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Nicholas Payton & Mark Whitfield. Septiembre de 1998 Juntos pero no revueltos En Vitoria tocaron juntos, pero no es la primera vez que lo hacen. La última vez que nos proporcionaron satisfacción uniendo sus fuerzas fue en "Fingerpaintings", el disco que grabaron con el contrabajista Christian McBride recreando música de Herbie Hancock. Desde entonces, Payton ha lanzado un nuevo disco y, cada uno por su lado, ya están inmersos en nuevos proyectos. El trompetista acaba de poner en la calle Payton's place, una grabación en la que Nicholas cuenta con la colaboración de Tim Warfield, Anthony Wonsey, Reuben Rogers y Adonis Rose. Lo más llamativo del álbum es la colaboración, como artistas invitados, de Roy Hargrove, Wynton Marsalis y Joshua Redman, músicos que componen un cartel de lujo y que vienen a demostrar que Payton ha entrado ya entre los más grandes del panorama jazzístico norteamericano. "Todos han tocado muy bien "señala Payton" y la respuesta recibida por el público ha sido muy positiva". Preguntado por el resultado del aún fresco "Fingerpaintings", el trompetista de Nueva Orleans cedió la palabra a Whitfield: "Siempre es un honor tocar con Nicholas: es muy serio y me gusta mucho. El motivo de elegir un repertorio de Herbie Hancock fue una idea de la compañía que nos pareció acertada. El problema fue decidir qué piezas interpretar porque la obra de Hancock es muy amplia". El último trabajo en solitario del guitarrista es "Forever love", un disco en el que lo mismo aparece con guitarra acústica que acompañado por una orquesta de cuerda. "Escucho música de todo tipo y siempre he abordado diferentes estilos. Para mí solamente hay dos formas de música: buena y mala. A mí únicamente me interesa la primera". Tanto Whitfield como Payton han sido incluidos en lo que se ha dado en llamar "la generación de los jóvenes leones", una etiqueta que ha agrupado a músicos de jazz jóvenes que han explotado en la última década. "Llamarme joven... "bromea Whitfield" No sé si podría señalarse esa etiqueta como la de una generación. Particularmente creo que se trata de agrupar a una serie de músicos de jazz para presentarlos ante una audiencia. Poco más". También señala que esa etiqueta está extraída de un antiguo álbum de Wayne Shorter y que, por tanto, poco tiene de nuevo. Me llama la atención que el guitarrista no acoja con agrado el calificativo de joven. Tan sólo tiene treinta y un años y en ese tiempo se ha consolidado como uno de los más brillantes instrumentistas del nuevo jazz. Capaz de tocar r'n'b o jazz de lo más clásico, fue descubierto por George Benson después de graduarse en Berklee. "Fue quien me decidió a ser guitarrista después de que le viera en un programa de televisión. El también tuvo quien le ayudó y, cuando nos conocimos, me enseñó mucho y me mostró los pasos para firmar con la Warner". Descubiertos Ese es otro de los puntos en común que tienen Payton y Whitfield: ambos han sido descubiertos y ayudados por músicos de su entorno. En el caso del trompetista fue Wynton Marsalis quien le descubrió. Nicholas tocó para él a través del teléfono interrumpiendo una conversación de Marsalis con el padre de Payton, también músico. Tenía entonces doce años y, a partir de ahí, nunca le faltó trabajo. "En la historia de la música "señala Payton" esta situación se ha repetido muchas veces, con músicos muy importantes. En mi caso no fue sólo Marsalis quien me ayudó, sino que hubo otro montón de músicos de los que aprendí. Ellos dieron respuestas a mis preguntas siempre que lo necesité". Sería deseable que ellos continuaran en el futuro esa especie de tradición. Si bien Payton tiene ya su nuevo disco en la calle, Whitfield no verá su nueva obra publicada hasta principios del año que viene y, por lo que parece, tendrá algo interesante que puede llamar la atención. "No quiero decir nada. Será todo una sorpresa", señala. Puede que, gracias al eclecticismo del neoyorquino, haya un cambio de rumbo en la siguiente etapa de su obra, cosa que, en el caso de Payton, resulta mucho más complicada; en toda su trayectoria se ha caracterizado por su capacidad para tocar jazz del modo más clásico hasta el más contemporáneo, pero siempre jazz. "También me gustan otras cosas, pero tengo que admitir que mi primer amor es el jazz. Escucho música clásica, Debussy, Satie, canciones de Stevie Wonder... pero, a la hora de tocar, necesito enfocarme y sentir la calidad de lo que interpreto. Mi meta es ésa y con el jazz estoy más cerca de ella". Nada que objetar, claro. Siempre que mantenga la calidad a la que nos ha acostumbrado. En Vitoria, por lo menos, ninguno de los dos dejó que desear. E.P. Nicholas Payton. "Payton's place". Verve 314557327
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