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Deep Purple. . Mayo de 1998

Japón revisitado

El estremecedor duelo entre Gillan y Blackmore en "Strange kind of woman", el desmesurado solo de Paice en "The mule", el frenético despegue con "Highway star", el orgasmo final de "Child in time", la deliciosa intro de "Lazy", el arrebatado alargamiento de "Space truckin'"… y "Smoke on the water", por supuesto. El "Made in Japan" de Deep Purple es todo eso y mucho más. Para muchos, el álbum de rock en vivo por excelencia. Ahora retorna a la palestra, entre parabienes y abultada atención mediática. Pero no nos llamemos a engaño: siempre ha estado allí.

Es difícil no estar al tanto: anuncios en televisión, inserciones en prensa, artículos laudatorios por doquier, visita promocional de Jon Lord e Ian Paice (teclista y batería respectivamente, así como únicos participantes de todas las formaciones del combo), carteles en la calle que rezan "El mejor disco en directo de la historia del rock"… Una intensa y bien dirigida campaña de mercadotecnia que toca las fibras más sensibles de varias generaciones, de aquéllas que tuvieron al "Made in Japan" como uno de sus discos de cabecera, y que azuza el interés de los más jóvenes en un disco legendario y emblemático. Resultado: a las tres semanas de su desembarco en los escaparates, esta "edición remasterizada 25º aniversario" ya había conseguido el platino (más de 100.000 copias vendidas). Y suma y sigue. Lo que consigue una buena publicidad.

Pero es que "Made in Japan" nunca se había ido. Nunca había sido descatalogado. E incluso existe un primer prensaje en compacto (no muy esmerado, eso es cierto) desde 1989 que se localiza fácilmente en cualquier tienda medianamente provista (y que, de paso, sale más barato que el nuevo artefacto). Por haber, los completistas acérrimos disponen de hasta una reveladora caja de tres CDs ("Deep Purple live in Japan") editada por EMI hace un lustro y en la que, salvo pequeñas omisiones, se recogen los tres conciertos japoneses de agosto de 1972 que dieron origen al mito, en lozana y apabullante mezcla digital (la de Peter Mew en los Abbey Road, la misma que se ha empleado en esta ocasión) que corrige una de las escasísimas faltas del doble álbum original al disponer de guitarra y teclado en las que eran sus correctas posiciones en escena.

Pero basta ya de hacer de abogados del diablo. Su condición –por otro lado, comprensible y legítima– de operación comercial no empaña la calidad de este estupendo producto. Detrás de una portada ligeramente modificada (el color dorado original se sustituye por el negro no sabemos por qué, aunque a la banda le gusta) se agazapa la explosiva grabación añeja, los dos álbumes de vinilo reducidos a una rodaja de compacto. De regalo, además, se incluye otro CD, un "bonus disc" que nos obsequia con las versiones de estudio –extraídas de las ediciones remasterizadas en compacto ya aparecidas en "In rock", "Fireball" y "Machine head"– de las canciones incluidas en la misma, así como encarnaciones hasta ahora inéditas de los temas utilizados como bises en esa gira japonesa: "Black night" (de acuerdo: ésta ya había aparecido como cara B del single de "Woman from Tokyo" en 1973, en los álbumes "24 carat purple" y "Powerhouse" y después en la versión compacta de "Singles A's & B's") y "Speed king" provienen del bolo en Tokio del 17 de agosto, mientras "Lucille" se tocó únicamente el día anterior en Osaka (en "Deep Purple live in Japan" aparecía completo el bis de la primera noche en Osaka con otras lecturas de "Black night" y "Speed king"; a quien quiera poseer hasta la última nota de lo que Purple tocó en esos conciertos sólo le falta el "Black night" de la segunda gala en Osaka, que seguro asomará algún día).

No falta el consabido libreto, en esta ocasión (todo un detalle para los no políglotas) traducido al castellano. El mismo resulta ser un resumen del exhaustivo y excelente texto escrito por Simon Robinson (factótum desde hace años de la Deep Purple Appreciation Society y principal impulsor de la miriada de interesantísimas recuperaciones de material "purpleliano", tanto inédito como ya conocido, que abundan en el mercado) para "Deep Purple live in Japan". Os remito a él si queréis informaros de la génesis y singladura del doble LP original, desde su modesta concepción como exclusiva carta de presentación en vivo para el mercado japonés (vestigio de la misma fue que el prensaje japonés tuviera portada y título –"Live in Japan", ¡qué originales!– distintos a los del resto del mundo, cosa que avispados importadores occidentales intentaron capitalizar haciendo creer que se trataba únicamente del concierto de Tokio) hasta su encarnación en majestuoso leviatán rockero, símbolo por antonomasia del exceso sesentero, que erigió el invento doble en vivo en típico icono de una época. "Hasta entonces, la jugada del doble en directo no era algo que estuviera precisamente de moda", me explicó Lord en su reciente vista a Madrid. "Pienso que su gran calidad abrió los ojos a muchos, que empezaron a ver las posibilidades de las grabaciones en directo".

