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Rap de akí. Marzo 1997 El estilo tiene, por fin, una proyección de futuro en España El rap no cayo simpático en España en el momento de su aparición. Y no es extraño. El que alguien se pegue una verborrea inentendible, a no ser que tengas un altísimo grado de inglés, no es algo muy natural para el público español. El tiempo ha pasado y los más aficionados al género han terminado haciendo sus propios productos en su idioma natural. Eso les ha permitido obtener una respuesta importante del público hasta el punto de que los aficionados han sido convocados a una gran fiesta en La Riviera el próximo 7 de marzo y tendrán su propio escenario en el Festimad de Móstoles. Que el rap lo inventaron los negros y que procede de Estados Unidos es un hecho que, probablemente, no suponga un descubrimiento ni nada nuevo para algunos. Otra cosa sería entrar en la disquisición de si sus primeros pasos se dieron en la Costa Este o en la Oeste, ya que existen aún confrontaciones entre los más veteranos y activos de la zona. Impulsado desde fuera y visto aquí, al igual que en otros países, como un estilo marginal minoritario en vías de extinción, se ha pasado casi totalmente de él ignorando que en Estados Unidos, a pesar de la fuerte piratería que funciona con este género, los autores han vendido y siguen vendiendo un número masivo de copias que hace pensar seriamente en otra cultura plenamente representativa de la vida en las calles de lugares como Nueva York o Los Angeles y que es consumida, básicamente, por una supuesta buena parte del lado más pobre de la sociedad: la que se ve afectada e identificada con el contenido de los textos que dominan esta música y la que mama de una doctrina cercana que difundirá, con el tiempo, como el mejor de los alumnos de la escuela. Respecto a esto, la violencia siempre ha sido símbolo de identidad en las enormes rimas de los "rimantes", versos de descarga social que ponderan toda actitud e identidad del "yo podré llegar a ser y seguiré llegando" o "yo soy enorme y conseguiré ser descomunal". Por ello, la autovaloración y su modo de vida la traspasan los autores a sus letras en forma de expresiones agresivas, en la mayoría de los casos con parte de márketing y parte de realidad (uno de los casos más sonados fue la muerte de Tupac Shakur, asesinado de forma violenta más por la industria que por unos matones). Enfundados en su ropa deportiva y cubiertos por cajas de ritmo, samplers y algún DJ haciendo scratch como únicos instrumentos, acompañados por un ir y venir de fraseos y teniendo como estandarte el spray de sus graffitis, los considerados auténticos en el género no ven con buenos ojos a aquéllos que utilizan otros instrumentos como el bajo, la batería o la guitarra. Hoy en día, según la zona de asentamiento de los grupos y dependiendo de las rimas que difunden, como en cualquier otro estilo de música e identidad de tribu urbana, podemos distinguir desde el más violento gansta-rap al rap afrocéntrico o al rap islámico, así como una variada selección de fusiones en el hip hop. En España En España, tanto en las emisoras de radio como en la prensa escrita, el fenómeno ha pasado siempre bastante desapercibido y el producto enmarcado en este estilo se ha editado con cuentagotas si exceptuamos los "renombres" más populares (Public enemy, Run DMC, Ice-T, NWA, Ice Cube...) o los más comerciales (L.L. Cool J., MC Hammer, Ton Loc...), resultando éstos últimos mucho más rentables entre nuestro público que los primeros. Precisamente, el juego del mercado ligado al dinero puso de moda las palabras "rap" y "hip hop" dando un falso producto de etiqueta que abundó en una escasa calidad. Así aparecieron aquí, en 1990, productos propios en forma de discos recopilatorios en los que no existía una adecuada selección, ni producción, ni ganas de impulsar algo real: Navidad hip hop, Madrid hip hop y Rap'in Madrid promovieron una moda que traería el tarareo de canciones como Te quiero de verdad, de la encantadora Sweet, Hey pijo, de Mc Randy & DJ Jonco, o Vas a alucinar, de D.N.I.. Se vaticinó sobre ellos, pero todo se quedó en un intento que acabó, en la realidad del momento, hundido en lo comercial con el paso del tiempo. Algunos de los grupos que fueron partícipes de oportunidades, tales como Vial rap o los catalanes BZN, pasaron por lo mismo y, tras conseguir grabar disco, se quedaron totalmente colgados