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Dictators El Sol. 27 de septiembre de 1997. Músicos: Handsome Dick Manitoba (voz), Ross the Boss (guitarra solista), Scott "Top Ten" Kempner (guitarra rítmica), Andy Shernoff (bajo y voz) y Frank Funaro (batería y coros). El huracán Dictators volvió a pasar por Madrid. Ya se ha convertido en costumbre que la veterana banda neoyorquina liderada por Handsome Dick Manitoba actúe una vez al año en nuestra ciudad demostrando que el paso del tiempo en ellos no es sinónimo de desgaste, sino de mayor energía y contundencia. Era de esperar un lleno absoluto en la sala El Sol, como así ocurrió, ya que en su visita del año pasado tocaron dos días consecutivos consiguiendo casi aforo completo en ambos. En esta ocasión ejercieron como teloneros los asturianos Muties, una interesante banda que tuvo en su contra el hecho de que más de la mitad del público se encontrara en los bares contiguos a la sala durante su actuación. Algo que suele ocurrirles a todos los teloneros en El Sol. Tras una larga espera, que comenzó a impacientar al público, hicieron su entrada triunfal en el escenario Manitoba y sus chicos. A pesar de que estaba anunciada la ausencia del guitarrista Scott Kempner y su sustitución por Daniel Rey (productor del disco de despedida de los Ramones), finalmente apareció el tatuado cachas completando la clásica formación de los Dictators. Este grupo tiene la reconocible habilidad de superar con creces el sonido que registran en los discos (sobre todo en los tres primeros que conforman el núcleo de su carrera) con el que logran en directo. Música y actitud punk desde el principio combinados con virtuosismo y buen hacer instrumental. Arrancaron con New York, el himno que ellos dedican a su ciudad, y al respetable ya le dio el subidón. Manitoba, consciente de encontrarse en terreno abonado, sacó a relucir su vena de "showman" moviéndose de un lado a otro del escenario como si de un boxeador se tratara, con su inequívoco gorro del Bronx por si alguien todavía dudaba de la procedencia de la banda. Continuaron desgranando la mayor parte de sus clásicos, combinados con temas de su última época, mientras Manitoba y Andy Shernoff se iban turnando en la voz solista. Así sonaron The next big thing, Master race rock, el formidable Weekend, o Stay junto a I am right y su último single, Who will save rock and roll, un estupendo tema con el que demostraron que la falta de inspiración no es una cuestión de años sino de talento. También hicieron en esta primera parte, que supuso el grueso del concierto, un enérgico instrumental surf que a más de uno dejó con la boca abierta. Queriendo dar la impresión de que el concierto había concluido tras hora y media, todo el mundo sabía que no podía ser así, que los Dictators no son amigos del "coitus interruptus". Tras un breve intermedio volvieron a aparecer para seguir ofreciendo su indiscutible rock and roll en estado puro. Entre otros temas, en el primer bis atacaron con Loyola, un insuperable medio tiempo que se vieron obligados a tocar por suscripción popular. Volvieron a repetir un amago de final, pero entre el público nadie se movió de su sitio y no cesó de vociferar hasta que los cinco veteranos músicos volvieron a estar encima del escenario. Como colofón realizaron su arrolladora versión del California sun con la que el concierto derivó en una fiesta con traca final en la que hasta el más parado sudó la camiseta. Acabaron despidiéndose hasta el año que viene, confirmando que su cita anual con España ya se ha convertido en tradición. Algunos ya contamos los días para que esa cita vuelva a producirse En definitiva, más de dos horas de intenso punk-rock maravillosamente ejecutado por una pandilla de cuarentones del Bronx, de los que más de un joven grupo "indie" tendría mucho que aprender. Al parecer, la veteranía todavía es un grado. Carlos Moral.
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