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AC/DC. Diciembre 1997 El último adiós a Bon Scott En la madrugada del 19 al 20 de febrero de 1980 Bon Scott perdía la vida por insuficiencia respiratoria. El tiempo le concedería el honor de ser uno de los cantantes más carismáticos que ha dado el rock y el r'n'b y su figura ha permanecido viva entre todos los amantes del género. Su grupo, AC/DC, también ha perpetuado su memoria reconociendo siempre que Brian Johnson nunca fue un sustituto de Bon. Ahora esta memoria toma forma de homenaje con una cuidadísima edición en la que se recuerda la figura de quien fue, junto a Angus Young, santo y seña de AC/DC. Todos los miembros del grupo entraron en la casa; la madre de Bon sacó cinco sillas de la otra habitación para que todos pudieran sentarse. Enseguida se dieron cuenta de que sobraba una y no pudieron evitar que apareciera un nudo en la garganta. La madre de Bon, agachando la cabeza y secándose una lágrima que le resbalaba por la mejilla, volvió a dejar la silla en el cuarto contiguo mientras todos tomaban asiento. Angus se quedó de pie, apoyado en el respaldo de su silla. Juntos habían conseguido todo aquello que deseaban cuando salieron de Australia para darse a conocer en Inglaterra y, ahora que el éxito les sonreía, Bon había muerto de la manera más estúpida posible. Mientras Malcolm hacía un comentario sobre lo que los periódicos de Sydney estaban escribiendo sobre Bon, Angus repasó mentalmente los recuerdos que se asomaban en su cabeza: cómo le conocieron en Melbourne cuando Michael Browning, el dueño del Hard Rock Café, se convirtió en su manager y les proporcionó un autobús del que Bon era el conductor; aquella noche en la que, después de pasearse a lomos de Bon por en medio del público de la sala londinense donde actuaban, éste tuvo que salir a la calle, dar la vuelta a la manzana corriendo y convencer a los guardias de seguridad para que le dejaran entrar porque era el cantante del grupo que estaba actuando dentro; la historia que contaba sobre la famosa Rosie, de cien kilos, que dio lugar al nacimiento de "Whole lotta Rosie"; aquel día en que se quedó en un aeropuerto de tránsito por querer tomarse unas copas y ligar con una chica mientras el avión despegaba ; tantas cosas que solamente podían provenir de Bon y que le habían convertido en el gran amigo y compañero que siempre había sido. Ahora se había ido, se había ido y encima sus amigos tenían que aguantar que todos los medios de comunicación hablaran de él, delante de sus padres, como si fuera un borracho y un degenerado. Era un momento muy duro. El grupo había pasado por momentos duros, pero ningún golpe había sido como éste. Highway to hell El éxito de "Highway to hell" (1979) fue, sencillamente, tremendo y la banda se dio cuenta enseguida de que habían dado un salto enorme dentro de su trayectoria. El éxito trajo consigo rarezas y cambios de actitud en el seno de la banda. Phil Rudd, por ejemplo, comenzó a gastar dinero en unas cantidades asombrosas haciéndose un fanático de las carreras de coches teledirigidos o de los aparatos de fotografía. Distintas tensiones hicieron que el grupo rompiera con Michael Browning, su manager, y que firmaran, posteriormente con la empresa Contemporary Communications Corps (CCC), una oficina que también regía las carreras de Aerosmith y Ted Nugent y que colocó como responsable de la actividad de AC/DC a Peter Mensch. Browning, uno de esos personajes oscuros que pasan por el mundo del rock y sin los cuales el negocio del espectáculo no funcionaría, no discutió con el grupo. Aceptó su despido y se dedicó a montar Delux records, una compañía discográfica en Australia, aunque después tuvo que intentarlo una segunda vez, con Big stars, para poder mantenerse en el negocio. La presentación de "Highway to hell" en Estados Unidos no se pareció en nada a su gira anterior. Ahora, AC/DC era cabecera de cartel en todos los shows y sus teloneros eran gente de la altura de Sammy Hagar, Riot o Pat Travers. Su marcha por Inglaterra no fue menos aplastante. El 18 de agosto reventaron el estadio de Wembley tocando junto a los Who en un concierto en el que el mítico grupo británico reaparecía sin Keith Moon. Curiosamente, durante el citado concierto, el sonido PA (los altavoces externos) dejó de sonar mientras que los monitores que dan sonido al grupo encima del escenario no fallaron. Eso produjo que, tras