debido, sobre todo, al trabajo de sus compañías, a sus textos y a batiburrillos de última hora. Por contra, Sindicato del crimen hizo fuertes sus cimientos y para ellos, hoy en día, la experiencia es un grado. Todo aquello no parecía correcto en la esfera de los B-Boys y, en algunas ocasiones, más que darles la espalda, les dieron el espaldarazo en el peor de los sentidos. La sequía ha seguido patente hasta hace algo más de un año, cuando se ha dejado, a pasos agigantados, entrar en el mercado a un buen número de bandas con contenidos, producciones y autenticidad similar a la de sus hermanos norteamericanos. Así, mientras el rap de Def con dos y Sindicato del crimen, fusionado con otros estilos más eléctricos, sigue abriéndose camino y ampliando terreno, toma cuerpo toda una institución como El club de los poetas violentos, un ejemplo puro que es seguido en Madrid por Los verdaderos kreyentes de la religión del hip hop, Frank T en solitario o grupos que mantienen el baluarte bajo otras influencias: los vallekanos Alma vacía, los catalanes 7 notas 7 colores, los mallorquines La puta Opepé, KBPO2SE, provenientes de Sevilla, los madrileños Latino diablo, que utilizan otras tendencias en su base hip hop, o Mission hispana, quienes, al igual que el resto de los grupos mencionados, ya debutaron discográficamente. Lo que años atrás fue un fiasco lógico al querer dar gato por liebre parece ser que definitivamente, en la actualidad, toma forma y establece unos cimientos inamovibles que han ido asentándose desde hace años. Para ello, dos sellos discográficos en Madrid a los que la gente hacía poco caso (Zona bruta y Yo gano) distribuyen para el resto de España de manera especializada discos de formaciones conscientes de su egocentrismo pero con una calidad que, en esta ocasión, sí augura un futuro al reconocimiento y la estabilidad. Las cosas marchan tan correctas que el sello Yo gano contará en breve con dos subsellos bajo los nombres de Tú pierdes y Yo ganja. El primero estará dedicado al hip hop instrumental y tiene en vistas el primer lanzamiento del grupo sevillano Hippaly; el segundo estará centrado en el ragamuffin publicando singles de siete pulgadas. Yo ganja estará controlado, además, por la gente del grupo La puta Opepé. Sin duda, tanta actividad como se da en la actualidad en los círculos independientes desencadenará el que las multinacionales tomen interés por esta música, algo que ya ha ocurrido con los casos de Alma vacía o Mission hispana. Raúl García No te equivoques con los raperos españoles B Boy --viene de Beat boy o Bad boy-- es el nombre con el que se definen quienes viven en el "hip hop", tanto quienes pintan paredes ("grafiteros"), quienes usan el patín como medio de locomoción urbana ("skaters") como quienes gustan del aspecto musical del movimiento ("MCs" y "DJs"). Estos dos últimos términos definen, respectivamente, a quienes rapean y a quienes manejan los platos para hacer "scratch". Todo este vocabulario, que parece sacado de un film de la primera época de Spike Lee, John Singleton y demás ilustres del cine afroamericano, es también la jerga de los pertenecientes al enésimo movimiento juvenil que, por cierto, niegan siempre que pueden que el hip hop sea precisamente eso, un movimiento. La mayor parte de los adictos al hip hop --si les llamas "hiphoperos" es posible que te partan la boca-- parece provenir de barrios periféricos y nivel adquisitivo más bien bajo (aunque si nos ponemos a indagar es posible que descubramos que dicho nivel económico sea más "medio" de lo que parece). Esto de florecer en la pobreza parece ser uno de los vínculos con sus hermanos negros de los USA, país que vio nacer el hip hop hace más de veinte años. Sin embargo, aquí no son ninguna comunidad de color defendiendo su barrio a tiro de Uzi, ni el crack aparece en las letras ni, que se sepa, ningún grupo o artista raperos y españoles han muerto en alguna sonada reyerta callejera. Cabría preguntarse entonces si el hip hop español --incluso el europeo-- es más una forma de vida "juvenil", en la que pesan razones estéticas o de filosofía compartida con gentes que buscan un grupo general con el cual sentirse identificados, que los aspectos de autodefensa, a la orden del día en el Bronx o similares "paraísos del capitalismo". Eso sí: todos ellos se definen como antifascistas, antirracistas y, obviamente, antisistema. Todos exhiben el orgullo de quien "sirve", de