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Justo Bagüeste. Septiembre de 1998

"Cualquier elemento técnico que sirva para expresar algo me vale"

Es un tipo ciertamente inusual dentro del panorama musical español. Con vocación decididamente experimental, Justo Bagüeste es la cabeza pensante de I.P.D. (Inducing the Pleasure Dreams), un colectivo de creación musical que huye de clichés y estereotipos y que emplea la tecnología para "hacer música que agrade al mundo, música de compañía", como él mismo explica. Antes del verano apareció "In out", un cuarto trabajo "más optimista" en el que, según dice, "he intentado hacer una fotografía más grande del mundo, hacer pequeños zooms sobre situaciones personales".

La trayectoria musical de Justo Bagüeste se remonta a los primeros años ochenta, época en la que formó parte de los grupos 5º Congreso, Polanski y el Ardor y Clónicos ("un grupo interactivo donde, en el primer disco, llegamos a cantar en seis idiomas"). También fue saxofonista invitado de gente como Nacha Pop, Glutamato Yeyé o Sindicato Malone hasta que fue plenamente consciente de que era música electrónica lo que corría por sus venas. "Ha llegado un momento en la vida en que he tenido que decir: 'pues yo hago esto, yo soy esto', porque sino no te encuentras en ningún sitio. Ha dejado de interesarme que primaran cosas como el virtuosismo. No puedo estar mirando el mundo a través de un saxofón siempre".

Así, puso manos a la obra y se embarcó en el proyecto I.P.D. sabiendo de dónde partía, pero sin tener muy claro dónde podía llegar. En el 93 graba un primer álbum homónimo producido por Suso Saiz, conocido hombre de música vinculado a los Esclarecidos. "I.P.D. existe por Suso Saiz "–señala Bagüeste–"; de las mil cintas que he hecho en mi vida, le di una a Suso y él fue quien me impulsó. Por eso en los créditos figura como 'productor emocional'. Le debo muchísimo y es uno de mis mejores amigos". Recuerda que el primer álbum "es un disco urbano con bases más estáticas. Todo son fotografías bastante visuales. Es un viaje por la Gran Vía cualquier noche después de muchas drogas. Tiene tres piezas: una muy dura, otra más placentera y otra más agarrada para follar".

Después de aquel peculiar debut llegaron "Lágrimas 95", un trabajo de corte intimista, y "Radiomoog 96", una pieza basada en la radio con una mezcla de música cubana de un bar, aunque su autor aclara que "no es que me guste el etno—techno, ni mucho menos". Lo que sí tiene claro es la necesidad de valerse de la técnica para el proceso creativo: "cualquier elemento técnico que sirva para expresar algo me vale, ya sea el sampler o lo que sea".

"In out" supone una clara evolución en la propuesta sonora de I.P.D., como reconoce su artífice: "en cada disco intento no clonarme a mí mismo, porque mi vida también cambia y con ella mi percepción de las cosas que hago. Aquí he querido concretar más las cosas y que se queden claras. Lo he hecho con la ayuda de Suso Saiz, de Guillermo Quero, que es un técnico creativo fabuloso, y la de otros amigos, porque las cosas se hacen con la ayuda de la amistad: solo no puede hacer nadie nada, sobre todo si no hay dinero".

La voz

Se trata de un disco en el que la voz ha adquirido mayor importancia que en los anteriores. "La voz es una obsesión para mí "–apunta Bagüeste–". Me gustan mucho los cantantes y he trabajado con muchos en mi vida, así que aquí he cogido ciertas voces que me gustan y que creo que aportan un sentimiento optimista". Así, en los diferentes cortes de "In out" suenan desde voces bereberes a la del Papa Juan Pablo II, pasando por la de Suso Saiz, la de una conocida periodista musical o la de los mismísimos Undrop. "Ahora han pegado, pero cuando grabamos el tema eran unos tíos anónimos estupendos que iban conmigo a tocar a los chill outs y les pagaba yo porque no les querían pagar los de los festivales". También aparece una pieza titulada "Reflejos" cantada por Cecilio Espejo, un gitano de Granada. "Es un DJ amigo mío aficionado al flamenco, pero no es cantaor ni nada parecido. Ese es el tipo de aspectos que quiero destacar: cosas de la vida cotidiana que para mí son particulares". En el apartado de colaboraciones, al margen de las voces, también han participado en el álbum Angel Altolaguirre y Tino di Geraldo entre otros. "Ha venido gente por casa y han hecho algo, pero aun así también intento concretar la improvisación. Lo difícil de hacer música actualmente para mí es el hecho personal de concretar las cosas porque, incluso con la tecnología que yo trabajo, que es pretecnología, tienes una gama de exposición tremenda de cosas. La cuestión es concretar eso. No hay nada casual en este disco: está todo hecho con alevosía y premeditación".

El espectáculo que ofrece I.P.D. en directo otorga casi tanta importancia al plano visual como al musical, con proyectores y numerosos efectos de iluminación que logran un entorno onírico ideal para su objetivo de inducir a los placenteros sueños. "Para mí son paisajes todo lo que describo "–declara Justo–". Hay situaciones fractales y situaciones más concretas de imágenes psicodélicas. Yo busco lo artificial como forma de expresión y como forma de sentirme bien. Se trata de salir de alguna forma de aquí y para eso los visuales ayudan, son un escape, espacios alterados; intento alterar situaciones, incluso de estética y de ética".

Animador indispensable de chill outs durante el arranque de estos espacios para la relajación en España, Bagüeste no está muy conforme en lo que se han convertido. "No quiero estar más en chill outs en España: quiero apartarme porque es un espacio que se ha desvirtuado. Un chill out es una descompresión de otros lenguajes y a mí me interesaba mucho desarrollarme ahí, pero ahora todo vale: parece que a los empresarios del rave eso no les interesa. También estoy mosqueado con los recopilatorios", prosigue en sus descargos. "Todo se clona y todo se recopila, todo sale fraccionado y a mí no me gusta. No lo veo ético desde el punto de vista del artista, ni tampoco del consumidor".

Adicto a los sonidos digitales ("de alguna forma tienen que ver con el mundo lisérgico. Esas cosas las comprendes si has probado todas las drogas"), Justo Bagüeste cree que algo no funciona en la cultura de baile de nuestro país. "Los raves están llenos de gente, la gente va a bailar; todo el mundo baila mucho y elimina sus energías ahí, pero nadie compra música: se vende muy poco".

Proyectos

El impulsor de I.P.D., que se encuentra inmerso en un proyecto conjunto de gira junto a Bunbury, tiene cierta sensación de "rara avis" dentro de la música española, pero aun así reconoce varios nombres que le gustan y a los que se siente más cercano. "En España, en cuanto a música electrónica, Esplendor Geométrico es el número uno: antes que ellos y Aviador Dro no había nada. Madelman también me cae bien. Francisco López es muy interesante: es un antropólogo que hace solamente música ruidista, en un ambiente sobrio".

Como proyecto más próximo, en septiembre se pondrá a la venta en el bar Radar de Madrid una pieza de veinte minutos con el mismo nombre que el local y en la que participan veinte creadores, entre ellos Big Toxic, HD Substance, Tomás Garrido, Suso Saiz, Proyecto Mirage, José Manuel Costa, Morgana, Dinamo y Tomás Fernando Flores.

Carlos Moral

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