Calidad

Pero dejando a un lado su increíble calidad musical, lo que hay que subrayar es la dimensión mítica alcanzada por el "Made in Japan", dimensión mítica que alcanza su mayor paroxismo en esa desquiciada leyenda que afirma que un espectador, puesto hasta las cejas, se habría pegado un tiro durante el crescendo final de "Child in time". Es una mentira, naturalmente, típica de la alucinada, decadente y, a pesar de todo, deliciosamente naif década de los setenta (el cuento se repite con otros live coetáneos, como el "Frampton comes alive"). Mas la veracidad histórica sobra: lo que verdaderamente cuenta es la solidez del mito, la capacidad fascinadora de una música y un tiempo capaz de generar tamañas historias.

¡Y eso que parece mentira que algo tan tremendo se registrase con una baqueteada mesa de ocho pistas! "En realidad se trataba de dos pequeñas grabadoras de cuatro pistas conectadas", aclara Paice con ocasión de la visita promocional. "No estaba mal para la época, pero si hubieras visto la mesa… Era muy primitiva". Menos mal que habían exigido que Martin Birch (célebre ingeniero de sonido de muchos álbumes de Purple y otra gente y a quien la banda impuso para el proyecto) estuviera a cargo de las operaciones. "Le preguntamos a Martin si la cosa funcionaría" –continúa Paice–", y nos dijo que no habría problema. Todo lo que había que hacer era poner los controles en la posición adecuada y no hacerse el listo. Captar la resonancia natural de los locales. Martin usó su conocimiento del estudio para sacar el mayor rendimiento posible a la acústica de los mismos. El equipo no significaba impedimento alguno. Era el factor humano el que contaba". Lord califica a Birch como su "arma secreta".

Otro factor, curioso e imprevisto, también ayudó. Según Paice, "en 1972 Japón era un país con una cultura absolutamente diferente. Lo sigue siendo ahora, pero entonces aún más. Las bandas de rock and roll occidentales que habían tocado allí se podían contar con los dedos de la mano. (…) Nosotros estábamos acostumbrados a los públicos de Europa y Norteamérica, donde la gente chillaba y hacía ruido todo el rato. Los japoneses te aplaudían a rabiar entre canción y canción, pero durante los temas se quedaban callados. Era muy desconcertante. Pensábamos si habríamos hecho algo mal; pero ésas eran sus reglas y teníamos que adaptarnos a ellas. Sin embargo, probablemente eso influyó en la calidad del disco, pues no tuvimos distracción alguna. Nada de gente bailando o botando. El sonido es muy puro. Puedes sentir la atmósfera de las salas". Su compañero le secunda: "Había mucha autocontención y concentración. Y la actitud de los espectadores –expresar tus emociones en público es de mala educación en Japón– ciertamente nos forzó a apoyarnos los unos en los otros. Nos escuchábamos más, nos conectábamos más de lo que suele ser normal en un concierto de rock and roll. Pero para la tercera y última noche ya nos habíamos olvidado de que nos estaban grabando. Es por eso que Ian Gillian afirma que es la mejor. Estábamos más sueltos" (la mayor parte del material del doble proviene de la segunda noche en Osaka, la mejor en términos de grabación, actuación y acústica).

Ebullición

En plena ebullición creativa, curtidos por cientos de bolos, telepáticamente enlazados a la hora de desparramar en escena (aunque para ello tenían bien aprendido un complicado sistema de señales manuales), empujados por los nervios de tener sólo tres días para plasmar en cinta algo que les convenciera, Blackmore, Gillian, Glover, Lord y Paice desplegaron sus inmensos talentos durante esas tres tórridas noches del Extremo Oriente para confeccionar el directo más grande de todos. Vertiendo en escena faraónicas recreaciones de sus temas de más calibre ("la idea era jugar con las estructuras de las canciones, destruirlas, rehacerlas de arriba a abajo. Teníamos mucha libertad y no nos daba miedo asumir riesgos, aunque a veces nos equivocáramos", aclara Paice al respecto), y con los astros a favor, dieron origen a su disco más grande y exitoso (lleva vendiéndose bien desde 1972 e incluso recuerdo a Lord en una entrevista a mitad de los ochenta asegurando que era uno de los discos más despachados semanalmente en España y otros países) y a toda una leyenda en el universo del rock and roll. Leyenda que, afortunadamente, muchos neófitos van a poder descubrir y apreciar con este nuevo lanzamiento. Ya sólo por eso, bienvenido sea.

Gus Cabezas

Deep Purple. "Made in Japan. 25º aniversario ed. remasterizada". Emi 7243494190

Selección de otros títulos en directo de la misma formación de Deep Purple (la Mark II)

@discos:Deep Purple. "Live in Japan". Emi 7243 8 27726 2 0

Deep Purple. "In concert 1970-72". Emi CDS 7981812

Deep Purple. "Scandinavian nights". Connoisseur Collection DP VSOP CD 125

Deep Purple. "Scandinavian nights. Live in Denmark 1972". Connoisseur Collection Video CCV1000

Deep Purple. "Doing their thing". Castle Music Pictures CMP 3001

Deep Purple. "Ricochet". Triangle PYCD 048

Deep Purple. "Highway star. Live in London 1972". GDR CD 8902

Deep Purple. "In the absence of pink. Knebworth 85". Connoisseur Collection DP VSOP LP 163

Deep Purple. "Nobody's perfect". Mercury Polygram 835 897-1

Deep Purple. "Come hell or high water". RCA

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