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Los Grammy españoles. Abril 1997

Los Premios de la Música española a debate

El que hayan nacido los Premios de la Música es, sin duda, un hecho positivo. Sin embargo, desde el momento de aparecer el nombre de los nominados su constitución se ha puesto en entredicho, viéndose claramente, desde algunos sectores, la inutilidad de crearlos y el nulo beneficio que pueden causar a la música española. Ante este hecho, nosotros siempre solemos dirigirnos a las fuentes más directas. Carlos López es el director de estos premios y ante él expusimos todas las dudas que planean sobre el nacimiento de los mismos.

En nuestro número anterior pudiste ver la lista de nominados en las dieciséis categorías de esta primera edición de los Premios de la Música. Viéndola se podía apreciar que los premiados no serán, necesariamente, los mejores artistas que hayan surgido durante 1996, sino los mejor promocionados. Este hecho pone en cuestión el motivo por el que nacen estos premios de la música.

- "No hay que confundir --señala Carlos López-- el fin de esta convocatoria con los fines que pueden tener los diferentes elementos que confluirán en ella. Los premios se han convocado para crear un arma que pueda ser utilizado para el bien de la creación musical."

- Eso suena bastante abstracto, ¿no?

- "Sirven como un elemento promocional para sus protagonistas y es una manera de intentar que la música se ponga de moda. No nos planteamos el asunto como algo que venga bien a los músicos premiados, sino a la música en general. Que la música sea reconocida puede influir para que distintos apartados de otras industrias se fijen en ella como elemento de promoción y, de ese modo, que aparezcan sponsors y patrocinios."

- ¿Algún ejemplo?

- "La liga de fútbol. Es muy difícil que con una "liga de las estrellas" tan poderosa gane la competición un equipo que no sea grande. Sin embargo, el hecho de promocionarla ha supuesto que ahora retransmitan en directo hasta partidos del Leganés, con los ingresos que eso supone para estos clubs pequeños. El fútbol está de moda y las empresas invierten en él, aunque siempre ganen los mismos. Estamos pasando por una situación curiosa: ahora se vende más música que nunca y, sin embargo, los medios de comunicación se llenan con noticias de otros asuntos. Nadie habla de música y eso hace que ésta no sea vista con interés por parte de otras industrias."

- ¿Se puede decir entonces que los resultados no importan?

- "No importan. Nosotros somos conscientes que, al arrancar, los Premios tienen defectos que hay que arreglar. En principio siempre se homenajean artistas que han hecho un trabajo que nunca ha tenido un reconocimiento de este tipo, algo lógico cuando el premio se lo dan sus compañeros. Estos resultados son bastante previsibles para los tres primeros años, pero, a partir de entonces, artistas que ahora están en desarrollo aparecerán premiados porque ya serán conocidos por los votantes. Nosotros trataremos también de ir mejorando la aparición de otras categorías para facilitar que no haya confusión y que la elección sea más acertada. Lo importante, como te decía antes, es potenciar la música y su tratamiento en los medios, no quienes ganen o dejen de ganar. Hay que empezar a solucionarlo por algún lado en lugar de seguir llorando por ello."

Las votaciones

- Vamos a ver. ¿Cómo se realizan las votaciones?

- "Nosotros realizamos un escrutinio de todo lo publicado por la industria española. Se solicita a ciento treinta compañías discográficas el listado de sus ediciones durante el año. Este se envía a todos los socios de la AIE y la SGAE que sean músicos y que tengan derecho a voto: de la AIE son todos, mientras que para tener derecho a voto dentro de la SGAE es necesario tener un cierto número de canciones propias. Aproximadamente son ocho mil los envíos que se realizan solicitando de cada socio un listado de tres nominados por apartado, nominados que tienen que estar en el listado que les hemos enviado para asegurar que corresponden al año 96. Cuando se hace público el recuento de los votos de las devoluciones, realizado por un notario, se hace una segunda vuelta en la que se hace elegir a los socios sobre los tres nominados. De ahí salen los ganadores. Es todo totalmente transparente."

- Una de las cosas que parece más errónea es plantear las categorías como se ha hecho. El que se haya agrupado el rock y el pop en una sola categoría, por ejemplo, coloca en un solo apartado a más del noventa por ciento de la producción nacional.

