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Charles Mingus. Diciembre 1997 Una parte de la historia del jazz Entre los músicos de jazz hay algunos que son históricos, otros legendarios y otros trascendentales para entender la evolución del género. El contrabajista Charles Mingus es de estos últimos. Su música nunca pudo tener el apelativo de popular o mayoritaria, pero casi todas sus obras incidieron en los artistas posteriores de una manera que aún no ha terminado de apreciarse. Mingus fue un descubridor, pero ello vino dado por su mente de explorador, de esponja y, sobre todo, de creador. Entre los músicos de jazz hay muchos que se han labrado una carrera como instrumentistas. Mingus fue, además, un enorme compositor. Considerado como el puente fundamental entre el bebop y el free jazz, como revolucionario dentro de su instrumento, como amalgama de estilos unificados en una sola dirección, Mingus es de esos artistas que es capaz de parecerse a un cocktail con piernas. Durante su trayectoria tomó del bop, del cool, del hard bop o del free jazz y, con su talento, tuvo la capacidad de unirlo en un estilo que ha marcado el jazz desde los años setenta. Su personalidad es propia de un genio, difícil de entender, variable según fueran las circunstancias y tremendamente expuesta en sus obras. Su carácter era agresivo y trabajar con él no era nada fácil. Ello trajo consigo divergencias con sus músicos, sus agentes y sus compañías discográficas, lo que siempre derivó en una carrera difícil que, en el caso de Mingus no tuvo, afortunadamente, ninguna desgracia cerca. Nació en Nogales, Arizona, el 22 de abril de 1922. Su raza fue una de las razones que formó su carácter. El hecho de provenir de cuatro abuelos de distinto color le convirtieron en un híbrido negro, sueco, chino e indoamericano que nunca encontró fácil acomodo en una época en la que los orígenes eran muy mirados. Después de emigrar con su familia a Watts, el suburbio negro de Los Angeles, empezó a tocar el trombón y el chelo. Pero cuando quiso estudiar este último instrumento en la Jordan High School le advirtieron que el chelo era propio de la música clásica y, por tanto, instrumento de blancos. De ese modo, Mingus se decidió por el contrabajo y estudió con Red Callender, aunque no abandonó su pasión por la música clásica. Esto último le llevó a estudiar composición de la mano de Lloyd Reese, un espléndido maestro reconocido por todos los músicos de la época. Cuando Art Tatum se enteró de que Reese estaba enseñando a un contrabajista negro, enseguida le invitó a tocar con él. Así fue cómo Mingus entró en el mundo del jazz. Su primer trabajo dentro de la música lo consiguió a los dieciocho años dentro del grupo del batería Lee Young, hermano de Lester. Más tarde conseguiría trabajar con Armstrong, Kid Ory, Alvino Rey y Lionel Hampton, en cuya orquesta debutó como compositor. El cartel que se fue haciendo y su participación en el trío de Red Norvo hasta 1951 le supusieron un gran reconocimiento entre los músicos de jazz. Esto le animó a marcharse a Nueva York, donde pensaba encontrar fortuna y gloria. Las cosas no fueron tan fáciles y durante los primeros meses tuvo que trabajar de cartero para poder pagar el alquiler. Estuvo tentado de abandonar y volver a Los Angeles, pero encontró a Charlie Parker y éste le aseguró que tendría un futuro brillante. Antes de que pasara una semana de aquel encuentro, el pianista Billy Taylor contrató a Mingus. Afianzándose Según iba afianzándose en el ambiente neoyorquino entró en contacto con Max Roach y juntos formaron un sello independiente en el que ambos grabaron. Se trataba de Debut, compañía que más tarde sería absorbida por Fantasy. En 1953 ya tenía suficiente prestigio como para aglutinar junto a sí a Charlie Parker, Dizzy Gillespie, Bud Powell y Max Roach. Juntos ofrecieron un concierto en Toronto que la historia bautizó después como el "canto del cisne del bebop". Los tiempos cambiaban y Mingus estaba destinado a ser uno de los precursores. Ese mismo año, el contrabajista forma Jazz Workshop, un grupo