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Festimad Móstoles. Junio 1997 Beck triunfó ante todos Extremoduro, Body count, Prodigy, Ocean colour scene, Rollins band Muchos eran los presentados y muy pocos los elegidos. Si bien se puede señalar que todos los presentes en Festimad cumplieron las expectativas, no puede negarse que, entre setenta y nueve actuaciones, siempre hay alguna que destaca. Beck, en el terreno internacional, y Dover, en el nacional, se llevaron el gato al agua entre un elenco que tocó el cielo por momentos. Por Luis Lasala, Raúl García y Esteban Pérez La organización del festival estuvo a la altura de las circunstancias. Se resolvieron los problemas que surgieron el año pasado y, por contra, se falló en algunos aspectos que, en la edición anterior, funcionaron perfectamente. Con todo, el jaleo que tenían los bares con el precio de las bebidas o la poca cantidad de contenedores existentes para la basura no parecieron molestar en demasía al público, aunque esto trajo consigo un mayor trabajo a la hora de realizar la limpieza final (una tonelada menos de desperdicios generados que el año pasado) y unas colas importantes a la hora de conseguir bebidas debido a continuas discusiones con los camareros. El tiempo acompañó y, tanto el 2 como el 3 de mayo, lució un sol de justicia que hizo que más de uno y más de dos tuvieran que usar la crema protectora o buscar las sombras de arbolitos y carpas. La afluencia del público fue similar a la apreciada el año anterior, admitiendo la organización la presencia de unas diecinueve mil personas a la hora de más afluencia de gente. Este año, como ya hemos ido contando en números anteriores, existían cuatro escenarios, uno de ellos dedicado exclusivamente al hip hop. Para cubrir todas las actuaciones (casi todas, sería mejor decir), nos repartimos el trabajo que ahora presentamos ordenado por escenarios y horarios. Todas las NOVEDADES, viernes Dulce amargura fue la banda encargada de abrir el fuego en el escenario más pequeño, el patrocinado por esta revista. Allí tendrían cabida los grupos de Móstoles seleccionados tras la presentación de su maqueta y los grupos que, a priori, se presentan como menos relevantes de cara a afluencia de público. Con todo, durante el viernes, la gente estuvo muy dispersa y todos los escenarios estuvieron prácticamente llenos hasta finalizar su programación. Así, Dulce amargura contó con numeroso público y mostró una fusión entre el thrash y las nuevas tendencias que no desencantó, Neurastenia se decantó por el rock urbano y el heavy clásico aderezado con la frescura de la juventud y Over there films rescató el estilo de Primus y Jane's addiction cantando en inglés y mostrando piezas largas que no terminaban de desarrollar adecuadamente. Shock treatment, que daba el paso a bandas más veteranas, se mostraron tan ramonianos como en sus tres discos editados. Después de haber dado paso a temas como "She's on the moon", "Summer", "Livin' in the city" o a alguna de sus piezas en castellano ("Corriendo", "Estamos listos") comenzaron su recta final con el "Paranoid" de Black sabbath antes de cerrar con "Dead boys" y "No puedo". Su punk melódico caló y dejó a la gente satisfecha antes de la aparición de Ratanera, la banda granadina que, en su primer trabajo discográfico ("Comando Cubito"), ha contado con la colaboración de Robe, de Extremoduro. Su sonido urbano, fusionado con la variedad de los distintos sonidos que sacan sus miembros a los instrumentos, les hace ser un grupo con conceptos distintos a los demás. "El agujero", "Re medios" o "Para no volver" fueron interpretados con muy mala leche, mostrándose muy directos y aceptando, incluso, a un espontáneo para que les hiciera coros. Más tarde llegarían los belgas Channel zero, la banda que está acompañando a Body count en su gira y que, en Festimad, podría haber ocupado un escenario más grande. Su sonido se mostró bueno y poderoso, aunque evidenció alguna pérdida sobre lo expuesto en sus cuatro álbumes. Su energía contagió a la gente, que no cesó de moverse