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Descendents

KTDral. 14 de febrero de 1997.

Un concierto de Descendents es, a priori, un uno fijo en la quiniela, aun contando con que ésta es también de esas bandas "tipo Guadiana" que pueden estar paradas durante años y luego volver a la carretera con la misma fuerza e intensidad con la que se dieron a conocer en 1982. La aparición de su último trabajo, Everything sucks, llega con la buena nueva de recoger una de sus mejores formaciones y de lanzarlos nuevamente a los escenarios después de que los miembros del grupo hayan tenido sus particulares aventuras con otros proyectos.

Sin embargo, cuando las cosas salen mal, nadie puede arreglarlas por más que lo intente. El desembarco de los californianos en KTDral tuvo mal fario y, a poco de empezar el show, un apagón de las etapas de potencia hizo que en el escenario asistiéramos a una representación de mimo, dado que el sonido había desaparecido por completo. Cuando todo parecía haberse solucionado, los duendes volvieron a juguetear con los cables y cinco canciones se escucharon únicamente por monitores sin potencia en el PA. Para el momento en que el sonido tenía una circulación normal, el grupo casi había acabado su repertorio. Para más inri, aunque la banda aguantó el tipo tras tanto descalabro, no pudieron evitar que el escenario se convirtiera en una estación de Metro en hora punta ante tanta aglomeración de gente: los técnicos que entraban y salían tratando de hacer su trabajo, los fans que subían al escenario dispuestos a hacer el moshing más espectacular y... ¡yo que sé! creó que hasta más de uno se metió en el escenario convencido de que iba al servicio. En conclusión, un lío, algo que no es achacable al grupo, pero totalmente perjudicial para su presentación ante los madrileños. El concierto resultó descorazonador y dejó una imagen bastante deplorable, aunque, justo es decirlo, nada de ello fue culpa de la banda, la cual estuvo muy en su papel e hizo todo lo que pudo para que los parones no estropearan la fiesta del público. ¿Qué se le va a hacer? Cuando las cosas se ponen mal...

E.P.

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