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Ben Harper

KTDral. 24 de septiembre de 1997.

Músicos: Ben Harper (voz y guitarra), Juan Nelson (bajo), Dean Butterworth (batería) y Rock Deadrick (percusión).

Pronto todavía para los conciertos en sala. Tanto el espectáculo de Testament cinco días antes como el show de Ben Harper sufrieron los rigores del calor y la incomodidad de un público al que casi se le había olvidado sudar. Pero, si el público lo pasó mal, peor lo llevaron los músicos, acoplados como pudieron entre multitud de instrumentos y una mampara que Harper se había colocado para no escuchar tan directamente al percusionista que tenía a su espalda.

¡Y ahí estaba la nueva sensación! Con un sombrero calado, una chaqueta que recordaba la imagen de Jimi Hendrix y con su Wiessenborn sobre las rodillas, acompañado por un bajista de doscientos kilos aderezado con gorra de béisbol, un batería al que no se le veía y un percusionista que se convirtió en una de las bazas de la noche. Sentadito, modosito, sin una palabra más alta que otra, Harper comenzó su repertorio centrándose en el material de sus dos últimos álbumes, Fight for your mind y su más reciente The will to live. God fearing man fue el tema que abrió el concierto, el cual comenzó a tomar altura con Whipping boy. Pero, cuando todo parecía bien encaminado, el calor o lo que quisiera que fuera se encargó de amodorrar el escenario haciendo caer los temas sin gracia, con esquemas muy fijos y con poquitos detalles a destacar. El solo de percusión en Attitude o la interpretación sentida de Give a man a home fueron algunos de ellos. Afortunadamente, el público estaba por disfrutar y, en cuanto se le dio oportunidad, se apuntó al carro dispuesto a animar a Harper. La primera ocasión surgió con los acordes blueseros de Homeless child, con los cuales empezaron a sentirse las palmas. Luego, con Gold to me y un extraordinario solo de bajo, el concierto se levantó para continuar con Burn one down y el pseudo reggae de Jah work. A partir de entonces ya era otro cantar. El público estaba contento, de vez en cuando funcionaba el aire acondicionado y Harper sonreía ocasionalmente. Ground on down, Faded y The will to live cerraron el concierto, aunque fueron necesarios los bises para calmar a un público que, en esta ocasión, casi fue más responsable del resultado que el propio Ben, demasiado tranquilito para tanto calor. Mi chica casi se había derretido.

E.P.

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