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Eels KTDral. 1 de abril de 1997. La llegada de este trío era esperada después de que hubieran suspendido su primera visita a Madrid. El hecho de haber retrasado finalmente su presentación pareció haber animado al público y el cambio de sala, de Caracol a KTDral, se justificó con una buenísima entrada que parece indicar que la banda comienza a gozar de los beneplácitos de un público amplio. Las canciones que Eels ha presentado en su primer álbum no son fáciles de mostrar en directo, pero gozan de la melodía y el intimismo consiguiendo sorprender en sus partes más fuertes gracias a una tensión que se va acumulando en los cortes del disco. Tal vez por ello, E y los suyos tuvieron tantos problemas para conectar con una audiencia que, aunque se mostró receptiva, tardó en arrancar en sus manifestaciones de aprobación y pareció, la mayoría del tiempo, querer gozar los temas conformándose con extraer de éstos toda la sinuosidad que aportan. El trío cogió el escenario y arrancó cómoda y lentamente, pero, enseguida, E sintió la necesidad de comunicarse con el público y colocó una traductora en el escenario que, con sus peculiares traducciones ("lo que me dicen que diga no se puede decir en público") enfrió mucho el inicio del show. La escena se volvió a repetir dos temas después y de lo único que nos enteramos fue que la banda sentía haber tenido que suspender su primer y anunciado concierto y que los miembros del grupo buscaban novias de catorce años. Circunstancias peculiares aparte, Eels hizo un esfuerzo por encontrar en directo un sonido cuidado, objetivo que consiguieron en parte. Los técnicos cumplieron a la perfección, pero tres personas se mostraban como pocas para dar un espectro sonoro tan amplio como se pretendía. Cambiaron de instrumentos, modificaron las voces, aportaron coros y el batería se multiplicaba para encargarse también de elementos de percusión. Hicieron lo que se puede hacer entre tres, pero no tardaron mucho en caer en formas monótonas que, además, dejaban ausente la parte más animada de un directo. Era el momento de ir a tomar una copa y disfrutar únicamente de la música. Mi chica y yo hicimos lo propio y pudimos comprobar que, llegado ese punto, daba lo mismo ver el escenario que no verlo y que, en determinadas canciones, parecías estar asistiendo a la repetición de una de las ya expuestas. Puede ser que la banda aún no tenga tanto material como para tirar del público en un directo (recurrieron a una versión en los bises), pero, sea como sea, la presentación de Eels fue de más a menos según el cansancio y el calor iba pudiendo con el público. E.P.
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