con estética cool que tenía ciertas particularidades. Una de ellas era que, en sus conciertos, Mingus proponía el debate y cambio de impresiones entre músicos y público. La historia de los Workshop acabaría en 1955, momento en el que se puede decir que empieza la de Charles Mingus en sí. Con la edición de "Pithecanthropus erectus", Mingus hace una exhibición de su calidad como compositor, destacando la sonoridad de sus músicos, la polifonía instrumental y la improvisación. Con el tiempo, muchos han visto en las obras de esta época la consolidación del free jazz. Más tarde vendrían "The clown", "Tijuana moods" y "East coasting", aunque estas obras tendrían que esperar para ver la luz en disco. En 1959, año de su explosión como fenómeno del jazz, aparecieron "Blues & roots", "Mingus ah um" y "Mingus dinasty". Una de las cosas que caracteriza este periodo en la carrera del contrabajista es su continuo cambio de compañía discográfica, lo que hace que ahora sea difícil recomponer su obra dado que algunas de sus grabaciones están actualmente fuera de catálogo. Atlantic, Jubilee, RCA, Bethelehem, United artist y Columbia son compañías en las que Mingus dejó sesiones grabadas, pero siempre, por "h" o por "b", terminaba sus relaciones laborales demasiado pronto para el gusto de los ejecutivos. En algunos casos, como en el de Columbia, la ruptura vino dada por la falta de respeto que la compañía mostró con la obra de Mingus. "Fables of Faubus", un tema incluido en "Mingus ah um" y dedicado al gobernador de Arkansas Orval Faubus, famoso por sus actitudes racistas, se completaba con textos cantados por el propio Mingus y Dannie Richmond. La compañía juzgó que no era demasiado interesante para ellos ganarse enemigos dentro de la política y decidieron eliminar dichas partes dejando la obra incompleta a ojos del compositor. Un tiempo después volvió a grabar "Fables of Faubus" en Candid, una compañía independiente que la editó en su formato completo. En "Mingus revisited" (también conocido como "Pre-bird"), el contrabajista empezó a explorar otros terrenos sonoros, colaboró con Eric Dolphy y utilizó una orquesta de veinticinco músicos. Su particular talante como compositor iba saliendo a la luz tanto en esta obra como en "Charles Mingus presents Charles Mingus", una referencia a dos de los tres personajes que, según él, encuadraban su interior. El tercero era pasivo y contemplativo mirando lo que hacían los otros dos, totalmente antepuestos. Muestra de esta contraposición fue su participación en el Festival de Antibes-Juan les Pins en 1960 y su boicoteo al de Newport en el mismo año influyendo negativamente para que figuras como Ornette Coleman, Don Cherry, Max Roach, Coleman Hawkins, Roy Eldridge y Jo Jones tampoco participaran. El concepto de expresión que Mingus defendía en ese momento no era compatible con su participación en festivales. Con Ellington En 1961 volvió a Europa para participar en el film "All night long" junto a Dave Brubeck. De vuelta a Estados Unidos, formó un nuevo grupo para grabar las sesiones de "Oh yeah", un álbum que le volvía a ubicar ligado al blues y al gospel. Curiosamente, en este disco Mingus deja el contrabajo a Doug Watkins y él se encarga de la voz y el piano. Un año después alcanza uno de sus sueños dorados grabando en trío junto a Duke Ellington y Max Roach un álbum fabuloso. Su siguiente experiencia vendría también del terreno orquestal y se presentaría en el Town Hall de New York ante un público expectante al que los músicos defraudaron en su totalidad. El resultado fue tan mediocre que Mingus animó al respetable a que pidieran en taquilla la devolución del precio de sus entradas. El escándalo que provocó, junto con su paso por el juzgado tras una agresión a Jimmy Knepper por negarse a arreglar algunas partes de la composición presentada (que, con todo, fue grabada y hasta editada en disco), fueron más notas en contra de la sociabilidad de Mingus, faceta de la que se empezaba a dudar en el ambiente del jazz norteamericano. No contento con el fracaso, firmó con Impulse y montó una nueva