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Placebo Caracol. 15 de noviembre de 1998 Es increíble. ¿Cómo se puede plantear un concierto de una banda tan famosa y aceptada en nuestra país como Placebo en un local para quinientas personas? Así ocurrió. La venta anticipada se agotó días antes y mucha gente se quedó colgada en la puerta de la sala sin poder ver el concierto. Además, no sé de quien será la culpa, pero no se anunció en los carteles la presencia de unos teloneros como Six by Seven, una de las últimas promesas del pop británico. Una verdadera lástima, porque el concierto dejó de ser una superfiesta y porque la mitad del aforo se los perdió. Tocaron su pop noise con muy buenas maneras y sonido y demostraron ser muy asequibles, demostrando que, aunque no aportan nada nuevo, la "música espacial" está de actualidad. Placebo, después de unas cuantas visitas a Madrid teloneando a grandes estrellas como U2 o Bowie, vinieron por fin como cabezas de cartel para presentar su última obra, Without you I'm nothing, sin duda una de los mejores álbumes pop del 98. El trío demostró en directo que se lo ha currado mucho y en serio. Dado que son sólo tres, plasmar en directo la riqueza instrumental del disco requiere tirar de sonidos pregrabados, pero en la mayoría de los casos se las ingenian para combinar casi todas las melodías entre la guitarra y el bajo, entre dos guitarras o, también, entre dos bajos. El resultado no podía ser mejor. El arranque fue post-punk (como a ellos les gusta definirse), con Scared of girls y Brick shithouse, para continuar con temas de exquisita elaboración, como Allergic y You don't care about us, en los que las melodías vocales de Brian marcaban el rollo de las canciones alternándose con fragmentos noise. Pasada la mitad del show, el brillo del post punk de Placebo derivó en un auténtico recital poético en Without you I'm nothing, My sweet prince o The crawl, temas de auténtico cuño personal con alto grado de sensibilidad. Sólo Every you every me y Nancy boy (el gran éxito del primer álbum) rompieron por momentos el ambiente de melancolía generado. El bis, claro estaba, fue para Pure morning, un tema que musicalmente va de menos o más. El final, con el instrumental Dildo, dejó la impresión de cerrar un show corto, aunque, en realidad, los grandes momentos siempre se nos hacen cortos. Pedro Moreno
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