quien vale para aquello de lo que farda: yo soy el que mejor rima (o pinta, o maneja los platos...). Pero, ¡ay de quien se está tirando el rollo!, porque lo que está peor visto en esto del hip hop es ser un fanfarrón. Finalmente, ellos dicen ser muy abiertos, aunque, vistos desde fuera, parecen gente muy cerrada, con nulo sentido del humor --eso de reírse de uno mismo--, tremendamente ceremoniosos con su historia y hasta, si apuramos, un pelín moralistas. No obstante, puede ser que un servidor -s-iendo un "toyaco" o "chicote", como llaman ellos a quienes no se enteran de nada-- comience a ser ya víctima del abismo generacional y les mire como aquellos lumbreras que decían que los Beatles nunca pasarían a la posteridad. Mejor dejarles hacer y seguir mirando. Así también se aprende y corre uno menos riesgo de equivocarse con los raperos españoles. Fernando Martín Carta de naturaleza Cualquiera que se dé una vuelta por el circuito madrileño y que tenga sus orejas dispuestas no podrá evitar darse cuenta de que algo ha cambiado en poco más de un año. Si antes el rap se limitaba a que el macroshow de MC Hammer aterrizara en el Palacio de los Deportes con el patrocinio de la más conocida de las radio fórmulas, hoy es rara la sala, grande o pequeña, que no tiene en su programación algún grupo ubicado en las nuevas tendencias del género. Estos, además, riman en castellano y lo hacen bien. Ya no se trata de juntar "melón" con "camión" ni nada parecido. La nueva generación de poetas urbanos tienen calidad suficiente como para oscurecer en muy poco tiempo a cantautores melosos preocupados únicamente por sus problemas existenciales. Musicalmente, aún queda por hacer, como en casi todo, pero es obvio que esto ya no es una afición de cuatro "venaos" que se entretienen escuchando las importaciones estadounidenses sin entender de la misa la media. Rimantes y DJs ofrecen lo que se les pedía: que conectaran con su público. Y lo hacen marcando el estilo importado que, como siempre, acompaña a cualquier género musical que nos viene de fuera. Sin embargo, si los cimientos son buenos, cualquier música puede evolucionar y adaptarse a la realidad de la que parte. Ya no se habla del Bronx sino de Alcorcón (Jarcorcón, como dicen ellos), ya no se piensa en Central Park sino en el circuito madrileño, ya no se importan discos sino que se hacen aquí... Dentro de poco no sería extraño que el pasamontañas lo cambiáramos por la boina y que los DJs se volvieran PDs (pincha discos). De cualquier manera, eso será lo de menos. La cuestión es que el rap en castellano es ya mucho más que un proyecto y que la oferta actualmente no desmerece, en absoluto, de lo que puede surgir de otras músicas. E.P. Los grupos Def con Dos A pesar de que ellos tienen claro que están más dentro del rock que del rap, sus inicios desencadenaron un paulatino crecimiento de aceptación debido a sus composiciones. Veteranos, son de sobra conocidos por sus fusiones con otros estilos más duros sin dejar de lado los samplers y otros sonidos que siempre les han identificado. Su popularidad es tal que las salas se les quedan pequeñas allí donde van a actuar. Su último disco, Ultramemia, ha inaugurado el sello Bruto, encargado de lanzar bandas que gusten a los miembros del grupo. La primera en aparecer ha sido Narco, una mezcla de rock, rap y hardcore. Sindicato del Crimen Formaron parte de esa primera hornada que iniciara la década y que nada tenía que ver con lo que domina la actualidad. Desde Valdemoro, en 1987, llegaron a formar parte de aquellas recopilaciones que publicó Troya discos. El pasado año No more discos, después de un importante parón, les publica Que aproveche, un álbum con una mejora notable y una portada que apareció reproducida en los carteles promocionales pegados por todo Madrid y que montó un enorme revuelo que provocó las iras de colectivos feministas debido a que mostraba mujeres abiertas en canal colgadas de los ganchos de un matadero. Al igual que Def con dos, fusionan otros elementos como el rock, el hip hop y el funk. El Club de los Poetas Violentos Si hay que denominar a un grupo pionero en el más puro hip hop de Madrid, sin duda son ellos. En 1993 tienen las cosas tan claras que solamente tardaron un año en publicar su primer disco, doble: Madrid, zona bruta. Su calidad y escuela han acaparado una gran atención en sus presentaciones en vivo hasta el punto de saturar y dejar más que pequeño