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Deep Forest. Abril de 1998

Música tradicional asequible

Michel Sanchez y Eric Mouquet atacan de nuevo. El proyecto Deep Forest, lejos de consumirse, presentó el mes pasado "Comparsa", un álbum realmente notable. En él aparecen todas las señas de identidad del dúo abundando en la música electrónica y en el cuidado de las voces.

Michel Sanchez anda dando vueltas con su pipa mientras que Eric Mouquet parece más pausado alisándose su cabello rubio. Ambos son los padres de un proyecto multicultural que cuenta sus obras por éxitos. Michel estudiaba en el Conservatorio de París cuando conoció a Eric. Este le introdujo en un tipo de música radicalmente distinto al que conocía, por lo que Michel se puso como loco a comprar discos hasta empaparse de lo que se hacía en Africa y el Caribe. Como tenía su propio estudio, invitó a Eric a trabajar con él algunas tardes; fue en aquellas jornadas de investigación cuando surgió Deep Forest. "Nuestra idea es que la música tradicional sea más popular. Antes no tenía ningún espacio en los medios de comunicación. Lo que hacemos nosotros es meterla en un contexto más asequible, algo que nos resulta relativamente fácil porque controlamos instrumentos electrónicos y tenemos nuestros propios estudios. Parece que el asunto funciona porque, de un tiempo a esta parte, en todas las tiendas de discos hay un apartado para la música de otros países y otras culturas". Obviamente, este último hecho no es debido únicamente a ellos, pero nadie puede negar que las entregas de Deep Forest han hecho que multitudes enteras sepan que en otros territorios del mundo que no son Occidente también hay una impresionante riqueza musical. "Lo que nos diferencia de otros es que ponemos un gran énfasis en las voces. Hay otros músicos que copian nuestro concepto haciéndolo más cercano a la música dance, pero nosotros nos quedamos en lo tradicional asumiendo que la voz es el instrumento más hermoso del que se dispone."

¿La voz? Ninguno de los dos miembros de Deep Forest canta, pero eso no es ningún problema. Antes de plantearse cualquier proyecto, escuchan y leen sobre las músicas de otros países, mandan a un "reportero volante" con unas ciertas ideas y éste se preocupa en buscar lo que quieren exactamente sus jefes. Lo graba, se hincha de material y vuelve a Francia. Con toda esa documentación, Michel y Eric empiezan a dar forma a su música hasta que únicamente faltan las voces. Es entonces cuando se desplazan a los más recónditos lugares, entran en contacto con los cantantes y dan forma final a sus composiciones. "Para crear solemos trabajar por separado, pero así no llegamos muy lejos: sólo alcanzamos ideas, formas… Cuando contamos con las voces es cuando realmente avanzamos y cuando nos juntamos para empezar a cerrar las cosas. El que los dos seamos teclistas lo hace bastante fácil, ya que nos entendemos muy bien."

En su último álbum han contado con diecisiete vocalistas de los lugares más pintorescos. Incluso han incluido en el álbum una voz española: Ana Torroja. "Mi hija "–señala Michel–" era fan de Mecano y escuchándola noté que su voz podía complementarse perfectamente con la de Abed "–Abed Azrié es el otro vocalista del tema "Media luna", la canción en la que participa Ana–". Es una gran intérprete y sabe transmitir emoción. El resultado quedó muy bien."

Escuchando "Comparsa", se hace difícil adivinar que Michel y Eric empezaron su colaboración alrededor de los acercamientos que Miles Davis y Joe Zawinul realizaron con la música africana. Su música es muy elaborada, lindante en algunos momentos con el pop y basada siempre en la melodía de voz. Su resultado es difícilmente asimilable como "música tradicional", aunque, evidentemente, parte de culturas arraigadas y nada nuevas. "La música tradicional es cada vez más importante en Occidente. En Francia se trabaja mucho con ella y tiene un público muy amplio. Puede que en Estados Unidos aún no llegue a tanto, pero es una cuestión de tiempo". Por nuestra parte, en España parecen funcionar mejor proyectos como los de Deep Forest que las músicas originales de otras culturas, aún minoritarias en nuestros medios de comunicación.

El gran problema de la música de Deep Forest es ponerla en un escenario. Eso no ha quitado el miedo a nuestros protagonistas. En 1996 ya se lanzaron a la carretera con una banda de doce músicos que recorrieron Japón, Australia y la Europa del Este. "Trabajar con ordenadores y sintetizadores hace difícil poner esta música en directo, sobre todo cuando nos planteamos no usar nada de esto. Eso implica que tenemos que reproducir todos esos sonidos con instrumentos habituales y representar los samplers con elementos reales. Estamos preparando una nueva gira que empezará en junio y que nos planteamos llevar a lo largo de todo el mundo. En ella participarán músicos de nueve nacionalidades distintas y se integrarán completamente en el escenario. El resultado no tiene por qué parecerse a las composiciones del álbum, ya que lo importante es la aportación de los artistas". Contrariamente a lo que se puede esperar escuchando sus discos, Deep Forest no acompañan su show con un espectáculo visual y dejan que sea la propia presencia de los músicos la que atraiga la atención del espectador.

Es probable que esta gira retrase la aparición del nuevo álbum de Michel en solitario. Aparte de su colaboración con Deep Forest, el compositor ha lanzado obras como "Windows" o su reciente colaboración con Wes, un álbum que esta revista eligió como uno de los mejores del año en el apartado de "Ritmos Etnicos". "La obra ya está terminada, pero no sé cuándo se editará ni con qué compañía. Siempre he sido un fan del jazz moderno y de la música inglesa, por lo que me he dejado llevar y ha salido este disco así". Vuelve a llenar su pipa y pide otra copa de champán. Aunque a él y a Eric les gusta visitar otras culturas, se muestran reacios a probar el cava.

E.P.

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