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Black Crowes

La Riviera. 7 de febrero de 1997.

Volvían los sureños y, por lo visto en La Riviera, con ansiedad por parte de su público. Bien es cierto que el recinto abordado en esta ocasión hace pensar que el grupo ha perdido popularidad, pero, por otro lado, habrá que pensar que el Pabellón del Real Madrid se está convirtiendo en un recinto con un precio muy poco competitivo para los promotores. El gasto que supone su alquiler y el montaje del escenario hace que, en numerosas ocasiones, los organizadores prefieran no asumir el riesgo de un recinto tan grande, ya que se hace necesario vender muchas más entradas antes de comenzar a amortizar el capitalazo que hay que poner encima antes de montar nada allí.

El hecho de tocar en una sala más reducida que en su anterior paso por nuestra ciudad no pareció afectar lo más mínimo a los Black crowes. Al fin y al cabo, ésta es de las bandas a la vieja usanza: salen, tocan y se van. Su repertorio divagó un poco por sus cuatro discos, aunque dio más cancha a su última grabación, aparecida en España hace ya bastante tiempo. Su presentación no varió demasiado de lo esperado, con sus pros y sus contras, y ello volvió a acentuar las ideas que se tienen sobre los de Atlanta. Para unos, el grupo es una completa virguería por cuanto redibuja sus temas con amplias improvisaciones y con un gusto por el directo que hace que todos sus shows sean diferentes. Para otros, sin embargo, la banda se vuelve de un plasta insufrible cuando alarga las piezas hasta la saciedad en lugar de dar paso a una nueva canción. Y, como aquí no hay ganas de discutir, tampoco es lugar para divagar. Los Black crowes son así y así los tienes que tomar si quieres disfrutarlos. En el caso de que no te guste su actitud más vale que te quedes en casa, porque el muermo está asegurado. No parece que la banda tenga ninguna intención de cambiar y, puestos en ello, sus fans no lo verían con buenos ojos. De todo tiene que haber en el panorama musical y éste es de los grupos que abunda en la estética setentera, que no ofrece más que música y que disfruta tocando mucho más que repitiendo sus esquemas discográficos. Su show, por tanto, fue una actuación sin sorpresas, con buena música y con exhibiciones guitarreras, justo aquello que esta banda representa. Ellos no parecen seguir modas ni preocuparse de tendencias actuales. Son lo que son y eso es lo que ponen en directo.

E.P.

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