terminar un tema y apagar su volumen, el grupo escuchara un abucheo generalizado que, obviamente, no iba dirigido hacia él. Sin saber lo que pasaba, y pensando que habían hecho algo mal, Bon se dirigió a sus compañeros y les indicó que tenían que hacerlo mucho mejor todavía si querían salir de allí triunfantes. Atacaron un nuevo tema mientras la gente seguía silbando y, cuando por fin, se restableció el sonido, Wembley fue un clamor que AC/DC recibió sin enterarse tampoco de por qué, de repente, les aplaudían tanto. En Europa participaron también en algunos festivales al aire libre, aunque prefirieron no incluir su nombre en el cartel del Reading dado el resultado que habían obtenido allí años antes. En su gira por Inglaterra sus teloneros fueron Def Leppard, un grupo que, por esa época comenzaba a despuntar entre la nueva ola del metal británico y a cuyos miembros Bon casi doblaba en edad. La gira se cerró el 27 de enero del 80 en el Gaumont de Southampton, pocos días antes de que la banda se acercara al MIDEM, la feria internacional del disco celebrada en Cannes en la cual el grupo había de recoger sendos discos de oro por las ventas de "If you want blood " y "Highway to hell". Nadie lo sabía aún, pero la de Southampton iba a ser la última actuación que realizara Bon Scott. Las lágrimas Tras el éxito de "Highway to hell" y de las posteriores giras, todos los miembros de AC/DC vivían en una sensación de felicidad constante. El trabajo con John Lange, el productor del álbum, y la respuesta del público habían llevado a la banda a unos niveles de éxito que no soñaban cuando se montaron en el avión que les iba a dirigir, por vez primera, a Inglaterra. Con éstas, Malcolm, Angus y Bon acometieron la tarea de preparar las canciones del nuevo disco. Bon tenía grandes ideas y en su cabeza no paraban de aflorar letras que enseñaba a cualquiera con el que se cruzara. Angus celebró su boda con Ellen, su novia holandesa, en uno de los momentos más felices y afortunados de su vida. Todo parecía una novela rosa hasta que llegó la tragedia. En la madrugada del 19 al 20 de febrero de 1980 Bon Scott perdía la vida por insuficiencia respiratoria. En la noche del 19, Bon había estado bebiendo con unos amigos hasta que su cuerpo ya no pudo más. Un tal Alasdair Kinnear le llevó en su coche hasta su casa y trató de dejarle allí, pero la borrachera de Bon era tan fuerte que Kinnear fue incapaz de despertarle. Continuó conduciendo hasta su propio domicilio y, dado que tampoco allí consiguió sacarle de su sueño, decidió cubrirle con una manta y dejar que durmiera la mona en el coche. Lo mejor, pensó, sería que durmiera y que tomara un buen desayuno al despertarse. Kinnear, que tampoco iba muy fino, durmió casi quince horas antes de levantarse y ver cómo le había ido la noche a Bon. Cuando abrió el coche, Bon tampoco reaccionó y Alasdair, ya preocupado, decidió llevarlo rápidamente al King's College hospital. Bon ingresó cadáver ahogado en su propio vómito, ya que su postura antinatural durante la noche le impidió expulsarlo por la boca mientras estaba dormido. El primer miembro del grupo que conoció la noticia fue Angus, quien se puso en contacto rápidamente con Malcolm. Los dos, junto a Peter Mensch, se dirigieron al hospital, aunque no pudieron despedirse de su amigo porque, al no ser miembros de su familia, no les dejaron verle. La imagen de Angus y Malcolm llorando abrazados en el pasillo del hospital no tenía nada que ver con la que habían dado dos días antes. De la felicidad más agradable se pasó a la más absoluta tristeza. Uno de los cantantes más carismáticos del rock'n'roll y un hermano para los Young había fallecido de la manera más absurda, dentro de un Renault 5 aparcado delante del 67 de Overhill Road. Vivir sin Bon Cuando Malcolm llamó a Perth, en Australia, para dar la noticia a los padres de Bon, su voz temblaba como la de un chiquillo cuando empieza a balbucear. Los días siguientes a la tragedia fueron dolorosísimos para el grupo, que tuvo que aguantar lo que no está en los escritos. Todos los periódicos, emisoras de radio y cadenas de televisión tomaron la noticia como un desenlace inevitable en la vida de un alcohólico consumado. Los fantasmas clásicos en torno a la vida de degeneración y excesos que llevan las estrellas del rock volvieron a salir de sus castillos y el grupo en general y la figura de Bon en particular fueron acusados de