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Melt2000. Marzo de 1998

Un sello para el siglo XXI

No son pocos quienes opinan que, tarde o temprano, la música africana terminará consolidándose en el mundo entero. El hecho de que una gran parte de su población se haya disgregado por Europa y Estados Unidos ha convertido a su música tradicional en un producto tan interesante como cualquier otro. Ahora se puede vender música africana a los africanos que viven en Nueva York, Londres, Madrid o París, pero, con el tiempo, también los occidentales terminarán consumiéndola.

Una de las cosas que se espera del nuevo siglo es que traiga cosas nuevas. Y la música, en este aspecto, no es una excepción. El rock es un género que parece convertirse en un armadillo que solamente se hace una bola y gira sobre sí mismo. El jazz y el blues han terminado asentados como géneros clásicos que difícilmente conectan con la gente joven. Europa ha dado en las dos últimas décadas el impulso tecnológico que ha recuperado en la música el espíritu de diversión, pero aún parece que tiene que venir lo que, definitivamente, inspire a los creadores del nuevo siglo. Para Robert Trunz, director del sello Melt2000, esto vendrá de la mano de la música africana. Melt2000 es una etiqueta que no funciona para el presente, sino para el futuro. Tarde o temprano, la música de Africa conquistará Occidente y ese día los artistas de Melt2000 estarán ahí, bien situados y considerados como clásicos.

La etiqueta, que surgió de la idea de Trunz de buscar una combinación entre la música electrónica y la música tradicional y espiritual de Africa, desembarcó en España hace un par de meses con álbumes de Amampondo, Byron Wallen y Brice Wassy. La respuesta de los amantes de los nuevos sonidos no se ha hecho esperar y la crítica especializada ha comenzado rápidamente a prestar atención al sello. Recientemente, Enfasis, la compañía distribuidora de Melt2000 en España, ha puesto a la venta dos discos de referencia, recopilatorios en los que se muestra a los artistas de Melt2000 en todas sus facetas. El primer volumen abunda en la música más tradicional, en el jazz sudafricano (exquisito con sus percusiones étnicas y su concepto libre) y en los vocalistas que se acercan al pop. El segundo es una transmutación: ritmos de jungle, de trance y de drum'n'bass protagonizados por coros que parecen celebrar manifestaciones indígenas y músicos con samplers y percusiones que redescubren lo que esta cultura puede hacer con las máquinas y con sus esquemas estéticos, todo un universo que resulta tan novedoso en occidente como bailable y divertido. Atrás queda la visión de chicas negras cubiertas con una falda de paja y los pechos al aire; aquí aparecen los DJs que samplean a sus propios artistas, que maman de lo suyo y descubren los secuenciadores, artistas de la tecnología que no ven nada interesante en lo que ha aportado Occidente. Para ellos no hay nada más rítmico que su música y no reparan en utilizar sus tambores para acentuar una caja de ritmos.

El resultado es llamativo y algunos DJs europeos ya se han dado cuenta. Los artistas de Melt2000 ya son, para ellos, fuente de referencia. Este mes, además de los dos samplers citados, se han puesto a la venta en España discos de Gary Meek y Max Lässer, los cuales puedes encontrar comentados en la sección de Discos.

E.P.

Varios. "Melt2000 Vol. 1". Melt2000 BW085

Varios. "Melt2000 Vol. 2". Melt2000 BW087

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