organización orquestal que grabaría "The black saint and the sinner lady", una de sus mejores obras conceptuales que tampoco vio la luz tal y como el músico deseaba. Más tarde llegarían "Mingus plays piano" y "Mingus, Mingus, Mingus", también con orquesta. Ya en 1964, George Wein le organizó una gira por Estados Unidos y Europa donde se presentó en formato de sexteto, aunque la enfermedad del trompetista Johnny Coles obligó al combo a convertirse en quinteto tras abandonar París. Al acabar esta gira, Eric Dolphy se quedó en Francia para viajar más tarde a Berlín, ciudad en la que moriría el 29 de junio a los treinta y seis años de edad. Este hecho dejó hecho polvo a Mingus, quien tenía un enorme aprecio a su compañero de tantos años. Puede que fuera la necesidad de cariño lo que hizo que en septiembre, y durante su participación en el Festival de Monterrey, se enrollara con Susan Graham, quien se convertiría en su compañera hasta los momentos finales. En Monterrey, Mingus presentó "Meditations on integration", la composición que le tuvo ocupado hasta que, en el 66, abandonó temporalmente la escena del jazz. Quiso tocar en clubs pequeños, pero su carácter hacía que nadie quisiera contratarle por miedo a que el local quedara destrozado durante una de sus actuaciones o discusiones, por lo que tuvo que trabajar como fotógrafo para un teatro alternativo. Intentó montar una escuela de música, pero la policía se la cerró acusándole de causar serios disturbios en el barrio. Este hecho tuvo una enorme trascendencia cuando Mingus hizo que se grabara en cine. Apareció en todos los noticiarios y periódicos y el contrabajista mandó cartas de protesta a todo el que se le ocurrió: desde el Presidente al Papa, pasando por el general De Gaulle. Su fama de loco no solamente se acrecentó, sino que se consolidó. Cuando en junio del 69 reapareció en el Village Vanguard en formación de cuarteto la gente hablaba de decadencia, lo que vino unido a la publicación de su autobiografía ("Beneath the underdog") y a un enorme escándalo. Curiosamente, cuando más baja estaba su figura es cuando la música de Mingus empezó a traspasar las barreras del ambiente del jazz: el City Center neoyorquino promovió un ballet basado en su música titulado "The Mingus dances". Cuando en 1971 apareció "Let the children hear music", también con orquesta, la crítica no quedó muy convencida, pero eso era lo de menos. Mingus ya era un personaje universal de la cultura y en ese mismo año la Fundación Guggenheim le hizo acreedor a una beca que eliminaba sus posibles problemas económicos. La perplejidad de la crítica se mantuvo con su actuación en el Philarmonic Hall de Nueva York al año siguiente, pero cuando volvió a Europa para una nueva gira todo el público se volcó a sus pies y le reconoció como un artistazo. Como siempre, se hacía realidad aquello de que nadie es profeta en su tierra. Changes Por aquella época se estaba gestando la última etapa de la obra de Mingus, aquélla que se iba a exponer en quintetos desde 1973 hasta el día de su muerte. Sus compañeros eran Ronald Hampton (trompeta), George Adams (saxo y flauta), Don Pullen (piano) y Doug Hammond (batería). Juntos grabaron "Mingus moves", un álbum que no entusiasmó a nadie, pero que anunciaba un nuevo cambio de rumbo. Se realizaron ajustes en el grupo (entró Jack Walrath y Hampton pasó a ser colaborador ocasional) y ficharon de nuevo por Atlantic. El resultado fue "Changes", dos discos donde se incluye "Sue's Changes", una canción dedicada a su chica ("Changes" era la revista que dirigía Susan) y que pasa por ser su gran obra maestra. Tras ello vino una nueva gira europea con más cambios en la formación del quinteto. En esta gira se le nota a Mingus poderoso, brillante, tremendo y eso que está en el último período de su vida. En esa época grabó una banda sonora, "Todo modo", la cual, aunque finalmente no se incluyó en el film de Elio Petri, sí fue editada en disco. Tras ello vendría una nueva grabación en quinteto con la presencia de Gerry Mulligan, Woody Shaw y Lionel Hampton. No contento con