durante todo el show. El niño gusano, una de las bandas más esperadas en este escenario, no actuó debido a una enfermedad de su bajista, lo que hizo que se trastocaran un poco los horarios y que las bandas internacionales gozaran de algo más de tiempo del que, en principio, tenían asignado. Luego llegaron PPM, una de las bandas que no pudimos ver debido al enorme retraso que Body count había provocado en el escenario principal. Sí llegamos a Bis, unos escoceses debutantes que se presentan en directo con dos guitarras y sin batería. En vivo parecen muñecos de Famobil a los que han colocado pilas de ésas que no se acaban. Colores chillones en el pelo, un montón de saltos por parte de la teclista y temas de la tónica de "Kandy pop", "Everybody thinks" o "We're in control", con el que cerraron, dejaron sentado que Bis es una banda de pop divertido que aún tiene que mejorar para aspirar a mayores metas. A Vision of disorder, por el contrario, le pasó como a Channel zero: el escenario se les quedó pequeño. El hardcore de estos neoyorquinos es de los mejores que se pueden escuchar actualmente, aun cuando sean prácticamente desconocidos en España. Como cosa curiosa en su actuación se puede señalar el color rojizo que fue adquiriendo el cantante a lo largo de su actuación. Dieron uno de los mejores conciertos del día en un show de una hora que se hace de lo más recomendable para cuando vuelvan por estos parajes. A palo seko, los siguientes en actuar, son un grupo curioso donde los haya y con sus dos discos en la calle han conseguido aglutinar un buen montón de fans que no faltaron en Festimad. Su concierto fue intenso, finalizando con una lluvia de harina y con la habitual exhibición del trasero del batería. Después de las actuaciones de Licor de lagarto y TV fly salieron a escena Red snapper. El estilo que practica esta banda es algo complicado de explicar, aunque podría encuadrarse en algo parecido al acid jazz. Sus canciones son fáciles de bailar e imprimen un ritmo que resultó relajado para cerrar la programación del día. No obstante, se agradeció después de un montón de horas de conciertos y pudo resultar un buen enlace entre el cierre de conciertos y el comienzo de la fiesta dance que comenzó a eso de las tres de la madrugada. Tipo, viernes El escenario patrocinado por la cadena de tiendas Tipo estaba situado al lado del lago y tuvo una abundante programación. En ciertos momentos surgió la pregunta de por qué aglutinar tantas bandas en este escenario teniendo el principal vacío y con una explanada mucho más amplia para el público. Kussondulola suponían una incógnita a la hora de abrir el escenario, pero se encargaron de mover los primeros cuerpos del público de una manera encantadora. A continuación, Vantroi repetían la misma fórmula del año pasado, pero presentándose en forma de trío y mostrando temas nuevos. Entre otras cosas interpretaron sus ya conocidos "Guerrera", "Kontra el racismo", "Marinaleda" y "Esquizofrenia" y presentaron sus novedosos "Volando", "Bajo palabra", "Sexo anal" y "Norteamérica". La actuación les quedó algo fría, aunque, tras dedicar "No nos moverán" al movimiento zapatista, consiguieron que el público se pusiera a poguear, saltar y tararear el estribillo puño en alto. ÕLT, que entraron después, se mostraron sumamente poderosos tocando mientras el sol subía. Con sus toques de hardcore y su sello industrial, sus componentes, ataviados con faldas, consiguieron un sonido pesado que pilló al público algo desconcentrado. Entre otros temas, abordaron "Betirako ameskaitza", "Zero", "Bi erle" o "Hil da dainkoa", el cual les sirvió para cerrar con esos pasajes de teclados que recordaban otras épocas y otras composiciones casi de suites. En torno a Chucho existía una gran expectación, aunque su concierto quedó muy tranquilo con una actitud estática siendo rota únicamente por el colorido del pelo de los componentes de la banda (cada uno con un color distinto). Tocaron "Sal", "El ángel inseminador", "Mi anestesia", "Un ángel turbio" o "Paracaídas" haciéndolas sonar de una forma muy