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Ben Vaughn + Los Nitros Moby Dick. 8 de abril de 1998 El decimoquinto aniversario del sello Munster nos trajo la posibilidad de ver en directo en Madrid a Ben Vaughn, un hombre de música que se mueve en los cánones del rock and roll clásico aportándole un toque personal de frescura e ingenuidad digno de elogio. Dos días antes había actuado en Madrid el veterano Graham Parker en un concierto acústico que resultó aburrido y con más componentes testimoniales y nostálgicos que estrictamente musicales. Algunos temían que con Ben Vaughn, al venir sin banda, se repitiera la combinación: vieja gloria repasando sus éxitos de antaño en formato acústico. Nada más lejos de la realidad: el músico de New Jersey dio una lección de cómo defenderse solo en un escenario, eso sí, con la inestimable ayuda de su caja de ritmos y de una especie de asistente llamado Ban Marcus. Antes de su esperada aparición, se encargaron de caldear el abarrotado ambiente de la sala Los Nitros, una formación que practica surf instrumental con destreza y que, a base de tocar insistentemente, logran un sonido cada vez más convincente. Ya con el maestro sobre el escenario, la fiesta fue "in crescendo". En hora y media larga, Vaughn, con soltura y desparpajo, pegó un repaso a una discografía que alcanza la veintena de títulos, con especial acierto en temas como Cashier girl o Ramona. Melodías bien cuidadas, arropadas por un dominio instrumental de la guitarra y una voz personal y modulada. Los sonidos pregrabados de la caja de ritmos no restaron frescura en ningún momento, sino más bien todo lo contrario: aportaron un aire de cierto "amateurismo" al asunto que resultó delicioso. El público no le dejó marcharse así como así y tuvo que salir a hacer hasta cuatro bises. Un concierto sobresaliente con la conclusión de que las leyendas, a veces, se mantienen vivas por sí solas. Carlos Moral
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