- "Sí, es cierto. Ha sido uno de los temas más difíciles de realizar. En principio, disponemos de una hora y media para hacer la gala en televisión. Si no utilizáramos la televisión no nos aseguraríamos la difusión que es fundamental para conseguir el objetivo primordial. En una hora y media sólo podemos dar dieciséis premios y hay que agrupar a toda la música. Hemos consultado con mucha gente y hemos llegado a la conclusión de que lo mejor era atender a los medios que difunden los diferentes estilos para que los votantes puedan ubicar mejor su decisión. El pop y el rock aparecen en las mismas emisoras, el flamenco y la canción española también... Es como en el cine: a quien no entienda de ello le explicas que las películas son de amor, de vaqueros, de guerra o policíacas y te entiende y eso es fundamental para que el público preste atención a los premios. ¿Es justo? Pues no, pero es un hecho pragmático. Somos conscientes que habrá que mejorar en otras ediciones, pero, de momento, hemos considerado que lo mejor era plantearlo así."

- Lo que ocurre es que entonces no se premia la mejor música, sino la mejor campaña de promoción, ya que la gente sólo puede votar lo que ha escuchado y, aunque le mandes un listado de tres mil discos, si solamente ha escuchado diez, podrá elegir entre esos diez.

- "Entendiéndolo así se podría decir que los premios están mediatizados y eso es algo que no podemos negar, ya que la gente no tiene los mismos elementos de juicio para votar a Rosana, que ha sonado en todos lados, y a La Buena vida, por ejemplo, que suena en muy poquitos sitios. Obviamente, eso no es justo, pero no podemos luchar contra eso. Es como las elecciones ¿Tienes tú las mismas posibilidades de salir presidente que Aznar que aparece todos los días en la tele? Todo está mediatizado por el dinero y el poder, pero eso no se puede evitar. Lo importante, ya te digo, no es quien gane, sino que se hable de la música."

- Tampoco parece muy claro el criterio que se sigue para poder nominar a los candidatos. En la lista de este año aparece, por ejemplo, un disco recopilatorio y un autor muerto que mal ha podido hacer algo en el 96.

- "Sí, pero eso está de acuerdo con el reglamento establecido para los premios. Cuando apareció "Antología" de Antonio Flores en él se incluían algunos temas inéditos que no habían aparecido antes, lo que le permite ser nominado en las categorías de autor y artista. En cuanto a los discos, no hemos hecho diferencias de ese tipo: un disco aparecido en el año es un disco en sí, aunque tenga material antiguo."

- ¿Eso significa que algún año pueden estar nominados para la categoría de mejor disco del año Antonio Molina, Antonio Flores y Lola Flores, por ejemplo? Digo esto porque puede coincidir que los discos elegidos sean todos pertenecientes a personajes fallecidos de los cuales se hayan editado recopilaciones.

- "Efectivamente: eso puede darse, pero no lo consideramos un fallo. Son los votantes los que tendrán el criterio para elegir entre una recopilación de ese tipo o un álbum con material nuevo."

La vanguardia

- ¿Se podría decir que los premios o sus candidatos son una representación del panorama musical nacional?

- "En términos generales... sí, pero eso no quiere decir que constaten el momento creativo que se vive ahora. Lo lógico es que eso se vea dentro de cinco años, cuando los mejores creadores que hay ahora sean conocidos por suficiente gente como para obtener la mayoría de los votos. Es como lo que te decía antes: ¿Refleja Aznar al pueblo español? Ha ganado unas elecciones y eso ha sido porque le ha votado más gente que a otros. Las mayorías son mayorías y las vanguardias no son mayorías. Dentro de algunos años lo que hoy consideramos vanguardia será reconocido por la mayoría."

- Eso que comentas tiene una segunda lectura: el que los autores y artistas, si son en su mayoría vanguardistas, no crean en los objetivos de los premios.

- "Ya, pero eso sucederá si son tontos. Ahí está el ejemplo de los Grammy. Rage against the machine, por ejemplo, o Alanis Morissette no eran conocidos por nadie cuando aparecieron. Ahora que se les conoce se les premia y, gracias a que se les premia, venden muchísimos más discos que si no se les premiara. Aquí las radios hacen mucho caso a los premiados en los Brit o en los Grammy y son las mismas radios que antes no ponían nunca a esos mismos artistas. Nosotros tenemos ahora un curioso problema: ya que no han salido nominados artistas de rock queríamos que, por lo menos, aparecieran en la gala actuando. Sin embargo, nos está costando mucho encontrar a artistas que quieran participar en ella: pasan completamente."

