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Johnnie Taylor. Marzo 1997

Un trozo de historia

Para los seguidores del soul sigue siendo una enorme figura. Para los más alejados, su nombre ha quedado unido a Disco lady, su primera incursión en la música disco y el único tema que le incluyó en el club de los platinos.

La historia de Taylor es de esas vidas paralelas a la historia propia del soul. Su niñez fue desarraigada, escapándose de su casa a los quince años y encontrando la satisfacción entre los coros de las iglesias. Este hecho, tan repetido entre los artistas negros, no podrá ser comprendido realmente por la gente hasta que no vaya a Estados Unidos y compruebe con sus ojos lo que supone cantar en un coro. Allí, las iglesias baptistas tienen formaciones impresionantes y convocan en sus reuniones a un público que ve en la música un nexo de unión con Dios. Aunque Taylor había formado parte de formaciones juveniles, como Five echoes o Higway QCs, su gran salto no vino hasta que el mismísimo Sam Cooke le descubrió en una de las iglesias en las que cantaba. Fue Cooke quien le recomendó para que fuera su sustituto en los Soul Stirrers cuando él comenzó su carrera en solitario y el primero que le firmó un contrato discográfico para los sellos Sar y Derby. Sus primeros discos, que ya no tenían nada que ver con la música religiosa, le valieron su incorporación a Stax y, con ello, sus primeros éxitos.

Taylor era una voz fresca en un momento en que todos los artistas nuevos se empeñaban en copiar a los consagrados. En 1965 Taylor aún se parecía mucho a Cooke, pero no iba a pasar mucho tiempo antes de que se pudiera comprobar que tenía su propio estilo. Sus éxitos (uno detrás de otro) en Stax le propulsaron hasta despertar el interés de la Columbia, quien se empeñó en ubicarle dentro de la incipiente música disco que empezaba a asaltar las discotecas. Aunque este hecho le valió un alejamiento de su público fiel le supuso convertirse en una de las más atractivas estrellas de una moda que, con todo, fue pasajera. Disco lady, en 1976, le supuso vender un millón de discos, pero, del mismo modo, le supuso entrar en la dinámica de una multinacional que no estaba dispuesta a vender menos con la siguiente entrega, ya que había una buena colección de chicas dispuestas a comerse el mundo y a hacer bailar a todos los jóvenes de la época. Taylor estuvo apagado hasta que volvió a encontrar un hogar en Malaco, una etiqueta especializada en el southern soul y en la que volvió a realizar álbumes impresionantes. Como suele suceder, su reaparición coincidió con la edición de un buen montón de recopilatorios que recogían su paso por los sellos en los que anteriormente había estado. Good love! es su disco más reciente y en él se puede apreciar la buena forma de la que aún goza este hombre. En el álbum presenta, además, a su hija Tasha como nueva vocalista en el tema Ain't that loving you. Para los aficionados al soul, el disco es toda una gozada que sirve para recuperar a una primera figura.

E.P.

Johnnie Taylor. Good love!. Malaco 41

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