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Surfin' Lungs Trilobyte. 5 de noviembre de 1997. Curiosa contradicción. La noche en que media España se encontraba bajo los efectos de un devastador temporal llegaron los Surfin' Lungs a Madrid para teletransportar con su impecable sonido surfero hasta las playas de California, Hawai o Malibú a las más de doscientas personas que acudimos a Trilobyte. No era la primera vez que nos visitaban. Ya pudimos disfrutar con ellos el pasado 4 de junio en la misma sala y también en aquella ocasión cayó una buena chupa de agua. Al parecer, este grupo lleva consigo, además de las camisas estampadas y un amplio repertorio de surf, las precipitaciones de su patria inglesa allá donde va. ¿Unos ingleses tocando surf? Pues claro: ¿acaso no eran ingleses los Barracudas, que durante la pasada década inundaron de tablas de surf, camisetas de rayas y sonidos playeros el excesivamente serio panorama musical anglosajón? Precisamente es el testigo de los Barracudas el que han tomado los Surfin' Lungs, quienes, a pesar de ser prácticamente desconocidos en España (tienen un álbum y un recopilatorio editados por No tomorrow), llevan grabando discos desde 1985. Así, cuentan ya con un extenso repertorio cuyos ingredientes son unas cuidadas melodías, maestría vocal con abundancia de coros, sonidos aderezados con guitarras de doce cuerdas y teclados Farfisa y letras casi monográficas sobre sol, playas, verano... Es decir: nada realmente nuevo, aunque sí eternamente divertido. Todo ello pudo disfrutarse en el concierto de Trilobyte, donde el grupo se despachó a gusto con más de hora y media de actuación en la que el público asistente quedó extenuado de moverse... sobre las olas. Ejerció como presentador el inimitable Juan de Pablos, verdadero promotor del sonido surf en nuestro país, que inmediatamente dio paso a los cuatro componentes del grupo. Estos hicieron aparición en el escenario con sus eternas camisas estampadas de chillones colores y comenzaron a ejecutar canciones de menos de tres minutos plagadas de evidentes influencias. Por allí desfilaron en un momento desde los Beach Boys a Jan y Dean, pasando por los Ventures, los Astronauts, Dick Dale e incluso los Ramones, es decir: lo más selecto del mito californiano hecho música y depurado por el filtro de Surfin' Lungs en canciones propias (como Pray for sun, The beach will never die, Let'em eat surf, Another summer, another girl, Dead head, o la contagiosa Spirit of Australia), que dejaron claro el espíritu del grupo desde el primer momento y animaron a un público quizá no excesivo, pero sí plenamente consciente de lo que iba a ver y escuchar. No faltaron las versiones, entre ellas dos inolvidables instrumentales: el tema principal de la saga cinematográfica El padrino adaptado al surf y la sintonía de la serie La familia Munster. Memorable también la versión que realizaron del clásico The peppermint twist registrada en Hang loose with the Surfin' Lungs, su último álbum. Concluido ya el grueso de su actuación, regresaron al escenario para rematar con un bis de tres temas sabiamente escogidos. Para empezar, The new girl in school, una versión de Jan y Dean donde los coros sobresalieron por encima de lo normal, para seguir con dos canciones propias: Don't face that wave y Beachbound, el himno de la banda para poner punto final a un concierto que hubiera merecido mayor repercusión, pero que, a buen seguro, quienes estuvimos allí no olvidaremos fácilmente... aunque sólo sea por la lluvia. Carlos Moral.
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