el menos de los escenarios del Festimad Móstoles del año pasado. Visten de negro en sus actuaciones y su DJ, Jota Mayúzcula, es principal centro de atención. A finales de marzo aparecerá un maxi de adelanto sobre su segundo disco que editará Zona bruta. Los Verdaderos Kreyentes de la Religión del Hip Hop Era esperada la publicación de su debut Más ke dificultad. Estos cinco MCs procedentes de Torrejón siguen los pasos de los Poetas. De hecho, Jota Mayúzcula introduce scratches en el disco. Jóvenes y buenos rimantes, han formado parte del recopilatorio UniverSonoro causando expectación antes de la publicación de su primer disco. Su directo es la mejor forma de expresar la agresividad de sus rimas. Frank T Formó parte del Club de los poetas violentos, con los que grabó su primer disco. Anteriormente, a finales de los ochenta, en compañía de DJ Manolo, grabó una maqueta que firmaron como Top productions. Ahora, en solitario, retoma aquellas grabaciones y ha lanzado su primer disco, Konfusional, en el que incluye temas nuevos y otras modificaciones debido a que fue necesario lanzar una edición sustitutiva de la primera, que contenía algunos errores. Latino diablo Otra de las bandas que funden el hip hop con guitarra, bajo y batería sin dejar de lado el scracht ni los sonidos sampleados. También sus directos son muy atrayentes por su forma de actuar y comunicar con el público. El primer trabajo de estos madrileños lleva por título El mundo no es de la gente humilde, aunque previamente habían lanzado un CD con tres temas. Además, colabora con ellos Sweet y ha sido Zero records quien se ha encargado de la trayectoria del grupo, formado en el local de ensayo hace algo más de un año. Alma Vacía Este grupo del madrileño barrio de Vallecas está formado por Dany García y Francisco Carmona, quienes formaron parte del grupo D.N.I.. Su sonido hip hop, mezclado con otros como el del baile sin descuidar las bases programadas, ha sido editado por Polygram bajo el título Cadena de locos. En él se incluyen siete temas, en los que interviene ocasionalmente Sheilah Cuffy con su enorme voz. El contenido de sus letras trata del entorno de la sociedad, sus problemas, actitudes y la manera de reflexionar para modificarla. KBPO2SE Otro de los grupos que edita Yo gano, inmersos en el hip hop pero con la diferencia de que sus inicios se remontan a los primeros ochenta, siendo uno de los primeros grupos que surgían en Sevilla. Aislados de la movida madrileña, pertenecen a la vieja escuela que transcurría al compás del breakdance y llevaban bailarines de break y artistas del aerosol. Las bases de su sonido las llevan DJ Jam y el programador Plaits, los cuales forman la banda junto a tres vocalistas. La Puta Opepé Desde Mallorca, que es donde tienen su cuartel general, publican su estreno con el título Vacaciones en el mar, un disco elaborado con las mejores fusiones que el hip hop podría compartir: ragga, funk, jazz, jarcore... incluso dan un curioso trato al dancehall. En sus rimas dejan clara su manifestación a favor de la marihuana y el alcohol. Su inspiración mediterránea les ha juntado tras curtirse anteriormente en otros grupos. 7 Notas 7 Colores Junto a La puta Opepé, estos barceloneses forman La comunidad guisante, un colectivo integrado por militantes del hip hop que tratan la seriedad e integridad de este movimiento. Con tan solo un maxi de dos canciones (Con esos ojitos y Puercos) en distintas versiones, expresan parte de lo que se avecina con buenas rimas. Mucho Muchacho, Dive y el DJ Neas son los encargados de darle color a las notas. Mission Hispana Alguien dijo que los últimos serán los primeros y estos zaragozanos lo fueron en promociones. Aunque de una manera bastante comercial, entre el hip hop y el pop, tocando estilos como la salsa, el reggae, el funk o el jazz, han significado mucho para este movimiento. En 1994 publicaron su primer trabajo, Le Monde, y en 1996 Nada se detiene. Durante todo este periplo de tiempo han conseguido fama, han actuado fuera de España y han contado con muchas colaboraciones en su música y unos textos que tratan con un lenguaje amistoso y racional. Estos son grupos con reciente lanzamiento. Pero, mientras tú estás leyendo estas líneas, son muchas las bandas que graban e improvisan sus maquetas, las cuales el día de mañana pueden formar parte de una continuación de este artículo.
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