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Sexy Sadie con Big Toxic El Sol. 21 de febrero de 1998. Tengo que admitir que, en directo, nunca fui un enamorado de Sexy Sadie. Su puesta en escena siempre me resultó muy sosa y opino que sus canciones podían enteramente con ellos. Junto a Big Toxic, sin embargo, el concepto cambia como de la noche al día. Si el disco "revisado" de Sexy Sadie me ha parecido una maravilla, su puesta en escena no deja que desear y me conquistó casi desde el principio del show. Y, afortunadamente, no soy el único que piensa así. Aunque se colgó el cartel de "Todo vendido", la gente insistió en la puerta de El Sol esperando que quedara cualquier hueco para poder ver las nuevas piezas del grupo puestas en directo. Porque si algo hay que destacar de la asociación Sadie-Toxic es, precisamente, que todas las canciones parecen enteramente nuevas, muy superiores a la primera oferta y sumamente agradecidas en cuanto a resultado. Así, si se ponían en directo con una mínima solvencia, el éxito estaba asegurado. Y solvencia sobró. No sólo por parte del grupo, que atesoró la experiencia que se ha ido labrando después de un montón de bolos, sino también por parte del electro-man que se sabía trascendente y que dio un buen uso a sus trastos habiendo cogido un sonido de directo junto a la banda que, realmente, llama la atención. La propuesta de los músicos (tanto los Sadie como Big Toxic) es embriagadora, bailable, tensa, incluso pasional, y con el justo acierto de coger enseñas de la modernidad y de guiñar ocasionalmente a la música más pop. Su paso por Madrid es la antesala de un montón de conciertos que los presentarán ante públicos amplios, incluidos los festivales veraniegos, por lo que no sería de extrañar que su álbum empezara a coger impacto a gran nivel. Si es así, estupendo, porque, insisto, Sexy Sadie ha ganado una barbaridad con la unión y el disco es de ésos que se hacen imprescindibles.
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