las actividades más absurdas que uno se pueda imaginar. Mientras, con el estado de ánimo por los suelos, debido a la influencia de la prensa y al enorme dolor que supuso para todos los miembros del grupo la muerte de su amigo, decidieron asistir al entierro que se celebró en Perth. La reunión de Malcolm, Angus, Phil y Cliff en casa de los padres de Bon fue patética, llena de lágrimas contenidas y de rabia desatada por el tratamiento que estaba teniendo la figura de Bon en los medios de comunicación. Mientras todo el mundo del rock lloraba su muerte, los vendedores de papel impreso se recreaban en absurdas mentiras que no interesaban a nadie más que a los amantes del morbo y el dolor ajeno. Muchos pensaron que AC/DC nunca volvería a ser lo mismo; incluso más de uno y más de dos auguraban la desaparición de la banda. En un grupo de rock desaparece un miembro y se pone otro, pero eso no valía para la figura de Bon Scott. Bon era insustituible. Con todo, Malcolm y Angus sabían que el deseo del vocalista habría sido que el grupo siguiera sin él. Tanto trabajo para llegar a la cima, tantos conciertos en garitos de cien personas, tantos kilómetros por las autopistas desérticas de Estados Unidos tantas cosas no podían dejarse de lado: eran parte de la vida y este accidente era una anotación más en un diario, aunque fuera, eso sí, un apunte lleno de dolor. Los hermanos Young se encerraron en una bombona de cristal con sus guitarras. Hacían canciones y canciones sin saber muy bien para qué. Su compañía, su manager, todos les apremiaban para que buscaran un nuevo cantante, para que no se quedaran parados. Daba la impresión de que si el grupo no comenzaba a tocar pronto ya no lo haría nunca. Brian Johnson Durante un tiempo, gente cercana a la banda realizó una selección de cintas en las que aunaban pruebas de un montón de cantantes. Esto supuso un hervidero de rumores con respecto a quién sería la nueva voz de AC/DC. Sin embargo, el grupo tenía mucho más claro su elección que el resto del mundo. Bon había hablado mucho de Brian Johnson. Para él, era uno de los mejores cantantes que existían y durante mucho tiempo no había parado de decírselo a todos los miembros del grupo. Brian Johnson nació en Dunston, Newcastle (5/10/47) y formó su primer grupo en 1972. La banda, que se llamó inicialmente USA y que con posterioridad cambió su nombre por el de Geordie, realizaba una especie de glam rock que le proporcionó algunos éxitos. De hecho, llegaron a grabar tres álbumes y un recopilatorio antes de separarse en 1974 debido a que la moda del glam estaba de capa caída y que tenían un mánager que se quedaba con casi todo el dinero que ganaban. Jonna, que era el apodo de Brian, estuvo realizando diversos trabajos antes de proponerse volver al mundo de la música. Llegado un momento asumió la tarea de recomponer Geordie, pero antes de que quisiera hacer ninguna gestión ya había recibido la llamada de AC/DC para proponerle una audición. Sin mucho entusiasmo por el resultado asistió a un estudio en el que cantó "Nutbush city limits", de Tina Turner, y "Whole lotta Rosie", uno de los temas más carismáticos y difíciles del repertorio de AC/DC. Una semana más tarde se corría el Grand National y Malcolm le llamó por teléfono preguntándole si podía volver rápidamente a Londres para grabar un álbum. Jonna se convirtió, de repente, en un personaje que no cabía en sí de gozo. El, que intentaba recomponer un grupo musical para actuar en locales de pequeño aforo, se había convertido en el vocalista de uno de los grupos de rock más reconocidos del panorama mundial. De golpe y porrazo tenía en su bolsillo un adelanto de 5.000 libras esterlinas, le habían regalado un coche nuevo y disponía, en el aeropuerto, de un billete para las Bahamas. Desde ese día, Jonna apuesta siempre en el Grand National por caballos cuyo nombre empiezan por A, C ó D y, en el fondo de su alma, guarda un agradecimiento eterno a Bon Scott. Back in black La adaptación de Jonna al seno del grupo fue rápida. Su carácter era asequible y poco a poco se iba dando cuenta de lo que se esperaba de él. En principio, tenía en su mente la responsabilidad de sustituir a Bon, pero en pocos días le quedó claro que nadie querían eso de él. Para todos los miembros del grupo y del equipo, Bon no tenía sustituto posible y lo que querían del nuevo cantante era que cantara bien, que se diera en su totalidad y que fuera un