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Desastre. Mayo de 1998 "En nuestro estilo caben muchas cosas" Han tardado, pero, por fin, su tercera entrega está en la calle. Además, dando que hablar, su nuevo trabajo, les presenta en mejor línea que sus dos discos anteriores. Si bien son unos habituales del circuito rockero, ahora tienen una oportunidad para dar el salto. Alguien se ha inventado una definición para el rock madrileño: si haces rock urbano, con toques de pachanga y con letras de denuncia, haces "calimocho rock". El término tiene su gracia. Por un lado define lo autóctono del estilo; por otro, refleja la media de poder adquisitivo del público de esta música, ya que quien lo sigue no suele ser de quienes piden kiwi con menta a las tres de la mañana en un local de moda. La gente de Desastre acepta el término con cierto humor. "Nos gusta más que lo de pachanga kombativa porque, en los temas de pachanga, nosotros no solemos poner letras de denuncia sino cosas divertidas. Habitualmente, y en el resto de las canciones, nuestros textos son crudos, reales pero no llamamos hijo de puta a nadie". En dando que hablar, Desastre se muestra más ecléctico que en sus dos trabajos anteriores. Si bien en Juntos y revoltosos (grabado conjuntamente con Valhala) y en Crisis ya se apreciaba el gusto por la variedad, en su último álbum han ido más allá: hacen rock, blues, ska y hasta una balada, algo que les hace distinguirse bastante de sus compañeros de género. "¿Por qué no? Somos un grupo y tenemos influencias, por lo que en nuestro propio estilo podemos aceptar todo lo que nos gusta y lo que cabe dentro de él". Entre su público hay quien saca una sonrisa cuando escucha la balada. "Sonríen pero les gusta. Todos la tararean y se la saben, aunque, al terminar, nos digan que deberíamos ir al festival de la OTI". La amplitud estilística es una de las cosas que más sorprende de su último trabajo. "En este disco hay más variedad y música más moderna, ya que seguimos escuchando música y eso repercute en nuestra manera de componer". Entre sus piezas hay alguna que está dirigida directamente a las piernas. Es lo que ya se asume como la pachanga rockera, tonadas realizadas para que la gente baile con esquemas musicales muy populares y con letras divertidas. Añadir canciones en esta línea puede hacer que más de uno les señale como unos imitadores de Ska-P, pero ellos lo ven de otra manera. "Siempre hemos pensado que unos temas cachondillos y bailables vienen bien en cualquier disco. La explosión de Ska-P ha hecho que quien no conoce a otros grupos los vea a todos como si fueran imitadores suyos, aunque, como en nuestro caso, esos temas llevaran escritos desde mucho antes de que Ska-P fuera popular. Quien escucha el disco entero podrá apreciar que no nos parecemos en nada, aunque, evidentemente, en los temas de pachanga tenemos cosas en común con ellos". Mejora La mejora de disco a disco ha sido enorme en este grupo. En dando que hablar se han cuidado más los arreglos y la línea general del álbum. "Los arreglos no estaban tan predeterminados como pueda parecer, ya que muchos surgieron en el estudio mientras se grababa el disco. Son cosas que se te ocurren, que se prueban y que se valoran en el contexto de la canción. En este álbum hemos incluido muchas cosas que no podemos presentar en directo, como violines o vientos, pero, al fin y al cabo, para eso está el disco: para sonar diferente, ya que nosotros no utilizamos samplers ni nada pregrabado cuando tocamos en vivo". La labor de Carlos Martos, el productor, también es reconocida por la banda: "Lo habíamos grabado todo cuando se lo presentamos a la compañía y fue entonces cuando entró en escena el productor. Le dimos todos los máster y él realizó unas mezclas impresionantes. Pisó el acelerador y mejoró muchísimo los temas. Era obvio que necesitábamos a alguien de fuera para que nos dijera dónde podíamos mejorar y él lo hizo. Se supone que un disco siempre puede quedar mejor de lo que finalmente queda, pero, en este caso, el resultado final queda mucho mejor de lo que esperábamos teniendo en cuenta los medios con los que habíamos contado para grabarlo". En esta ocasión, Desastre cuentan con una compañía que les respalda plenamente. Sus dos discos anteriores únicamente habían contado con apoyo en la edición, pero no contaron con ningún medio de promoción: se vendieron, casi todos, en los bares donde actuaban y después de sus conciertos en provincias. "A Edel, nuestra compañía, la conocimos por los Porretas y es algo por lo que siempre les estaremos agradecidos. Al principio no parecían muy convencidos con el material, pero el Bode les insistió y, cuando vieron que teníamos suficiente calibre como para que una oficina de manágement nos cogiera, nos prestaron atención. Estamos contentos con ellos, sobre todo en lo referente a promoción, ya que nunca hemos tenido cosas como las que tenemos ahora: entrevistas, pegatinas, camisetas cosas que nos pueden dar a conocer a quien aún no nos haya escuchado". Su compañía ha editado también el último trabajo de los Porretas y lanzará próximamente a la calle el segundo disco de Caskärrabias. "Quieren hacer un catálogo de grupos nacionales y se han fijado en el rock, aunque no desprecian otros géneros, como lo que hace Amparanoia. Eso es bueno porque compañías como esta dan moral a otros grupos que nunca han tenido respuesta por parte de la industria y que ahora ven animarse la escena". Ahora están preparando la presentación de su disco en Madrid, pero siguen sin parar de actuar por otras partes de España. Valentín, Antonio, Aldo y Alfonso están preparados para llegar a un público más amplio, pero tienen una idea muy clara. Como dicen en Dando que hablar, uno de sus temas, "lo mismo da ser funcionario que escribir canciones por necesidad". "Es lo que no nos gustaría ser. La frase define la idea general del grupo". E.P.
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