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21 Japonesas. Junio 1997

Una mirada al pasado, un paso hacia el futuro

"Cerca del aire 1988 — 2018" es el nombre del quinto LP de 21 japonesas, o, lo que es lo mismo, de Txetxo Bengoetxea, único componente de la formación original y el hombre que está detrás de todo. Con todo, no es el único, porque el productor Sandy McLelland también tiene gran parte de responsabilidad en la elaboración de este disco, el cual, por cierto, recoge diez de las mejores canciones de esta formación donostiarra con nueve años ya de funcionamiento a la espalda.

Txetxo, que se resiste a denominar al álbum como recopilatorio, explica que el sentido de esta compilación "más que un rollo musical, es algo vital. Como si se hubiera terminado un ciclo, un sonido, en fin, lo que siempre han sido 21 japonesas. Es la culminación de una búsqueda. Siempre se puede ir más allá, pero tampoco me apetece". Sin embargo, este cerrar capítulo no está reñido con la composición de nuevos temas. De hecho, según su autor e intérprete, es una de las causas: "Al terminar el último disco me puse a componer como una bestia, pero me paré al ver que se me había ido la pelota muchísimo. Lo que hacía no tenía nada que ver con Japonesas. Entonces me dio mucho vértigo y me lo replanteé todo. Descubrí que tenía necesidad de tocar tierra, así que, más que considerar este disco un "Grandes éxitos" –nunca lo han sido–, lo que me sedujo es la posibilidad de reescribir estos temas y, de paso, hacer algo que me sirviera de puente entre el pasado y lo que estaba componiendo ahora."

Temas como "Hombre de la selva", "Plata y tequila", "Vuelve a llamar" o "Piel tabú" son algunas de las canciones que han forjado esa excelente reputación de la que gozan 21 japonesas y que ahora son revisitadas desde otro ángulo de visión: "Se trata de un punto de vista musical más atmosférico. Yo pretendía incorporar un color, un lenguaje nuevo… rítmicamente y armónicamente. Teniendo en cuenta la referencia de lo anterior, creo que sí lo he logrado. Es más: ha sido un trabajo tan bestial que, si yo hubiera sabido las preocupaciones que me iba a crear, probablemente no lo habría hecho nunca. Ha sido algo muy duro y que ha durado mucho tiempo". El proceso de creación ha sido laborioso y muy alejado de los planteamientos habituales en la música pop. Txetxo lo explica: "Sandy, el productor, y yo, estuvimos seis meses sin grabar una sola nota y hablando exclusivamente de colores. Hasta que un día, de repente, una canción que no había sido excesivamente importante en la carrera de 21 japonesas, "Cerca del aire", nos dio la pista a seguir. Al definir el color, empezamos a entender lo que queríamos. Todo consistía en separarse de las versiones originales, pero no tanto como para arrebatarles su propio espíritu, la esencia con la que fueron creadas."

Al hablar de estos vascos que en un principio fueron trío, se hace inevitable el recuerdo de quien fuera su guitarrista, Alfredo, desaparecido hace ya algunos años. El ha tenido que ver mucho con este "Cerca del aire", como cuenta Txetxo: "Siempre le he tenido ahí. Su recuerdo ha condicionado mucho este disco, porque he tenido que remover muchas cosas y en todas está él. El era mi amigo, siempre mi referencia, mi compinche. Por eso, mi mayor obsesión a la hora de grabar este disco ha sido que no desvirtuara lo que habíamos hecho antes, intentar mantener un respeto absoluto por lo que yo entiendo que fue el origen de estas canciones. Hasta que no he sentido eso, el disco no ha estado terminado. La única condición que puse a la compañía para hacer lo fue: "No hay tiempo, no hay fecha"; y así ha sido."

Una de las cosas que más llama la atención del disco es cómo se ha atenuado el componente rítmico –¡cuántas veces se les calificó como grupo de música "étnica"!– y cómo se ha potenciado el asunto ambiental y melódico, como si se tratara de extraer de las canciones algún tipo de propiedad terapéutica. Para Bengoetxea, "muchas veces el músico tiene una oportunidad estupenda de psicoanalizarse a través de sus propios discos. Ves como estás a través de lo que estás haciendo. Este disco lo que intenta es tratar de serenidad, de positivar las cosas, precisamente, por y pese a la acumulación de desgracias, de tristezas, de ausencias". No obstante, el disco no se deja llevar en ningún momento por sentimiento pesimista alguno ni causa mella alguna en el ánimo del oyente: "Creo que no me ha quedado un disco triste. Tal vez melancólico, pero no triste. Con él he tratado de hacer una especie de banda sonora que sirva de alivio."

Fernando Martín

21 japonesas. "Cerca del aire 1988 — 2018". Warner

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