británica, aunque sin olvidar los sonidos sampleados a lo largo de toda su actuación. Hechos contra el decoro lució su habitual formación con dos vocalistas moviéndose dentro del hip hop, una sección con tres metales, batería, bajo y una teclista vestida de un modo muy festivalero. Sonaron mucho más cuadrados que en su reciente "Rabiamuffin" y, aunque empezaron un poco espesos, consiguieron levantar al personal al son de "Borja Mari" o "Molotov". Sick of it all nos comentaban, horas antes de su actuación, lo contentos que estaban de participar en Festimad, mostrándose ilusionados ante la oportunidad que se les presentaba para darse a conocer ante el público español. Su actuación resultó uno de los platos fuertes de este escenario, con un sonido hardcore tan contundente que hicieron desaparecer del lago a los patos, quienes prefirieron la carpa chill-out. Lou Koller, el vocalista, empleaba la voz con tal intensidad que, en determinados momentos, parecía sufrir una afonía. Obsequiaron al público lanzándole merchandising en medio de su show con mucho ruido y muchas nueces también. Lo de Doctor Explosion es para echarles de comer aparte. Los asturianos no tuvieron ningún problema en demostrar que tienen tanta capacidad de enganche en un escenario grande como en uno de sala pequeña. Pusieron caliente el escenario con sus "Lie detector", "Feo" o "Link wray". Durante la interpretación de este tema, su vocalista se fue al foso de fotógrafos y consiguió que la audiencia se agachara, se levantara, botara y cantara como si estuviera en el salón de su casa. Una parodia de guitarrista heavy sin sonido, la versión del "Drácula ye-yé" de Pajares y su versión del "YMCA" fueron otros de los puntos fuertes de su concierto. Nos comentaron que ya están preparados para grabar su próximo álbum y que, por fin, se han decidido a hacerlo en estéreo. Lo grabarán en Seattle y se muestran muy ilusionados ante la aventura americana que les espera. La desilusión del día vino de la mano de Killer barbies. Puede que su actuación no fuera mala, pero sobre ella había muchas más expectativas que lo que sugirió el resultado final. Iniciaron su show ante un público que fue disgregándose a medida que enganchaban sus temas a piñón fijo y sin parar. "Chainsaw times", "Chinatown", "The phone" o "Tracy lord" fueron las muestras de su último disco en un show que mostró a Silvia luciendo un brillante traje rojo de lentejuelas. También recordaron su "Dressed to kiss" con "Comic books", "Kiss mouth", su más conocida "Love killer" junto al nuevo tema "Goin' down". Los encargados de cerrar el primer día no eran otros que Red Kross. El grupo abrió con "Pretty please" y "Lady" y, desde el comienzo, su sonido evidenció más tendencia al pop que al rock, si bien dejaron claro su gusto guitarrero y su sentido de la melodía. "Girl god", "Jimmys" o "Mess around" fueron subiendo la tónica y metiendo al público cada vez más en un show que les quedó bordado y que cerraron con "Sky" y "Huge". Dado que ya era oficial la suspensión de Suede y se les permitió alargar su set, los norteamericanos no se cortaron y se hicieron una versión del "A hard days' night" que podría haber sido perfectamente suya. Un gran cierre para un gran día. Festimad, viernes. El escenario grande, el reservado para las estrellas, fue inaugurado por Zebda, una formación multicolor y multifusión que, aunque tardó en mostrarse al público, terminó poniendo a bailar a todos con su fusión entre el hip hop y la música raï. Dando un repaso a sus dos álbumes (en España sólo han editado una recopilación de los dos anteriores) y después de hacer "Bilan" y "Toulouse", dedicaron "Taslima" a las mujeres argelinas. Con "Cameroun" o "D'eve à clíze" mostraron coreografías entre sus dos rimantes y cerraron su show con "La fancille" y "Arabadub". En directo, se lo pasaron de miedo y consiguieron llevárselo de calle aun cuando no sean aún una banda conocida mayoritariamente. Body count apareció con treinta minutos de retraso. A pesar de ello, el público aguantó hasta que el concierto comenzó con un