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Orujo de Brujas + Habeas Corpus

KTDral. 24 de enero de 1998.

Por una vez los círculos ácratas salieron de las casas "okupadas" e hicieron uno de sus habituales festivales en una sala de conciertos. Fue en KTDral y la entrada costaba seiscientas pesetas, con lo que el aforo de la sala se completó y fue rotando dejando entrar a más gente según salían los que ya habían tenido suficiente. El cartel lo ocuparon (y nunca mejor dicho) Sin Dios, Liquidillo Antifascista, Orujo de Brujas y Habeas Corpus. Yo llegué con mi chica a tiempo de ver a los dos últimos y los comentarios escuchados sobre la actuación de los primeros fueron bastante elogiosos.

Orujo de Brujas presentaba el material de su reciente Reza, un discazo en toda regla que cuenta con bastante dificultad a la hora de ser puesto en directo. El sonido de todo el concierto no fue de lo mejor y eso afectó a unas canciones bien construidas que, con todo, se salen de la norma y requieren cierta capacidad de equipo a fin de encontrar su mejor punto. Pesadilla, Best seller, un extraordinario No dejo de existir o Tu estigma pusieron de manifiesto la originalidad estilística de la banda mientras que la segunda parte del show, en el que brillaron con luz propia Reza u Onda podrida, aportaba el espectáculo de la mano de apariciones teatrales o despliegue de banderas. La banda no perdió el sitio en ningún momento y se mostró realmente sólida, con carisma y con suficiente nivel como para seguir creciendo a partir de lo ofrecido. Habrá que esperar que Orujo convenza al personal de su valía y que, en este año, consiga hacerse con una buena posición dentro de la escena. Habeas Corpus, por su lado, entra en otra dinámica. Son más de piñón fijo y su baza principal está en el poder que son capaces de transmitir. Mucho más monótonos, su esencia comunicativa está en el rap, algo que se pierde por completo cuando el equipo hace imposible entender lo que se está oyendo. Ecocidio, Fin de las ideologías, La era de la manipulación o H. C. Grupo de riesgo sentaron las bases de su repertorio, muy pegadizo y firme, aunque algo cansado cuando avanza el show. Piezas como El arte de l'autodefensa, con cierto toque latino, aparecen más frescas y retoman el pulso de un público que, de cualquier manera, se sintió a gusto con todas las actuaciones. Tres veces a tiro y Pax romana fueron las encargadas de cerrar el concierto dejando una imagen muy, pero que muy, poderosa del grupo, una formación a la que habrá que tener en cuenta en cuanto mejore un poquito su directo. En disco, su último trabajo, ha resultado un álbum muy llamativo.

E.P.

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