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Electric Playboys Suristán. 3 de marzo de 1998. Si su álbum de debut es una delicia rockanrolera, lo de los Playboys en directo es su perfecto complemento. El grupo se presentó en Suristán un mes antes de ofrecerse al público y, aunque tuvo que retrasar su concierto por los avatares futbolísticos del día, lo cierto es que la espera pasó al olvido en cuanto sonaron dos temas. Este es de los grupos que se expone con tanta fidelidad que es imposible no caer en sus redes. Desde el principio se muestran sinceros: lo suyo es el rock y lo demás sobra, su propuesta es guitarrera y los aderezos están de más, sus letras son festivas y lo que desean es que la gente baile. Pero no te creas por ello que ésta es de las bandas de cuatro acordes y raca-raca. Para nada. Los Electric Playboys dan un repaso histórico al rock'n'roll, lo desmenuzan, lo expresan con una energía que desborda y, sobre todo y ante todo, se lo pasan de maravilla en el escenario. Así, en cuanto han cogido la tarima, conectan enseguida con el público, le ofrecen un caudal musical que suena siempre conocido y que te lleva los pies a la otra parte de la sala y reivindican todos los tópicos del rock dándoles el mismo sentido que tenían el primer día. Su propuesta no es, en absoluto, un "revival" de nada, sino una puesta al día de todo lo mamado: toques country, actitud punk, un vocalista tan vivo como los de la era del rockabilly, una pizca surfie que cala, un guitarrista con esencia de hacha y una base rítmica que parece un camión sacado de la autopista 61. Todo junto es una verdadera apisonadora dirigida con gracia por una banda que se mete en su papel desde que arranca hasta que para. Si a ello le añades un repertorio fenómeno y aportaciones de steel guitar cuando lo piden los temas, tienes delante de ti a los Electric Playboys, una banda de las que hacía falta: una banda de rock'n'roll. E.P.
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