instrumental algo largo que dejó patente la calidad de la banda que acompañaba a Ice-T. Lo más destacable del grupo fue la puesta en escena, con un guitarrista enmascarado que no descubrió su cara en todo el concierto. A medida que avanzó la actuación, el asunto fue entrando en calor y el público terminó por entregarse. Body count presentó temas de su último álbum, "Violent denise" junto a temas de sus otros dos trabajos, hilándolos de tal manera que la potencia no decaía y el público disfrutaba. Algo curioso son los minidiscursos que Ice pronuncia entre canción y canción y que parecen molestar a quien no entiende el inglés. Algo que resultó pintoresco fue la aparición de su hijo de cinco años en la interpretación del último tema: el chavalín se quedó pululando por el escenario después de presentar la pieza. Pero si bien había estado Body count, lo de Beck es para hacerle un retrato. En la rueda de prensa anterior a su show había señalado que "me creo lo que hago, no soy un actor. En directo hago hip hop, una música que mana de los grandes como James Brown y, con la banda, procuramos mantener viva la energía que esa música supone". Sus palabras resultaron proféticas, por cuanto su actuación estuvo plagada de energía que no escondió, en ningún momento, el tremendo cuidado que este joven norteamericano pone en la elaboración de sus temas. "Festimad es, para mí, un reto. No es mi público y eso me obliga a convencerles". La manera de hacerlo fue la más obvia, realizando un concierto que dejó a todos de piedra al mismo tiempo que no paraban de moverse. Después de una introducción del DJ Swamp, Beck cogió el micrófono para interpretar "Devil's". Ya estaba en marcha el extraordinario juego de luces del escenario y los temas de Beck contaron con un apoyo escénico que los hizo lucir sobremanera. Tratando de hablar castellano presentó "New pollution", un tema que mostró todo lo que iba a venir después: una consistencia muy superior a la que muestran sus álbumes, un DJ que, en su solo, era capaz de interpretar "Smoke on the water" a base de scratchs y una capacidad de asimilación que representaba en cada uno de sus temas una fusión de toda la música americana que se ha creado. "One foot in the grave" la interpretó solamente con la armónica (sin guitarra), mientras que "Loser" dejó paso al público. "Thunderpeel", "Hotwax" o "Jackass" continuaron la línea ascendente que se cerró con "Where it's @". El DJ abrió los bises con el espectacular solo en el que hizo malabares y Beck dejó, con "High-five", un espléndido sabor de boca en la mejor actuación del festival. Si bien en sus discos ya había dejado impronta, en directo Beck dejó claro que es un músico fuera de serie capaz de lo mejor. Habida cuenta de la suspensión de Suede, que no se mostraron contentos con el equipo proporcionado por la organización y que decidió dar la espantada, Robe Iniesta y sus chicos adelantaron su actuación para no hacer esperar a la gente. "Yo estoy muy nervioso, llevamos cinco meses sin tocar", nos comentó Robe el día anterior. Pero, a la hora de subirse a un escenario, todo pareció cambiar. Su show se basó principalmente en su último trabajo en directo, dando un repaso a su carrera con temas como "Correcaminos", "Deltoya", "Estado policial", "Pedrá" y los carismáticos "Jesucristo García", "El día de la bestia" y "Ama, ama, ama y ensancha el alma", con el que decidieron poner fin a una actuación en las que se autoexigían una responsabilidad que les obligó a probar sonido el día anterior y que, curiosamente, tuvo muchos fallos en ese aspecto, llegando el propio Robe a amonestar en pleno show al técnico de monitores. "Sucede", "So payaso", "Pepe Botika" y un curioso fragmento de "Starway to heaven" cerraron una actuación que ofreció división de opiniones y que tuvo dos notas curiosas: el hecho de que Robe estrenara micrófono adaptado y el que la banda tuviera preparada una furgoneta al pie del escenario con el motor en marcha que les recogió en cuanto terminaron su trabajo, saliendo rapidísimamente del recinto del festival. Todas las NOVEDADES, sábado Lazy churi y The monions fueron los encargados de abrir la programación, aunque tuvieron que pagar la aduana que suponía que la gente hubiera estado toda la noche bailando. Durante todo el sábado, este escenario se mostró menos movido que el día anterior. El hecho de que tuviera gradas le convertía en un lugar de descanso para los pies cansados y eso hizo que el público no vibrara como el viernes, sino que se mostrara bastante más pasivo a la hora de la participación. 