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Aneurol 50 La Buena Dicha. 17 de octubre de 1998 Un poco lioso resultó el inicio del concierto de Aneurol 50. El cambio de nombre de la sala (la antigua Positive), un cierto ajuste de horario que no estaba previsto y el amontonamiento del público ante las puertas sin abrir se juntaba con el desconocimiento de si el concierto iba o no a celebrarse finalmente. El resultado fue un agradable "sí", aunque con un considerable retraso, lo que sirvió para hinchar la caja del bar de enfrente tal y como suele suceder en estas ocasiones. Después de tanta espera, los conciertos siempre tardan en arrancar. El público se muestra un tanto cansado y siempre tiende a pensar que el grupo es el responsable de que haya estado una hora sin saber bien qué hacer o dejar de hacer. Lógicamente, la banda suele ser la que menos culpa tiene en estos tinglados y lo habitual es que sus primeros pasos en el escenario sean tan titubeantes como los del público que escucha. Afortunadamente, en esta ocasión, la música y las canciones de Aneurol 50 son de las que aceleran el proceso. Su pop divertido, con melodías reconocibles y con canciones que apenas llegan a los dos minutos, colabora seriamente para que el público entre en ambiente en un pis-pas. El único problema al que el trío tuvo que enfrentarse fue el ajuste de sonido, que no se mostró perfecto en los primeros temas, algo que, con la duración de los cortes de los Aneurol, vienen a ser cinco o seis. Sin embargo, el técnico hizo su trabajo a conciencia y con conciencia y las voces y los coros pronto llegaron a ser tan perceptibles como las bases de bajo o los acordes de guitarra. La única pega que puede ponerse a esta formación es un poco más de enjundia sobre el escenario, algo más de movimiento y actitud que pegue más con sus formas juveniles y con sus melodías medio pop medio ye-yés. Los temas más rockeros se perdían entre los demás por el mismo estatismo que el trío representaba. De cualquier manera, lo que no ponían ellos en cuestión de movimiento lo ponían las primeras filas de avezados fans, verdaderos conocedores del material del grupo y mucho más bailones que los componentes de la banda. Con ésas, el concierto salió adelante con los mejores trazos que se esperan siempre: buen ambiente y diversión. La puesta en escena se vio aderezada de unas luces coquetonas y hace pensar bien de este grupo, que en esta ocasión presentaba su segundo álbum (Next to your door), un trabajo muy recomendable, especialmente antes de ir al concierto: las canciones son tan cortas que se agradece haberlas oído antes. E.P.
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