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Philip Riley. Noviembre de 1998 Un irlandés en Nueva Zelanda Comenzó tocando en bares y en sesiones de bingo como batería. Pero se cansó. No aguantaba bien un ambiente donde su música no podía crecer y donde se tenía que limitar únicamente a acompañar los éxitos del momento o las actuaciones de los comediantes. No se le ocurrió otra cosa que irse a Nueva Zelanda. El influjo de Oceanía parece no ser pequeño. No es el de Riley el primer caso de un europeo que ha encontrado su segunda juventud en las antípodas. Allí sucedieron dos cosas que influyeron poderosamente en que este hombre comenzara a componer lo que luego formarían sus tres álbumes editados hasta el momento. Una fue sacarle partido a un piano electrónico Wurlitzer que adquirió porque era el que usaban en Supertramp. La segunda fue conocer a Jayne Elleson, una vocalista que ha colaborado con Riley en sus tres discos y que, en el último, "The blessing tree", firma el álbum al mismo nivel que el teclista. La pareja obtuvo reconocimiento cuando apareció "Celtic visions and voices", su primera colaboración. El álbum fue editado por el sello White Cloud, especializado en músicas contemporáneas instrumentales. Luego, dentro de la misma etiqueta, llegarían "A pattern of lands" y el reciente "The blessing tree". "En el primero de ellos "--comenta Riley--" estaba encontrando el fundamento de mi relación con Jayne y contiene mucha música celta. El segundo tiene más cosas étnicas, como guitarras flamencas o flautas maoríes. Este último supone cierto movimiento dentro de la política de White Cloud, dado que utilizamos mucho más la voz y los textos. Es una manera de acercarse a lo que la gente pide". Música contemporánea, sonidos acústicos, ambientes y esencias folklóricas es lo que podría definir la música de Riley y Elleson. "Creo que estoy más cerca de la música contemporánea que del folk "--afirma Riley--", aunque me gustaría que la gente entendiera mi música sin necesidad de ponerla etiquetas". Con todo, admite sus influencias celtas dado que sus antepasados provienen de County Down y que su apellido es de origen irlandés. Señala, igualmente, que sus primeros escarceos en el mundo de la música los hizo en bandas de folk. "Luego conocí el pop y por eso en mi música actual hay tantas influencias". Esas influencias no han parado, ya que Riley sigue escuchando música. Es llamativo que, trabajando dentro de una música tan relajada y tranquila, escuche la actual música electrónica y coincida en modos de trabajo con los nuevos artistas. "Utilizo samplers, loops y creo programaciones con el sintetizador que luego utilizo como bases sobre las que utilizar la percusión. El noventa por ciento de mi trabajo lo hago con el ordenador en el estudio, la mayoría de las veces a altas horas de la madrugada". Cuando pone su música en directo también hace uso de la tecnología actual. "Utilizo DATs, samplers, cintas y músicos en vivo. Luego le meto mucha reverb a todo". Actualidad Actualmente está trabajando en dos nuevas obras, una de las cuales ("The secret Egypt") incluirá colaboraciones con un cantante iraquí y contendrá guitarras, voces árabes y flautas persas. La música de Riley, curiosamente, no parece influenciada por su estancia en Nueva Zelanda, aunque viva allí desde 1977. "La cultura maorí es muy lejana a la mía. De hecho, tiene una estructura propia que procede de tiempos muy lejanos, totalmente preeuropeos. En lo que se puede parecer mi música a la música de Oceanía es en la concepción melódica". La melodía, efectivamente, es uno de los puntales en los que se apoyan las composiciones de Riley. Algo fundamental para expresarlas es la voz de Jayne, una muchacha a la que conoció mientras trabajaba en un encargo de John Mark, el dueño de White Cloud. Cuando Riley se decidió a grabar su primer álbum no lo dudó un momento. "Para mí "--señala--" la voz es el sonido más atrayente, ya que me encanta su expresión emocional y espiritual". A la hora de componer, Riley realiza prácticamente todo el trabajo hasta que llega el momento de crear los textos. Es entonces cuando aparece Jayne. Juntos han realizado, además de los tres discos citados, bandas sonoras para films y documentales. "Cuando compones, no te atas a nada, ni en el sentido expresivo ni en el tiempo. Sin embargo, todo eso se pierde cuando trabajas para música de cine porque no puedes producir tus propias imágenes con la imaginación, sino que tienes que apoyar con tu música las que ya están hechas". Si bien la obra de Riley está disponible en nuestro país, será más difícil verle en directo, ya que, en principio, no tiene previsto pasar por aquí. "Me encantaría tocar en España y en Italia, ya que se acepta muy bien mi música en estos dos países. Lo planeo para el futuro, pero hay cosas que no siempre son factibles". E.P. Philip Riley & Jayne Elleson. "The blessing tree". White cloud 11036
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