- ¿Es eso porque son distintos a los americanos?

- "Obviamente. Tenemos una cultura diferente: ellos se comen el mundo porque suman y nosotros nos empequeñecemos porque restamos. Nosotros podremos tener cosas muchísimo mejores que los americanos, pero no somos perfectos. Nuestra cocina, por ejemplo, puede ser estupenda, pero lo normal es que la defienda la gente de la hostelería. Los músicos deberían defender la música; parece normal, ¿no? Lo que es un absurdo es la típica postura del que dice que no hay artistas de rock en los premios y, cuando tiene que votar a sus candidatos, no vota; que dice que no actúan artistas de rock y, cuando le decimos que toque, no quiere. Es como si el que crea hiciera lo mismo que critica."

- Para terminar. La SGAE está ganando mala fama entre los artistas, ya que está destacando, sobre todo, en su faceta recaudadora. ¿Cómo pueden ver los músicos más desfavorecidos en el reparto de derechos de autor el que la SGAE se gaste un dineral en lo que supone organizar estos premios?

- "Primero habría que aclarar una cosa. Los premios de la música no dependen, directamente, de la SGAE. La SGAE ha creado la Fundación Autor con el diez por ciento de lo que se recauda a los artistas extranjeros. Esta Fundación, junto con la AIE, son quienes han creado los Premios de la Música. Hasta ahí es donde te puedo contar porque yo, particularmente, ni trabajo ni soy miembro de SGAE."

E.P.

¿Premios? SI

Valga antes que nada mi incredulidad hacia el hecho de que, alguna vez, una votación popular sirva para premiar lo mejor de lo que sea. La manera cómo se han organizado las votaciones de estos premios de la música serán todo lo democrática que sean, pero, por ese motivo, nunca podrán presumir de reconocer a los mejores artistas ni a las mejores canciones ni a los mejores autores. Serán, desde ese punto de vista, premios a aquellas figuras que más hayan vendido, sonado por la radio, aparecido en televisión y protagonizado más actos horteras, algo que, en suma, es lo que se lleva en este país (lo más gracioso del caso es que los votos los han dado los músicos, lo que indica que, a lo mejor, ellos son los primeros que hacen lo mismo que critican). Pero, como eso es así y no se va a cambiar, es algo a lo que no le doy importancia, porque sabido es que a quien le gusta la música poco le importa si los buenos artistas son reconocidos o no. Valga también mi asombro al ver cómo se han agrupado las categorías de estos premios si se trata ya de reconocer "algo". Puedo entender que las circunstancias obliguen a limitar el número de premiados, pero, se mire por donde se mire, no puedo entender que el noventa por ciento del mercado español se quede reducido a una única categoría en la que entran desde el cantante melódico más hortera hasta el grupo más bestia de death metal. Aclarado esto, sí veo con buenos ojos que, por una vez, la industria española de la música se dé el necesario autobombo como para captar el interés de quienes no prestan demasiada atención a la música. Yo supongo que esta idea no está pensada para quienes habitualmente compran discos o van a conciertos y mucho menos para quienes se ganan la vida tocando o componiendo. Lo entiendo más bien orientado hacia el televidente pasivo que es capaz de comprar el disco de los Monjes de Silos o las aventuras de Lucas Grijalder (creo que es así) siempre que se lo diga la televisión. Y, en ese terreno, me encantará ver cómo un músico de jazz o un artista de flamenco aparece delante de tres o cuatro millones de televidentes. Bueno, eso en el caso de que los realizadores de Tele 5 sean capaces de reconocer a artistas a los que no han dejado actuar nunca en alguno de sus programas por el simple hecho de no hacer ridiculeces. Por lo demás, tiempo habrá para mejorar, ya que nada nace perfecto. No es que espere cambios drásticos para futuras ediciones, pero sí espero que la Maruja o el Manolo que sólo compra un disco en Navidades se vea influido por una "gran gala" con muchos focos y, una semana más tarde del evento, se acerque a una tienda de discos. Y, del mismo modo, es posible que algún diario que no preste ninguna atención a la música durante todo el año saque en su primera página a los ganadores de los premios. Con eso me daría por satisfecho.