33 screaming cheerleaders, el siguiente grupo en actuar, practicaba un punk rock que recordaba en exceso a demasiadas bandas del estilo, aunque no estuvo exento de diversión; Groove crew, por su parte, se asemejan, en directo, mucho a Primus. Tras ellos llegaron los murcianos Marañones, banda a la que faltó tiempo para exponer el material de su último álbum. Con su mezcla de rock y r'n'b no se salieron de su línea habitual a la hora de actuar y no contentaron a una buena parte del público, la cual se quedó con ganas de más. Los coronas, el grupo paralelo a Sex museum, practicó su surf instrumental plagado de versiones, como la del "Enter Sandman" de Metallica, que quedó, como el resto, bastante curiosa. Después de Yogourt daze, a los que no llegamos a ver, salieron Los sugus, ataviados con calcetines y pantalones cortos cada uno de un color, haciendo honor al envoltorio de los caramelos que les da nombre. Dieron caña y regalaron caramelos, la única manera de levantar al público de sus asientos cuando ya todos estaban rilados. Tuna tacos mostraron formas con bastantes reminiscencias de los años sesenta, pero su propuesta resultó demasiado aburrida y lenta para la hora que era. Aunque no llegamos a ver a los africanos Lolamai, sí alcanzamos a Quite fantastic, el grupo de Guecho, que presentó un par de temas nuevos: "She wants me" y "Flagga/26". El resto de su repertorio se basó en su debut discográfico ("Good morning", "Kika", "On political playground"), con sus típicos toques "sha-na-na" y su oferta tranquila. A esas horas comenzaba a caer el sol y Quite fantastic sonaban como una oferta adecuada para entonces. Cerraron con "AADDDCC", con toques más rockeros y psicodélicos, algo que gustó al público más que el resto de su actuación. Tras ellos llegaron Smoking grandmothers, una banda que ya está preparada para poner en la calle su primer álbum y que, en Festimad, se mostró un poco confusa en su concepto musical. Para terminar, Swell presentaron su nuevo trabajo, "Too many days without thinking", aunque, después de verlos, se puede señalar que algo más de vidilla sí que podían haberle dado al asunto. Su actuación no llegó al climax esperado para un cierre debido a constantes parones intermedios en los que introducían en su música el relax con sus instrumentos. Ello no significa que sonaran mal, sino que su actuación quedó un tanto pesada para el momento en que aconteció. Tipo, sábado Las primeras actuaciones de este escenario sufrieron, como en el caso del Todas las NOVEDADES, la desazón de un público que comenzaba a desperezarse sin atender demasiado a quién estuviera encima del escenario. Eso lo tuvieron que pagar los catalanes Doctor Calypso, los madrileños Sobrinus y Mercromina, un grupo que, a tenor de lo expuesto en su último "Hulahop", tal vez hubiera merecido un mejor horario. Con "Interferencias" y "Seca" se mostraron influidos por el público. El fluir de melodías no casaba con una presencia en directo demasiado estática que tampoco predisponía a la gente a animarse mucho. "Hulahop" y "Líquidos" sonaron bastante mejor, aunque el hecho de aparecer sin su teclista acompañante hizo decaer piezas como "Encadenados" o "Payasos". Parecía que Latino diablo iba a seguir la misma tónica, ya que, si bien buscaron la respuesta del público animándoles, éste no parecía estar muy por la labor. "Bajo una misma bandera" o "No es real" eran, a esas alturas, ofertas demasiado complicadas para un público que, si bien empezaba a desperezarse, todavía contaba con el sol como enemigo. La colaboración de un DJ y algunas partes