Pag.Ppal. Artículos Discos Crítica Agenda Directorio Foros Anuncios Contacto

Indice

Matchbox 20

La Riviera. 2 de julio de 1998

Por un lado tuvimos una suerte inmensa y por otro no. Me explico: Matchbox 20 tocó en Madrid sin que quienes desearan asistir a su show tuvieran que pagar una entrada. Chesterfield esponsorizó el concierto y, de ese modo, quienes quisieron acercarse a La Riviera para ver a este grupazo no tuvieron que pasar por taquilla. El hecho es un invento del que habría que tomar nota, ya que una compañía puede promocionar a una banda nueva, la gente puede ver gratis a un grupo de este nivel y, con la colaboración de alguna emisora o medio de comunicación, se puede conseguir que todo el mundo esté contento y que la música en directo tenga un vehículo de promoción al mismo tiempo que se colabora con la sala donde se presenta todo el tinglado.

Por el otro lado, no tuvimos tanta suerte: Matchbox 20 se peleó con su técnico de sonido el día anterior al show y le puso de patitas en la calle. Eso supuso que se presentaran aquí sin el tiempo necesario para encontrar a alguien de confianza y, como consecuencia de ello, los chicos de Orlando no encontraron otra solución que evitar problemas y tocar en acústico todo su repertorio. Fue una solución de emergencia que salvó el asunto del sonido, pero que quitó fuerza y garra a muchas de las composiciones que llenan el primer y exitoso álbum de estos norteamericanos. Porque, como siempre se suele decir, esto del "unpluged" unas veces funciona y otras no: hay canciones que se adaptan de maravilla al formato acústico y que permiten al grupo abordar el tema versioneándolo y aportándole detalles que quedan muy bien; pero, del mismo modo, hay otras piezas que pierden toda su enjundia y su fuerza al ser traspasadas a este formato. Con Matchbox 20 pasó exactamente eso. No estaba preparado un set acústico y no todas sus canciones estaban adaptadas, sino que el grupo se limitó a tocarlas con guitarras acústicas con todo lo que eso supone. El show sonó perfecto y la elección de material fue acorde con lo que la banda expone en su disco de debut, pero ¡lástima! no todo el concierto mantuvo la intensidad que se apreció en los dos primeros temas. Las baladas quedaron descoloridas, excesivamente sosas y tremendamente cansinas. No ocurrió lo mismo en los medios tiempos y en las piezas más rockeras, las cuales contagiaron al público y le convencieron del poder de comunicación que tiene esta banda. En conjunto, el asunto salió perfecto, dado que, por el precio, nadie puede quejarse, pero nos dejó a todos un sabor agridulce y con la miel en los labios al imaginar lo que Matchbox 20 nos pudo dar y no nos dio. En fin… otra vez será.

E.P.

Arriba

Indice