|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
Lynyrd Skynyrd La Riviera. 20 de octubre de 1997. Vale. Son unos antiguos, unos tales, con una ideología más que dudosa, con unos cánones estéticos que no tienen nada que ver con el fin de siglo... Sí, muy bien, pero ¡qué espectáculo! Lynyrd Skynyrd pasaron por Madrid, tocaron todo lo que quisieron y se fueron después de haber dejado casi dos horas de uno de los más bellos conciertos que se hayan podido escuchar este año. El porqué del resultado era la razón de lo evidente. Cuando tú tienes un buen repertorio, buenos músicos, una gran formación y, encima, responde el sonido, es sumamente difícil que el show te salga mal. ¿Qué queda entonces? Pues cumplir. Y los miembros de Lynyrd Skynyrd cumplieron con creces, con una entrega que hace mucho que no se ve por estas tierras, con concesiones al público que no había tenido el gusto de verlos nunca y con unos duelos instrumentales que pusieron el contrapunto en lo más alto del cielo. Tres guitarras bien aprovechadas dan para mucho, pero en este caso dieron para mucho más. Teclista, bajo, batería, dos chicas en los coros que parecían sacadas de una película soul de los setenta y un vocalista vestido de camionero que supo estar cuando debía y quitarse del medio cuando lo reclamaba la música. Así, en pocos minutos, ya habían colmado La Riviera de sonidos sureños, con cierto toque country y con los coros puestos en marcha. Ya habían mostrado ese juego de dos punteos y rítmica con apoyo del piano y ya habían soltado lo mejor (?) de su imagen, sombreros incluidos. No hubo fuegos artificiales ni un show despampanante, pero existió música por kilos en una amplia lección de cómo conjuntar a nueve personas sin resultar pesado ni ampuloso. Boogie, soul, blues, rhythm'n'blues, rock'n'roll... allí estaba todo, empastillado en cómodas píldoras y empaquetado para el buen transporte. Todo añejo, pero todo clásico. En dos horas, los sureños abrieron la enciclopedia del siglo XX y leyeron más de la mitad de las páginas. No han llegado a la modernidad, pero ¿qué quieres? Si hubieran llegado se les habría tachado de oportunistas y de falsos. Así, con sus formas, se quedaron en lo que son: una banda clásica, ubicada dentro del más puro estilo americano y con los cánones fijos de la esencia sureña: música, música y más música. Y muy buena, muy y muy buena. Un lujo. E.P.
|