|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
Andrés Calamaro La Riviera. 30 de mayo de 1998 Y lo llenó. Calamaro colgó el cartel de "No hay billetes" en su nuevo paso por los escenarios de Madrid. Si bien su última propuesta discográfica no plantea una música tan interesante como para que se dé esta respuesta, lo cierto es que el público es el que manda y que el argentino ha sabido calar en un montón de corazones que se le han entregado por completo. Calamaro sabe conjugar la tradición latinoamericana yéndose desde el reggae al pasodoble, añadiendo letras de gran nivel y aportando el ritmo suficiente como para que la gente pueda mover las caderas sin tener que sudar demasiado. Con ésas, su concierto en La Riviera repasó su último Alta suciedad, recogió algunos temas de Los Rodríguez y trajo versiones que igual revisitaban a Frank Sinatra que a Moris. El sonido, compacto y apoyado en una banda de gran solvencia, supo poner cada tema en su sitio engarzando un repertorio que agradó al respetable y que le mantuvo en buena tensión durante todo el espectáculo. La gente se sabe de memoria los textos del último disco de Calamaro y una de las bazas más interesantes del concierto es hacer al público partícipe del asunto. Así, si bien en el escenario hubo poco show, en la pista todos disfrutaban convirtiendo La Riviera en una especie de verbena que disfrutaba igual con Sin documentos, My way o el mismo Alta suciedad. En conjunto, sigo sin explicarme qué es lo que despierta tantas pasiones, pero, a tenor de lo visto, el público tuvo lo que fue a buscar aun cuando yo me quedara con la misma cara de pasmarote con la que entré. En fin: canciones son y es bueno que se disfruten. E.P.
|