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The Posies

Moby Dick. 22 de julio de 1998

Había expectación por ver a los Posies en directo debido a los insistentes rumores de inminente separación. Al parecer, Ken Stringfellow y Jon Auer, los dos líderes del grupo, tienen proyectos por separado a partir de ahora. Por este motivo, aparte del gran poder de convocatoria que siempre han tenido The Posies en Madrid, la sala estaba a reventar, con el aforo completo y un calor inhumano que asemejaba aquello a un cocedero de marisco. De todos modos, la gente aguantó con estoicidad y poco a poco fue tomando posiciones, concentrándose lo más cerca posible del escenario.

Con más de una hora de retraso sobre el horario previsto, que se amenizó desde la cabina con una acertada selección de power–pop, una canción de Madonna rompió definitivamente los esquemas. Era el anuncio de que los de Seattle por fin se asomaban al escenario. De forma instantánea, lograron el grado de intensidad exigible a una banda que practica con maestría el pop de guitarras afiladas y melodías contagiosas. Alternándose Stringfellow y Auer en la voz principal, resulta bastante evidente que poco tienen en común ambos en cuanto a actitud sobre el escenario. Mientras Auer no para de moverse de forma compulsiva y empuña la guitarra como si de una ametralladora se tratara, Stringfellow mantiene una pose más hierática, cercana en ocasiones a la de un cantautor. Eso sí: musicalmente, las composiciones de ambos están al mismo nivel. Lástima que el sonido no fuera todo lo bueno que hubiera cabido esperar; de hecho fue la cruz y el gran quebradero de cabeza de Jon Auer, el cual sufría constantemente acoples en su micrófono cada vez que se acercaba a él. Salvo esta única objeción, el concierto tuvo de todo un poco: momentos de pura furia, medios tiempos, destellos de virtuosismo (lo más aburrido) e incluso un acercamiento a la música electrónica de la mano de un casiotone, el cual fue el protagonista del tema con que cerraron el concierto. Uno de los momentos de mayor intensidad fue cuando interpretaron Solar sister, una de sus composiciones impecables, así como Somehow everything o Flavor of the month. Se separen o no, hay que reconocer que The Posies ha sido uno de los grupos americanos más influyentes en la primera mitad de los 90 y que deja a sus espaldas una buena colección de canciones todavía en plena vigencia que deja a las claras que no todo en Seattle ha sido el grunge. Esperemos que el concierto madrileño sólo haya sido un punto y seguido y pronto haya noticias de estos personajes de la música, juntos o por separado.

Carlos Moral

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