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Parabellum. Septiembre de 1998

"Somos un grupo de directo"

Tienen un nombre que impone. Pero no por la sonoridad, sino porque identifica a una banda que ya lleva diez años metida en la música, que habitualmente ha firmado buenos discos y que mantiene con orgullo la bandera del punk reivindicativo de Euskadi. Hace poco han lanzado "Adelante sin cabeza", su último disco.

Es con Lino con quien hablamos de su nuevo trabajo. El entró en el grupo con "Bronka en el bar", el segundo álbum. Previamente, en 1987, habían editado lo que fue su debut ("No hay opción") en formato de trío, con Txisko, Yosu y Txetxu en los instrumentos. En el 90 Lino se hizo con el bajo cuando Txisko decidió dejarlo. Al mismo tiempo, el grupo pasó a ser cuarteto con la incorporación de Leroi, el segundo guitarra. Ya afianzados lanzaron "Hace falta…?", lo que puede ser su mejor trabajo, y, en 1994, "Txarriboda". "Adelante sin cabeza" llega, por tanto, tres años después de su último álbum. "Más que nada, hemos tardado tanto porque queríamos tenerlo muy claro antes de ponernos a grabar. Pensamos "–nos dice Lino–" que el anterior nos salió un poco precipitado y no queríamos que nos ocurriera lo mismo con éste. Para grabar 'Adelante sin cabeza' lo llevábamos todo tan estudiado como cuando tocamos en directo. De hecho, lo que hicimos al final fue llevarnos el estudio a un teatro y grabar el álbum en directo, aunque sin público".

"Adelante sin cabeza" no supone para Lino un cambio demasiado trascendente en la música de Parabellum. "Somos un grupo de directo y no podemos decir que hayamos inventado nada. Si hay algo novedoso en este álbum es que refleja mejor cómo somos cuando nos subimos a un escenario. Seguimos fieles a nuestros principios y seguimos cantando a las cosas que nos mosquean, así que no hemos cambiado mucho". Si acaso, señala que "no nos aburre. Hay otras veces en las que, cuando terminas un disco, ya estás cansado de las canciones que para la gente son nuevas. Yo me pongo este disco y le noto muy uniforme, muy compacto. No me cansa".

Tras diez años en la carretera, Parabellum es una de las bandas que permanece en la escena desde que surgiera la explosión del "rock radikal vasco". "Aquello no era ningún estilo concreto, aunque sí es cierto que había un ambiente común que facilitaba que grupos diferentes tocaran juntos en el mismo escenario. Ahora la gente es menos combativa en general y el público se ha acostumbrado a que se lo den todo hecho. Los gaztetxes se cierran, vienen más grupos internacionales y a la gente le da un poco lo mismo". Estilísticamente hablando, "parece que quien marca la pauta es el sello Esan Ozenki. Trabajan muy bien la producción y lo que sacan tiene mucha repercusión, lo que está influenciando a muchos grupos nuevos para hacer una especie de hardcore fusión un tanto rara".

El nuevo trabajo de Parabellum ha supuesto también cambio de compañía: "Es como una apuesta: queremos ver cómo funcionan nuestros discos cuando son distribuidos desde el centro del Estado". Preguntado por su próximo paso por Madrid para presentar el material del álbum, Lino nos comenta que el grupo sí bajara a nuestra ciudad, aunque "no tenemos ni idea de cuándo será".

E.P.

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