colegas que siempre pueden acompañarme, pero creo que una banda es algo que no puede ser duradero. Es como casarte: prefiero tener novia a formar un matrimonio. Una banda es, como un matrimonio, un compromiso y ahora mismo necesitaría una banda diferente para cada una de mis canciones. Mi banda somos yo y la casualidad. Me gusta tener la disciplina de dejar la puerta abierta al azar porque el azar es el mejor artista que existe".

No contar con un grupo no supone que Manu no vaya a tocar en directo. Su próximo proyecto para presentarse en vivo es la "Feria de las mentiras". "Es algo que se está creando ahora mismo y en lo que se está trabajando muy duro. Trata de ser un espejismo de lo que hay en las diferentes partes del mundo y tendrá una propuesta musical muy diversa: gentes de muchos sitios, bandas municipales, percusionistas, máquinas… Será una geometría variable que contará con cuarenta o sesenta personas que pueden cambiar de día en día dependiendo de donde nos presentemos". El 7 de julio la "Feria de las mentiras" arrancará su caminar en Santiago de Compostela. Habrá pulpo, circo, un campeonato de futbolín y mucha, mucha música. También estarán las nuevas canciones. "Los temas de 'Clandestino' son tan íntimos que no me atrevo a tocarlos ante grandes audiencias. Probablemente surjan en la parte final de la feria, cuando haya menos gente y nos podamos reunir todos alrededor de un vinito".

Clandestino

El nuevo disco es, de alguna forma, conceptual. No se trata de una obra creada alrededor de una historia, pero sí es un álbum que gira alrededor de varias ideas. Una es la propia leyenda de la "Feria de las mentiras". Otra es la propia mentira. "Es curioso que el primer mundo siempre se aproxima al tercero. Le presenta lujo y cultura, consumo y buena vida, pero luego, cuando la gente quiere entrar en el primer mundo, no se le deja y, además, se le dice: esto no es como en las películas que te pongo en la tele". La idea de la mentira se une muy estrechamente con la otra línea de marca el disco: las fronteras. "Se cierran cada día más. Yo soy viajante y se puede decir que éste es también un disco de viajes. Cuanto más viajo más me doy cuenta de todos los impedimentos que se ponen a la libre circulación de las personas por el mundo. Tengo una novia en Africa y yo puedo ir a verla, pero ella, sin embargo, no puede venir aquí".

Con esos planteamientos, es lógico que "Clandestino" sea un disco triste. "En ninguna de las familias que tengo repartidas por el mundo veo que las cosas vayan para arriba. Día a día, todo se degrada cada vez más". Eso lleva a canciones acústicas, intimistas, con letras que presentan situaciones crudas y que, al mismo tiempo, sirven de retrato a sensaciones vividas. "Puede que la gente esperara otra cosa de un disco de Manu Chao, pero esto es lo que hay. Es posible que el público de Mano Negra se pierda, pero no es algo que me preocupe en exceso. Podía haber hecho un disco en otra dirección, pero, en este momento, me apetecía hacerlo así".

– ¿Es la vuelta de Manu o es que Manu se da una vuelta?

– "Lo segundo queda más bonito: me voy a dar una vuelta y ya veremos cómo funciona. No tengo inquietudes respecto a cómo venda o deje de vender. Será eso: como darme una vuelta que responda a lo que me apetece hacer ahora. Estoy un poco más organizado y tengo un buen círculo de amigos que me ayudan. Ya veremos lo que me apetece hacer mañana".

– Se dice que eres una persona con la que resulta difícil trabajar…

– "Es cierto, pero no se exactamente por qué. Tengo las ideas muy paradas y no soy amigo de los compromisos. Me nutro de muchas ideas y de mucha gente, pero cuando alguien no coincide conmigo no intento llegar a un acuerdo: sólo quiero hacer lo que me apetece. Llegar a acuerdos hace que, en demasiadas ocasiones, las cosas no queden a gusto de ninguna de las partes. Así que, por lo menos, yo sé que lo que hago queda a mi gusto".

Ya se han acabado los adjetivos que señalaban a Manu como un adelantado a su tiempo. Ya nadie podrá mirar a Mano Negra como un punto de referencia. Pero el artista sigue ahí, con otras inquietudes, proyectos y con otra forma de expresar las ideas. "La gente nos señalaba como precursores y yo soy consciente de que hemos abierto muchas puertas, sobre todo en Sudamérica. Mezclar cosas siempre produce otras cosas y eso es bueno. Cuando se mezclan raíces de varios sitios estás creando unas nuevas raíces para el futuro. No se puede olvidar nunca que nuestras raíces también están hechas a base de mezclas".

Sí; y, además, los proyectos del ayer son la historia del mañana. Las cosas corren muy deprisa. "Cuando veo a los chavales del techno me río al recordar que a Mano Negra nos llamaban alternativos. Hoy en día casi seríamos ejecutivos al lado de estos chicos".

E.P.

Manu Chao. "Clandestino". Chewaka

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