ello, aún daría un nuevo salto mortal para tornarse todavía más ecléctico en "Something like a bird" y "Me, myself and eye", ambas del 78. En esa época toca de todo, convirtiéndose en el rey del eclecticismo; recupera a muchos colaboradores y, aunque tiene que trabajar en silla de ruedas y con collarín, es capaz de dirigir a la banda como siempre lo ha hecho. A mediados del 78 se instala en Cuernavaca, en México, creyendo que la medicina tradicional de esa parte del país puede acabar con sus dolencias. Con lo que acabó fue con su vida, que se extinguió el 5 de enero del 79. Como último capricho dejó escrito que sus cenizas se arrojaran al Ganges, cosa que hizo Susan para cumplir la última voluntad de Mingus. Tras su muerte, vinieron los mayores reconocimientos. La gente se empezó a dar cuenta de que cada artista de jazz tenía en su repertorio piezas de Mingus, que cada músico que hacía algo novedoso señalaba a Mingus como su mayor influencia y que el repertorio del contrabajista tenía continuación con los Mingus Dinasty que habían formado Susan y Jimmy Knepper y en los que participaban los músicos que habían tocado con el contrabajista en vida. E.P. La caja Recientemente ha aparecido en el mercado español "Passions of a man", un estuche con seis discos que recogen parte de la discografía completa de Mingus durante su estancia en Atlantic. Concretamente, "Passions of a man" recupera el material grabado entre 1956 y 1961 y se complementa con un álbum completo en el que Mingus es entrevistado por Nesuhi Ertegun. En estos seis compactos se puede acceder al material de "Pithecanthropus erectus", una suite de cuatro movimientos inspirada en la evolución del hombre y en la que Mingus expone la maduración de las influencias recibidas de Duke Ellington y Charlie Parker. De la obra merece la pena destacar las improvisaciones del saxofonista Jackie Mclean y las convergencias polifónicas que para muchos prefiguraban el free jazz que más tarde expondría más claramente Ornette Coleman. De 1957 aparece "The clown", obra que sería publicada en 1961 pero que Mingus compuso momentos antes de separarse de su mujer. Para muchos críticos, ésta es complementada con "Tijuana moods", grabación que el contrabajista creó, en pleno desenfreno, justo después de su divorcio. Desgraciadamente, "Tijuana moods" apareció con etiqueta Columbia, por lo que no aparece en este estuche. La obra que sí grabó Mingus con Atlantic fue "Blues & roots", creada en 1959, año de verdadera "explosión" mingusiana. En ella, el compositor se inspira en el blues y el gospel a través de su peculiar aproximación. El material de este álbum está enriquecido en "Passions of a man" con tomas alternativas de "E's flat ah's flat too", "My Jelly roll soul", "Tensions" y "Wednesday night prayer meeting". El cuarto disco del estuche lo ocupa la actuación que Mingus ofreció en el Festival de Antibes-Juan les Pins en julio del 60. En este directo se le puede escuchar junto a Eric Dolphy con todo lo que ello supone de experimentación y libertad. El último material que aparece en la caja son las sesiones de "Oh yeah", grabadas en 1961 y también relacionadas con el blues y el gospel. Sin la ambición de "Blues & roots", Mingus trabajó en el mismo terreno, aunque se concentró en el trabajo pianístico y vocal dejando el contrabajo a un eficaz Doug Watkins. "Oh yeah" fue un álbum trascendental en la carrera de Mingus por cuanto comenzó una nueva etapa a partir de él y empezó a ser respetado por los públicos mayoritarios. La caja viene acompañada por un extraordinario libreto en el que se incluyen numerosos artículos alrededor del músico, comentarios sobre todas las piezas grabadas y abundantes fotografías inéditas que colaboran para conocer mejor al músico. En conjunto, una obra muy notable que esperamos tenga continuación con el resto de las grabaciones que Mingus realizó para la Atlantic y que, entre otras, dieron como fruto sus sensacionales "Changes one" y "Changes two". Charles Mingus. "Passions of a man". Atlantic R272871
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