Pag.Ppal. Artículos Discos Crítica Agenda Directorio Foros Anuncios Contacto

Indice

Bryan Adams

Palacio de los Deportes. 23 de mayo de 1997.

Si acaso alguien dudaba a estas alturas del poder de convocatoria de las radio fórmulas en nuestro país, éste quedó bien patente el pasado 23 de mayo, porque el Palacio de Deportes de la Comunidad se llenó a más no poder (si no fue así poco faltó). En su gran mayoría, eran quinceañeras que se sabían todas (o casi todas) las canciones de Mr. Adams, sobre todo las baladas.

Bryan y su banda hicieron un concierto bastante majo: una puesta en escena muy buena, el gran carisma del líder, un gran sonido en directo, gran número de temas rockeros muy pegadizos y una larga lista de baladas muy bonitas y curradas que se conjuntaron para hacer un concierto realmente bueno. La cosa comenzó con The only thing that looks good on me (it's you), el primer single de su último álbum, 18 til I die. Después vino un extenso repaso a este último trabajo y a los grandes éxitos de la dilatada carrera de Bryan. Durante la primera hora, Adams alternó cada balada con un tema de rock, pero durante la siguiente hora y media todo fue rock al estilo de este hombre: comercial, de acuerdo, pero rock al fin y al cabo. Lo más destacable del concierto fueron las versiones de temas clásicos, como Money o C'mon everybody, y la actuación del guitarrista que le acompañaba, el cual montaba el show por su cuenta llegando, en ocasiones, a restarle protagonismo al mismísimo Adams. Por el contrario, lo más desdeñable fue la aparición de un personaje vestido de Elvis en el momento de interpretar el tema Hey, Elvis: realmente ridículo. Supongo que más de un cincuenta por ciento de los asistentes acudió a este concierto llamado por las baladas, por los singles repetidos hasta la saciedad en las radios y los programas televisivos y por lo bueno que está el artista (aunque a mí, personalmente, no me va); pero lo que recibieron fue eso y una ración extra de rock'n'roll. Sí: lo único que hubo allí no fue, ni más ni menos, que un concierto de auténtico rock'n'roll, lo que hizo que las quinceañeras (acostumbradas a cosas como Enrique Iglesias o Alejandro Sanz) estuvieran bailando y pasándoselo en grande. Por raro que suene, Bryan consiguió que quienes iban sólo a verle a él (y a escuchar sus baladas mechero en alto) disfrutaran también con su música. Es posible que estas jovencitas nunca lleguen a saber que esta misma música ya la hacía antes gente como Rod Stewart o Paul Young, y que, incluso, el mismo Adams lleva un montón de años haciéndola.

Edgar Vela.

Arriba

Indice