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Clawfinger. Octubre 1997

El metal de fin de siglo

Son una de las bandas que mejor impresión causó en su debut. Una de las pocas que ha sabido introducir evolución en el metal sin perder un ápice de potencia y sin dejar de darse cuenta de que el heavy clásico ha pasado a un cajón de sastre entre los géneros musicales. Zak Tell, Erlend Ottem, Bard Torstensen y Jocke Skog ya tienen listo su tercer álbum, un trabajo que no desmerece en nada la fama que se han ganado.

Dos son noruegos y dos son suecos. Se conocieron haciendo guardias en el hospital de Rosenlund, Estocolmo, en 1990 y al año siguiente ya estaban liados en un proyecto musical que partía con la mejor de las premisas. Ni siquiera actuaron antes de grabar. Una maqueta suya apareció en la radio y enseguida les apareció un modesto contrato discográfico. Todo fue tan acelerado que tuvieron que inventarse el nombre en cinco minutos antes de poner su firma en los papeles. Zak era el letrista y, por tanto, quien rapearía y cantaría. Como impulsor del invento se reservaba el derecho de parar el carro cuando las guitarras se desmadraran en el plano heavy. El tatuaje de su brazo desvela su pasión por Frank Zappa y el hecho de montar un grupo de rock hizo que dejara de rapear por los pasillos del hospital. Jocke y Bard son los heavies del grupo. Cuando coge la batería, Jocke quiere emular a sus ídolos y la guitarra de Bard es de las que no pueden declararse huérfanas porque ha mamado de los clásicos más clásicos del metal. Erlend, por su parte, es un adorador de los Pixies y de su sentido "sónico" de la música, aunque también se muestra colgado por los heavies más tradicionales. La mezcla es interesante, pero no sólo eso: además funciona.

Así lo atestiguó su debut, "Deaf dumb blind", un disco que les abrió el mercado escandinavo y que les llevó a los festivales nórdicos antes de que giraran como teloneros con Alice in Chains y Anthrax. En el 94 ya se les había reconocido méritos y se trabajaron los festivales europeos: Rock am ring, Rock in Reim, Dynamo, Tourhout, Roskilde… Todo muy bien preparadito para dar el espaldarazo con su segundo trabajo.

En "Use your brain" el grupo lo tenía más claro y el resultado fue aún más brillante. El rap metal ya era uso común y Clawfinger se movía entre el rap metal mucho mejor que otras bandas que se habían apuntado al carro tratando de no perder la clientela metálica. El disco les proporcionó una buena gira y la presencia en el Monstruos del Rock de Sudamérica junto a Ozzy Osbourne, Alice Cooper, Faith no More y Megadeth. El salto ya estaba dado y la banda encumbrada.

Ahora aparece su tercer disco con una brillante producción de Peter Reardon, un hombre que parecía haberse especializado en grupos de punk de Houston. El disco está plagado de buenas piezas que consolidan el estilo Clawfinger sin, por ello, quedarse parados. Esto les proporciona una "pole position" de lo más apetitosa, dado que el metal está ahora encerrado en viejos dinosaurios que resucitan y jóvenes bandas que se separan.

El grupo es bueno y la situación también. La banda convence en directo y cada vez vende más discos, por lo que es posible que estemos ante una de las nuevas bandas del metal de fin de siglo. El título de su nuevo álbum es "Biggest & the best" y está en las tiendas desde el 29 de septiembre. Hablamos con Erlend para que nos contara algo más sobre la nueva grabación.

– "Aquí se rapea menos y hay más parte cantada. Nuestro primer disco fue muy bueno y en el segundo apenas realizamos algún tipo de progresión, por lo que había llegado la hora de hacer algo nuevo. 'Biggest & the best' es más innovador y experimental, aunque, como lo acabamos de hacer, aún no me he formado una opinión muy concreta del mismo."

– ¿Lo de la innovación?

– "El segundo disco se fue haciendo mientras estábamos en la gira del primero. Como fue funcionando, la gira se iba prolongando y no quisimos esperar a terminarla para volver a grabar. Puede que fuera un poco precipitado. Pero éste le hemos hecho con más calma y es verdaderamente distinto. Lo que la gente conoce como 'el sonido Clawfinger' es lo que se puede encontrar en los dos discos anteriores, no en éste."

– ¿Cómo llamas entonces a lo que hay en "Biggest & the best"?

– "Pues… es difícil. Nos gustaría sonar a nosotros mismos, con un sonido diferente al resto de las bandas. De todos modos, si hubiera que usar alguna etiqueta yo pondría la de heavy metal."

– Vosotros cogéis mucho del rap…

– "Eso es por Zak. Bard y yo somos más heavies y le enseñamos a Zak lo que es este tipo de música. El se adaptó e hizo su estilo. Antes de rapear era punky."

– Muchos señalan que el heavy es un género en decadencia…

– "No. Tiene altibajos y ahora esta abajo. El heavy siempre ha sido minoritario, pero siempre durará porque habrá gente a quien le guste, independientemente de que esté al alza o a la baja."

– En ese terreno, vosotros sois de los que están en alza…

– "Comercialmente nuestra carrera ha sido excelente si tenemos en cuenta que sólo tenemos dos discos. Artísticamente no podemos decir que haya sido perfecto."

– ¿Dónde queréis llegar entonces?

– "A vender cien millones de discos. Quien diga lo contrario miente. Nosotros somos tremendamente independientes. No tenemos contratos publicitarios y ni siquiera somos endorsers de ninguna marca de instrumentos: los compramos. Pero, con todo y con ello, nos gustaría vender muchísimos discos."

Richard Harrison

Clawfinger. "Biggest & the best". Warner

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