E.P.

¿Premios? NO

Fue hace un par de meses cuando sentí una tremenda desazón al conocer las nominaciones para el intento de los primeros Premios de la Música Española. Para empezar, está lo de mi reticencia a cualquier tipo de premios en algo tan vago y de formas tan evanescentes como son las artes musicales --me sucede lo mismo con los premios de cine o teatro--. No entiendo bien los caminos que llevan a los ganadores al podium y, por el contrario, me quedo pasmado y un tanto avergonzado con la ceremonia de "autolanzamiento de flores" con el que los profesionales del medio artístico en cuestión suelen regalarse una noche al año. Todo el mundo es bueno, pero, como en todo en esta vida marcada por el capitalismo competitivo, algunos son mejores. O al menos eso se pretende al señalarles públicamente con el puntero de la fama. Hace falta un comportamiento gremial, que yo no tengo excesivamente desarrollado, para acceder por las buenas a ponerse las pieles o el frac y acudir a un sitio donde aclamar todos juntos a los "mejores de la profesión", conociendo el juego de intereses en el que vivimos todos y sin dejar de sonreír ante las cámaras. ¿Qué significa el hecho de que Rosana y Ella baila sola hayan acaparado todas las candidaturas? Vaya por delante que, tanto una como las otras dos, me merecen el mayor de los respetos. Sin embargo, no deja de parecerme curioso que gran parte de la gente que ha votado estas candidaturas haya situado a estas tres mujeres en prácticamente todas las categorías. ¿Van a ser los dos únicos discos del año que todo el mundo en este negocio conoce o le gusta? ¿Significa que los profesionales de la música escuchan poquísima música? ¿O que, al votar a estos discos, lo que más se premia es el volumen de negocio de un artista? Porque, si es así, el año que viene gana Enrique Iglesias, pero fijo. Otra cuestión que me tiene intrigado es hasta cuándo el pobre Antonio Flores (q.e.p.d.) va a estar ganando batallas después de muerto. En la categoría en la que se le nomina (mejor LP, junto a --¡cómo no!-- Rosana y Ella baila sola), ¿resulta tan difícil encontrar un disco en nuestro mercado patrio de alguien --vivo y en consecuente evolución artística-- que pueda competir y ganar a una recopilación de éxitos de un músico fallecido, aunque sea recientemente? ¿Tan mal está el pop español? Más enigmas: ¿por qué se mezclan géneros como rock y pop; o jazz y nuevas músicas? ¿No será que a todo el mundo le da lo mismo el estilo, y todo, mientras el artista nominado haya tenido suficiente repercusión pública o de índole comercial? Porque, si fuera así, la única manera en la que Extremoduro podría ganar un dichoso premio de éstos sería vendiendo muchos más discos que las citadas Rosana y Ella baila sola, cosa por el momento bastante complicada. Y, en cuanto a los artistas latinos, ¿no había nadie más interesante, llamativo o pintoresco, aunque menos conocido, que Gloria Estefan, Luis Miguel o, incluso, Rubén Blades? De nuevo, ¿no resulta un poquito facilón o poco arriesgado el voto colectivo en este apartado? Aunque, la verdad, igual hay que dar las gracias porque aquí no figuren Rosana y Ella baila sola, que también son latinas. Mientras tanto, sigo sin sentirme involucrado personalmente en este proceso y, lo que es peor, noto que mis energías se diluyen junto a las de aquéllos --quiero suponer que muchos, como yo-- a los que toda esta parafernalia "a la americana " se la trae un poco al pairo. Claro: si uno no se lo cree, es difícil que aprecie las virtudes del invento. Tal vez por ello, un veterano manager de grupos me dijo hace poco tiempo que esto de los premios "le iba a venir muy bien a la profesión". En ese caso, le deseo a él y a esa "profesión" de bordes difusos que extraiga todo lo que pueda de estos nuevos Grammys españoles. Aunque sea, que pille al menos medio Grammy, para ponerse un poco contento.

Fernando Martín

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