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Flying Rebollos. Mayo de 1998 "En el rock and roll impera en exceso la mojigatería" Desde Portugalete llegan estos seis individuos con la única (y no por ello poco importante) pretensión de pasar y hacer pasar un buen rato con su rock and roll directo, sin aditivos y sin etiquetas. The Flying Rebollos acaban de editar "Esto huele a pasta", su segundo trabajo, en una compañía potente (Dro). A la salud de ésta nos pegamos una comilona para que nos hablaran de su trayectoria, de este trabajo, de su concepto de la música, de la amistad y del camino que van a seguir de ahora en adelante. Nada nuevo bajo el sol, pero muchas ganas de ofrecer algo interesante y conectar con la gente. La historia se remonta a 1991. "Nos juntamos unos cuantos, hacemos un buen puñado de canciones y las grabamos en una maqueta. Quedó bastante sabrosa y decidimos sacarla mediante una distribuidora independiente en Euskadi", recuerda Xabier "Polako" Arretxe, batería de la banda. "Había diez temas, se pusieron a la venta y se vendieron 2.500 maquetas. Ese fue el aldabonazo para salir a tocar en directo". Salieron a tocar y recorrieron toda Euskadi y gran parte del norte de España, donde empezaron a contar con un público creciente, lo que les llevó a grabar un primer álbum en 1993. "Había diez buenas canciones, pero las grabamos con más corazón que cabeza", reconoce Edorta Arostegui, cantante y letrista. Más bolos de forma continuada ("llegamos a tocar tres y cuatro veces por semana") hasta que llegó el momento de meterse en serio en el estudio. Desde el 95 lleva grabado "Esto huele a pasta", pero, inexplicablemente, hasta ahora no ha visto la luz. "El disco estaba "comenta Edorta", pero en aquel entonces las compañías se fijaban más en el grunge y en lo indie". "Y, nosotros "apunta Polako", el indio lo hacemos de puta madre, pero más que eso no sabemos". Entre aquella grabación y la edición definitiva del disco, la formación de Flying Rebollos ha variado. Polako y Edorta, supervivientes de los primeros tiempos, explican los cambios: "Hay gente a la que le cuesta aceptar esta manera de vivir. Es una apuesta, porque estamos en el "impasse" en que la dedicación tiene que ser veinticuatro horas al día pero el dinero no te lo permite. Dedicarte a la música es o echarle cojones o no hacer nada. Hay unos que le echaron y otros que no. Son respetables las dos movidas (de hecho tenemos muy buenas relaciones con todos los que han pasado por el grupo), pero ha habido gente para la que era más un hobby, que quería currar, hacerle hijos a la parienta y esas cosas". Los que no fallaron fueron los buenos amigos con que Flying Rebollos cuentan en otros grupos y que aparecen como estrellas invitadas en el disco. Ahí están Fito Cabrales (cantante de Platero y Tú), Robe Iniesta de Extremoduro, la gente de los Allnighters e Iñaki "Uoho" Antón (guitarrista de Platero y también productor del álbum) entre otros. "El disco, en principio, no tenía una salida clara "señala Edorta", pero todos los colaboradores, que son amigos nuestros, vinieron al estudio de forma desinteresada. Lo hicieron porque les apeteció y les hizo ilusión meterse en un proyecto que no tenía un futuro claro". "Para eso contamos con la ayuda de Uoho "continúa Polako". Somos colegas íntimos y él se mojó para que hubiera una conexión entre nuestra idea inicial y el estudio". Camaradería Todo este ambiente de camaradería y buenas vibraciones que destila el disco resume, en cierto modo, la filosofía de la música que persiguen Flying Rebollos. "Es la concepción que tenemos nosotros de esta movida: no es original, pero es nuestra. En el rock and roll impera en exceso la mojigatería, el olimpismo, ir a ver a una banda que reproduce el CD perfecto, que cuenta con no sé cuántos músicos contratados y que cuando acaba una canción la gente levanta una cartulina para puntuar. Eso, para nosotros, no es el rock and roll. Tenemos un concepto en el que es importante que las cosas estén hechas con el corazón, con las entrañas, de verdad". Por eso, choca en un primer momento el título del álbum ("Esto huele a pasta"), no exento de ironía, como no podía ser menos. "Llevamos más de doscientos conciertos en directo, de los que deficitarios habrán sido unos cincuenta o así (incluso algunos en los que ni siquiera nos han pagado). Nuestro grito de guerra cuando íbamos a tocar y nos pagaban cuatro duros era ése: 'tranquis, que esto huele a pasta'. Siempre vacilábamos con ese rollo y hemos jugado con esa ironía". A pesar de sus buenas amistades (Extremoduro, Platero y Tú ), de algunas de sus letras ("Nadie va a hacer nada por ti", "Follacamellos" ) y del respeto que muestran por el término, Flying Rebollos recelan de ser encasillados en la etiqueta del "rock urbano". "Nosotros no hacemos rock urbano "insiste Polako". Tampoco revival. Nosotros utilizamos el rock and roll como vehículo para expresar lo que tenemos ganas de expresar porque es lo que sabemos hacer y lo que nos gusta. No emulamos a nadie y tenemos influencias de todo el mundo. Tenemos puntos de conexión con el rock urbano, por supuesto. Hemos oído rock urbano, sí; y también rock sinfónico, heavy metal, hard rock, punk rock Nuestras letras están más cerca de los Burning". Deudores también de Tequila y Mermelada, de los grupos españoles actuales destacan a Los Enemigos y MClan, así como el disco de Ariel Rot; despotrican de supuestas vanguardias ("Cualquier voluntarioso que se deje de lavar el pelo, se lo eche por la cara y cante 'yo soy rebelde porque el mundo me ha hecho así' remueve los cimientos de la música en este país", afirman) y, hasta que logren vivir plenamente de la música, compaginan ésta con sus labores. "Hacemos algún trapicheo ocasional para poder financiarnos. Ilegales y legales, de los dos tipos". Carlos Moral
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