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DM3

El Sol. 30 de septiembre de 1998

Había expectación por ver la puesta en escena de Rippled soul, el tercer álbum de los australianos DM3. Tras la habitual impuntualidad, agravada en este caso por la caída del cartel del grupo telonero (los murcianos Ross) el trío de Dom Mariani salió a escena dispuesto a descargar un power pop con el que se han ganado una fiel, aunque no muy numerosa, parroquia de seguidores en España. Acompañando a Mariani (voz y guitarra), aparecieron Pascal Bartolone (batería) y Julian Matthews (bajo y coros), quien ya acompañara al guitarrista en The Stems, uno de sus antiguos grupos. Quizá el comienzo no fuera el adecuado para una sala no excesivamente llena, pero ansiosa de contagiarse de los estribillos pegadizos y las guitarras energéticas que practica el grupo. Los primeros temas, que abusaban de los medios tiempos, sumados a unos problemas con el bajo que dejaron a Mariani en solitario durante dos temas (Give it up y Lure sonaron realmente bonitas en versión solista, pero no era lo que el público esperaba), dejaron un poco fríos a los asistentes.

Después de descargar casi por completo su último álbum, con temas como Everything that you told me, Last to know o Falling for you, mucho más complejos que los de anteriores discos (donde se mezclan influencias blues, soul e incluso psicodélicas, dejando un poco aparcada su anterior vitalidad en la guitarra y el gusto por las melodías vocales), el grupo se dedicó a lo que mejor sabe hacer: pop guitarrero. Y en esto son unos maestros, por lo que no es de extrañar la entrega del público con canciones como Foolish y, sobre todo, la genial One times, two times devastated, que fue coreada con satisfacción por todos los presentes desde los primeros acordes. Pero la alegría no duraría mucho más, pues, tras un par de canciones de regalo, los australianos dieron por finalizado su concierto madrileño.

Igor López

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