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Respect Caracol. 9 de mayo de 1998 No hay tantos conciertos de soul como para que, cuando existe uno, se pueda dejar pasar. Y mucho menos cuando el que lo da es Respect, el grupo que junto con Cool Jerks mantiene mejor nivel en este terreno dentro de la música española. No es que haga falta ninguna excusa para que Respect dé un concierto, pero, como tampoco es malo buscarse una justificación, los chicos decidieron que el aniversario de la muerte de Otis Redding era tan buena fecha como cualquiera y, con tintes de homenaje, se presentaron en Caracol con su habitual repertorio y algunos temas nuevos. Lo cierto es que por ningún lado apareció Otis Redding más que en lo habitual. El grupo abundó en versiones, pero también sacó partido a lo que es su principal baza: el repertorio propio. El buen momento que evidenció la banda coincide con el hecho de que Respect, desde hace ya un buen tiempo, no tiene propuesta discográfica para presentar a su público y eso, que nunca es bueno, está haciendo que la gente pierda interés en un grupo del que sabe cada día menos. Pero bueno. El caso es que Respect está vivo, tiene buen material y responde en directo. Mientras llega el nuevo disco, el grupo juega con el directo sabiendo que controla el escenario. Sus versiones, que empiezan con la melodía de la serie Hawai 5.0 y que terminan con el lógico Respect, se van engarzando entre piezas que cogen del funk y del r'n'b tanto como del propio soul o el gospel. Pocos alardes en un sitio donde realmente no hacen falta. El directo de la banda se limita a poner un panel frontal de buena música sobre el que el público pueda estrellarse cuando desee: puedes desconectar, tomarte una copa, hablar con tu chica o hacer lo que quieras, ya que siempre tienes un fondo musical muy agradable, tremendamente rítmico y con una presencia escénica que siempre te permite volver a meterte en el show. Directo al corazón o Si quieres volver fueron buenos momentos del concierto, aunque el público se sintió mucho más cómodo con la visceral Superstition de Stevie Wonder, el Highway to hell de AC/DC o la emblemática Shout!, muy aplaudida y momento culminante de la noche. En conjunto, el concierto quedó como un ejercicio saludable de una música que no abunda en el circuito, mostró a los Respect en un buen momento y permitió medir su capacidad de convocatoria en una día tan difícil como un sábado en el que el Madrid salía por la tele. Todo salió bien y la actuación de Pánico Speed abriendo la noche se mostró suficiente como para calentar al personal lo necesario. E.P.
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