pregrabadas iban completando la oferta musical de los Latino, quienes presentaron dos piezas nuevas ("Tiempo" y "Cuando") entre sus temas más conocidos. Mientras interpretaban "Latino" entraron en escenas miembros de Control machete, la banda mexicana que tan buen sabor de boca había dejado el día anterior en el escenario de hip hop. Con ellos hicieron también "Mexican curious", una pieza del repertorio de los americanos que, curiosamente, terminó de despertar al público y ponerle en funcionamiento. De eso se benefició Ten foot pole, la banda angelina que dio sentido al pogo en el escenario Tipo. Con buen rollo y una presencia divertida, estos jóvenes punkies atacaron sus "Bonanza", "My wall", "Old man" o "Broken" con desigual acierto, pero con una buena respuesta del público. Ya todo estaba en su sitio y eran horas más que decentes para que todo el mundo estuviera despierto. La cosa se presentaba bien para recibir a la banda española que se presentaba como la máxima esperanza del año: Dover. "Hola. Somos Dover. Gracias por venir" fue su tarjeta de presentación y, tras ello, el enorme comienzo de "Rain of the times". El sonido no acompañó los primeros temas y "Anacrusa" y "La monjita mellada" sufrieron el mismo problema. Pero, después de que los técnicos ejercieran su labor, "Devil came to me" puso los puntos sobre las íes. "Serenade", la pieza elegida como single de su último álbum, y "Judas" dejaron claro el enorme caudal musical que esta banda tiene en sus canciones. En directo han ganado mucho, con Cristina convertida en una rock star que sabe comunicarse con su público mientras el resto de la banda se muestra menos expresivo. "Push", "She win" y "Loly Jackson" completaron un show que terminó convenciendo al más pintado y dando la razón a quienes señalan a los madrileños como la mejor banda del momento. Tras la aparición de Dover tocaría Morphine, un grupo para el que existieron diversas opiniones. Este es un grupo de rock diferente, que se sirve de una instrumentación de lo más peculiar (cambian las guitarras por el saxo), algo que a muchos aún cuesta masticar con facilidad. Para unos fue de lo mejorcito y otros lo tildaron de abierto tostón. Con El inquilino comunista pasó más o menos lo mismo: la banda cuenta ya con una buena legión de fieles que conoce sus temas y disfruta de sus conciertos, pero, para quienes no les conocían, la presencia estática de los miembros de la banda no era la más apropiada para presentar sus temas. La presencia española en este escenario se completaría con Australian blonde, quienes salieron a escena a eso de las diez y media. Su repertorio también se repartió entres sus tres discos, aunque limitaron su actuación al tiempo marcado, no tan extenso como en sus propios shows. Después de una hora, se despidieron con su "Chup chup", un tema que parece que les acompañará siempre y que resulta una baza segurísima con cualquier público. El cierre de la programación correspondía a Ocean colour scene, quienes se beneficiaron de que el resto de los escenarios ya estuvieran sin actividad. Podría pensarse que los ingleses bien pudieran haber ocupado el escenario principal, pero en ese mismo momento un montón de técnicos estaban ya dando forma a lo que iba a ser el espectáculo de Prodigy. Ocean colour scene fue una verdadera sorpresa. Con "You got it bad" y "One for the road" se mostraron un tanto blanditos, pero, poco a poco, con un logrado "Traveller's tune", se colocaron en ese estilo medio britpop medio Steve Winwood que les caracteriza. Tras la balada "Lining your pocket" y un mediocre "Circle", comenzó el desembarco popero y los mejores momentos del concierto. "40 past midnight", "Debris road" o su conocidísima "Riverboat" cubrieron el escenario de esencia beatle que no desaparecería hasta el final del concierto. Tras "Caught the train" y "Get away", la banda volvió a salir al escenario para hacer un bis con "¡Day tripper!". Su sonido fue fantástico y se mostraron supersolventes. Festimad, sábado. La programación del segundo día en este escenario fue abierta por Nada