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Paco de Lucía

Palacio de Congresos. 9 de junio de 1998

No podrán quejarse este mes los aficionados a la guitarra. Al extraordinario concierto de Pat Metheny hay que sumar el que ofreció nuestro mejor instrumentista en el Palacio de Congresos. Una cola enorme, aunque la entrada era carísima (6.000 pesetas), se agolpaba en la puerta para recoger su entrada encargada previamente por teléfono; pero, como solamente colocaron a una persona para despachar dichos tickets, a la hora de empezar el evento había aún más gente fuera que dentro. Esto retrasó el comienzo de la actuación y permitió a los especialistas en la prensa rosa perseguir con sus cámaras a los famosones que se acercaron a ver el concierto, algo muy gracioso de ver, en verdad.

Un concierto de Paco de Lucía se ha convertido en un verdadero acontecimiento. El guitarrista toca tan poco en España que cuando lo hace despierta una enorme expectación. Eso sí: aún no he visto que el andaluz decepcione en ninguna ocasión y el concierto del mes pasado no fue una excepción. Como suele ser habitual cuando actúa sin compañeros extranjeros Paco se presenta con una formación de lo más flamenca, reúne a sus músicos en semicírculo y deja el centro para el bailaor o la bailaora de turno. En esta ocasión esa faceta correspondía a Joaquín Grilo, quien consiguió una buena cantidad de aplausos cuando se arrancó con sus zapateaos. A las guitarras estaban, junto con Paco, Ramón de Algeciras, compañero de casi toda la vida, y el joven Juan M. Cañizares. El cante quedó para Duquende, el bajo para el siempre solvente Carles Benavent y la percusión para Rubén Dantas. Como añadido aparecía también Jorge Pardo en el saxo y la flauta, lúcido en ocasiones y poco acertado en otras. El concierto suponía la presentación en directo de Luzía, el último trabajo del de Algeciras, un disco que ha dedicado a su madre y en el que, por primera vez, Paco canta en una pieza homenaje dedicada a Camarón. Fue precisamente este tema el que abrió el concierto con el guitarrista tocando en solitario; pero, como se podía prever, no cantó y se limitó a expresarse con su instrumento. Desde ese momento quedó muy claro que Paco no ha perdido nada de calidad y que, muy al contrario, su técnica gana con el tiempo. Es casi insultante ver la facilidad con la que ejecuta, el sonido limpio y puro de su guitarra y la cantidad de sentimiento que es capaz de obtener en su música sin necesidad de acompañamiento. En cada pieza posterior (Río de la miel, Calle munición, Manteca colorá…) fue dando paso a sus compañeros utilizando siempre la formación más acorde para lo que quería expresar, dejó amplia libertad a los percusionistas (Grilo se encargó del cajón y las palmas mientras no bailó) y, en temas puntuales, dio paso a Pardo, quien complementó las evoluciones de Paco con melodías de flauta acorde a las composiciones. El concierto tuvo un descanso de unos veinte minutos y quedó dividido en dos partes: la primera fue más guitarrística, mucho más virtuosa y realmente fascinante, con verdaderas exhibiciones de gusto, colores flamencos y arreglos acertadísimos. La segunda fue más concertística, con temas más elaborados, más baile y amplios solos de percusión y flauta. En ella, Paco abordó Zyryab, su fantasía flamenca, después de haberse paseado por tangos y alegrías. La gente, entregada, reconoció su disfrute cuando el concierto llegó a su fin. Todo el público levantado de sus asientos aplaudió a rabiar hasta que el grupo volvió a salir para ofrecer una versión extraordinaria y muy suave del clásico Entre dos aguas. En él, la introducción de bajo y los arreglos de viento dieron una sensación de contemporaneidad y puesta al día a uno de los temas más emblemáticos de la carrera de Paco. Con ello cerró un nuevo triunfo que vino a confirmar que una actuación de este hombre es un uno fijo en la quiniela. El sabor gitano se respiró continuamente aderezado con el gusto por la música más abierta y acordes jazzísticos y brasileños hicieron sus devaneos entre piezas eminentemente flamencas. El resultado fue fantástico y se convirtió en uno de los conciertos de la temporada, por lo menos hasta ahora.

E.P.

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