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Apollo 4:40

Aqualung. 3 de julio de 1997.

Yo tengo que admitir que mi cultura sobre la música de baile es más bien escasa. La mayoría de las cosas que me llegan no me atraen especialmente, pero hay algunas que me llaman la atención por su novedad, su ingenio y lo que yo valoro como calidad. Apollo 4:40 son una de esas bandas y, desde que escuché su último álbum, tenía ganas de verlos en directo y saber si eran un simple grupo de maquinitas o respondían en directo con tal poderío como lo hacen en su álbum.

La entrada en Aqualung fue más bien floja, algo normal sabiendo que el grupo había visitado Madrid hace no muchas fechas. Con todo, quienes fueron al show ya sabían perfectamente a lo que iban y, por tanto, el grupo contó con un gran apoyo por parte del público, aunque éste fuera escaso. Los Apollo soltaron en vivo toda su artillería, ahondando en el material de su último Electro glide in blue y mostrando que, en directo, son una banda que sabe utilizar sus recursos, comunicar y usar sus medios con una sensatez exquisita. El hecho de tener bajo, guitarra, teclado y dos baterías no oscurecía la labor de los samplers o del DJ, casi ocultos por un juego de luces que abundó en la estética actual. Los grupos de dance dirigen los focos al público, colaborando para que éste baile, y sus rostros quedan, en la mayoría de las veces, ocultos en los contraluces. Krupa, Vanishing point, Electro glide in blue, Altamont super-highway revisited, Carrera rápida y la versión del Ain't talkin' 'bout dub de Van Halen fueron las piezas interpretadas de su último álbum, material más que suficiente para convencer a cualquiera de que esa afirmación tan extendida de que "el-dance-es-todo-máquina" es una completa tontería. El sampler, cuando se sabe utilizar y se tiene criterio, es un elemento que permite realizar cosas impresionantes. Los miembros de Apollo 440 demuestran en sus composiciones una tremenda cultura musical, sabiendo elegir sus inserciones y colocándolas en el momento más adecuado dentro de unas piezas originales que cuentan con gran base rítmica, entrelazadas melodías y unas armonías de lo más originales y efectivas. Desde Miles Davis o John Coltrane hasta AC/DC o Deep purple todo cabe en su música, y cabe porque saben ponerlo todo justamente donde más impacta. Raw power y Glam fueron las únicas piezas que recordaron de Millenium fever dejando para el bis una improvisación acertadísima que resultó como la mezcla de un rimadero de hip hop y un duelo de baterías sin hacer solos. El resultado fue impresionante. Puede que aún les falte repertorio para alcanzar más altura, pero la proyección de esta banda es innegable. En directo responden con solvencia y en disco son un auténtico cañón.

E.P.

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