surf, el trío encabezado por el simpático español Daniel Lorca, quien junto a Matthew Caws e Ira Elliot puso la nota de color con una rueda de prensa divertida. Ello sirvió de prólogo para un punk pop que fue presentado ante un público que los conoce más que nada por su hit "Popular". En su show no dejaron de abarcar el amplio escenario con movimientos de una punta a otra a medida que ofrecían sus pegadizos sonidos rítmicos. Dejaron muy buena impresión cerrando con "Sleep". Más tarde llegarían Down by law, cuyo potente hardcore evidenció algunas carencias sobre los anteriores shows que se les ha podido ver. Como en el caso de Morphine, opiniones hubo para todos los gustos, aunque la mayoría coincidía en señalar que no les había beneficiado nada tocar después del enorme show que había ofrecido Dover en el otro escenario. Uno de los grandes valores de Festimad era la presencia de Henry Rollins al frente de su banda. En su rueda de prensa pudimos comprobar su carácter introvertido que poco tiene que ver con su exterior, maquillado de músculos y tatuajes. Después de señalar cosas como que "nunca he tenido la suerte de enfrentarme a ningún tipo de censura", se largó a su camerino y comenzó a hacer multitud de ejercicios que observamos sin molestar y guardando una prudencial distancia. Después de pegar unos cuantos gritos y fruncir todos sus músculos, se descalzó quedándose únicamente con su pantalón corto y apareció en el escenario iniciando un espectáculo que, por la demora de tiempo que llevaba, centró en ocho canciones, entre ellas sus recientes "Saying goodbye again", "Spilling over the side", "Inhale exhale" o "Starve", pertenecientes a su último "Come in and burn". Aquí la timidez quedaba contrarrestada mediante su verdadera vía de expresión: la música. Para ello se acompaña de una banda que le arropó en toda momento, exhibiendo cada miembro un buen nivel individual. Del mismo modo que Rollins apareció, dejó el escenario sin más demora. Otro plato fuerte del día era Fear factory. Ante la publicación de su disco de remezclas "Remanufacture", la incógnita era saber si su show iba a contar con una exposición escénica del álbum. Sus dos primeros temas, "Demanufacture" y "Self inmolation", sonaron muy mal. El problema no era otro que el amplificador de Dino Cazares: el trasto no tenía corriente y, por lo tanto, su guitarra no se oía. Su cabreo trajo consigo que lanzara su micrófono por encima de la batería, momento tras el cual todo comenzó a sonar como la seda. Continuaron con "New breed" en su versión remezcla, la cual dejó anonadados a más de uno. La combinación casi perfecta de sonidos duros con la tecnología de los samples hizo de esta canción uno de los momentos álgidos del concierto. Los restantes temas también estuvieron acompañados por efectos y pequeños retoques que la banda ha elaborado con el paso del tiempo. Las canciones de su primer álbum, "Soul a new machine", también pasaron por ese filtro, eliminando de ellas las partes más rápidas para dejarlas con un sonido muy industrial. Pero si Rollins band y Fear factory eran pesos pesados en el cartel, no cabía duda de que Prodigy eran la gran atracción. La expectación por verlos era palpable bastante antes de que salieran a escena y la explanada frente al escenario principal se mostró totalmente ocupada para disfrutar con los cabezas de cartel de esta edición de Festimad. Con una puntualidad británica comenzaron con material de su nuevo álbum, "Fat of the land", lo que dejó al publico un tanto frío por su desconocimiento del tema y el hecho de que hubiera únicamente un único miembro de la banda en el escenario. Que un concierto empiece con un solo individuo, que no se le vea, y que además esté sonando un enorme caudal de sonido por las torres de altavoces dejó a más de uno descolocado. La aparición del resto del grupo en escena fue todo un espectáculo y la forma de moverse de los individuos y de interpretar los temas era algo digno de ver. El sonido, muy bueno delante del escenario, no llegó con contundencia a todas las partes del público. "Their