buen compañero. El siguiente trabajo de AC/DC se grabaría en Nassau, en los Compass point studios. Ello permitió a la banda trabajar sin tensión e ir amoldando cada una de las canciones al estilo que imponía la nueva formación. Ni a Angus ni a Malcolm les pareció bien que Jonna interpretara las letras que Bon tenía preparadas para este álbum, por lo que tuvieron que hacerse totalmente nuevas. La grabación se realizó con cuidado, con algo más del que habitualmente ponía el grupo en el estudio. La producción corrió a cargo de "Mutt" Lange habida cuenta del extraordinario resultado que había dado "Highway to hell" y el título elegido para el álbum fue "Back in black" en homenaje a la figura de Bon. El debut de Jonna en directo se realizó el 2 de julio de 1980 en Arlon, Bélgica, en uno de los conciertos de preparación de la gira que comenzaría el día 30 en el Country fieldhouse de Erie, Pensilvania. El disco se puso a la venta el día 31 y la respuesta de crítica y público era ansiosamente esperada por el grupo, especialmente por Jonna, quien pensaba encontrar odiosas comparaciones entre su papel y el del fallecido Bon. Aunque existieron comparaciones de todo tipo, la mayoría de las críticas reflejaban lo que el tiempo ha ratificado: "Back in black" es uno de los mejores discos que se hayan hecho nunca en la historia del rock. AC/DC se apuntaban otra obra maestra (iban tres después de "Let there be rock" y "Highway to hell") y entraban en el Olimpo reservado a los más grandes. E.P. El homenaje Los chicos de AC/DC han querido homenajear a Bon Scott como se merece, con una edición especial en la que se recupera material no oficial del grupo cuando Bon era el vocalista y con una nueva edición del "Back in black". Todo ello aparece en cuatro compactos que se presentan en una caja bautizada como "Bonfire". En el estuche, además, se añade un espléndido libreto con notas manuscritas por los miembros del grupo, un póster de dos caras con la ilustración que sirve de portada al estuche, una púa serigrafiada con el logotipo de la banda, un llavero abrebotellas (buen recuerdo de Bon en verdad), una pegatina y un tatuaje temporal. El material discográfico recoge tres álbumes piratas que, aunque se pudieron encontrar en el mercado en su día, hoy eran exclusivamente piezas de coleccionista. El primero es el legendario "Live from the Atlantic studios", un disco que se grabó en directo cuando los AC/DC actuaron para los ejecutivos "atlánticos" tras su desembarco en Norteamérica. Este disco tuvo un amplio prensaje y en muchos de los libros sobre la banda se le cita casi de manera oficial. Con todo, nunca fue publicado por la Atlantic, excepto para uso interno de la compañía y promoción. Lo que no se pudo evitar es que los fabricantes de vinilos fueran fans del grupo o vieran el negocio tan claro como el agua. El álbum aparece, por primera vez, eso sí, en formato compacto. Más o menos lo mismo se puede señalar de la banda sonora de "Let there be rock", una película cuasi casera que se filmó sobre el grupo durante su segunda estancia en Francia. El film llegó a estrenarse e, incluso, pudo verse en España temporalmente muchos años después, aunque en formato vídeo. El álbum es la grabación del concierto que sirvió de soporte para un film que, de hecho, ni siquiera puede llamarse documental. El tercer compacto es un todo un lujo. Si bien está bautizado como "Volts" y reproduce la portada que tuvo el pirata del mismo nombre, aquí se ha incluido algún material inédito que no estaba en el formato de vinilo. Lo mejor de esta edición era la enorme dificultad para conseguir este álbum. Si los otros dos eran posibles de encontrar, "Volts" era un álbum ciertamente codiciado. Por último, la edición del "Back in black" reproduce, en digipack, el estuche del vinilo original (el de portada doble) con las letras en relieve y sin otra tinta que el negro. Como se puede observar, además de un homenaje a Bon, presente en tres de los cuatro discos del estuche, la caja es un regalo a los aficionados más fans del grupo, ya que se ha puesto a su alcance material bastante caro a un precio ciertamente razonable. Lo malo es que hay que pagarlo todo junto, pero, ¡qué caramba!, ahora llegan las Navidades. Dile a algún primo tuyo que te lo regale, aunque corras el riesgo de que se lo quede para él. AC/DC. "Bonfire". Eastwest 755962119
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