law" fue la siguiente pieza que se pudo oír. Musicalmente, la banda no tiene un defecto, ya que todo lo que exponen está pregrabado y Liam Howlett se limita a disparar los módulos en el momento adecuado. Con esas, la banda puso a bailar a todo el público y, entre tema y tema, colocó varios parones que, mientras molestaban a algunos, a los más frenéticos les valían para tomar aliento. Prodigy conectó y desconectó con el público en varias ocasiones, aunque se mostraron especialmente positivos con "Voodo people", "Poison", "Breed" o "Firestarter", momentos en los que el público se mostró más satisfecho. El show continuó con un enorme derroche de watios y cantidades ingentes de humo para hacer más espectacular la luminotecnia, y terminó invitando al público a subir al escenario a montarse un rave que resultó de lo más divertido. Con todo ello consiguieron el objetivo básico, que no era otro que convertir Festimad en una enorme discoteca en la que pueden ponerse a disfrutar bailando más de quince mil personas. El concierto fue para muchos algo increíble, mientras que para otros dejó que desear, especialmente si se analiza la propuesta musical de la banda. El espectáculo fue para dejar a cualquiera boquiabierto, pero en el conjunto que debe imperar (show, sonido y canciones) si algo falla siempre pesa en el resultado final. Hip hop Este escenario era una de las novedades más notorias de Festimad '97. No se podía pasar por alto que este estilo está arrasando en este país y la organización lo tuvo muy en cuenta apostando por un espacio dedicado exclusivamente al género, lo que se mostró como un acierto habida cuenta de la acogida que recibió durante los dos días. Entre los que actuaron se puede destacar al grupo mexicano Control machete, a Alma vacía, La puta Opepé, Los verdaderos kreyentes, Geronación, Kseo, Kraze negroze, Jazz two y otros muchos que cumplieron a la perfección con su papel. Con todo, la mayoría de los artistas de los cuales hemos conocido manifestaciones o han dado en público su versión de Festimad se han mostrado muy críticos con el escenario en el que fueron ubicados y ello trajo que la situación terminara como el Rosario de la Aurora, siendo el único lugar de Festimad donde hubo peleas. Lo curioso es que las peleas no sucedieron entre el público, sino entre los encargados de seguridad y ¡los músicos!. Ante la cantidad de versiones distintas que hemos recogido del asunto preferimos dejarlo pasar y olvidarlo como una anécdota dentro de los dos días en los que todo pareció marchar estupendamente. Es de suponer que tanto la organización como los músicos implicados tomen sus propias determinaciones a tenor de lo ocurrido, ya que esto no se puede volver a repetir. Inferno danz Al contrario que el año pasado, en el que la música dance estaba ubicada en una carpa que dejó insatisfechos a los más bailones y trasnochadores, este año la programación dentro del género contó con un amplio cartel de figuras nacionales e internacionales, las cuales hicieron de los raves posteriores a las actuaciones una enorme celebración que abarcó toda la noche y parte de la mañana del día siguiente. Encima del escenario Tipo, y al aire libre, fueron desfilando las distintas personalidades con sus discos, dando una continuación que no evitó a cada uno dar su propio estilo a la música de la fiesta. Para la ocasión no solamente se dispuso un juego de luces añadido que hacían del parque una iluminada discoteca, sino también de los monitores y altavoces situados en el recinto colocados de manera estratégica para que la música no perdiera volumen y la intensidad se mantuviera constantemente. Ya entrada la mañana, se podían observar los cuerpos y caras desgastados por el goce del espíritu festimadero y, con ellas, las más curiosas gafas de sol que evitaban la molesta luz resplandeciente del nuevo día. Sin duda, Inferno danz fue un éxito rotundo en asistencia de público y calidad de lo ofrecido, que llegó a atraer a mucha gente por este evento en solitario.
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