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Alvin Lee + Coz Canciller. 12 de abril de 1997. La vuelta de Alvin Lee no trajo demasiado público a su concierto, algo que, aunque sea cruel, el público agradeció, ya que dispuso de amplio espacio para disfrutar y bailar. La noche la abrieron los madrileños Coz, un grupo que, lejos de reaparecer en la escena, parece que nunca se ha ido y que lo único que ha hecho ha sido cambiar los recintos grandes por los pequeños clubs en los que suelen presentarse. Con motivo de la aparición de su próximo álbum, Coz preparó un cuidado show en el que, además de la formación habitual, se presentaron dos vocalistas femeninas para demostrar que las chicas también son guerreras. El sonido no acompañó a los madrileños y, por más que quisieron y pusieron en el escenario, su actuación quedó muy deslucida. Su repertorio hizo alusiones al pasado, presentó algún tema nuevo y tuvo sus mejores momentos cuando sonaron las notas de sus temas más populares: Más sexy y Las chicas son guerreras. Alvin Lee, por su parte, se presentó en formación de trío y comenzó tremendamente frío, tanto que pensé que el concierto se iba a venir abajo si se prolongaba mucho. El sonido había mejorado considerablemente, pero la siempre certera guitarra de Alvin estaba desentrenada o desilusionada por su poder de convocatoria. En un momento dado, Alvin cogió un palo parecido a una baqueta y se marcó un solo golpeando y frotando las cuerdas de su guitarra. Pareció un pistoletazo de salida para una sucesión de blues clásicos, estándares y algunas de las piezas que este hombre hizo populares en Ten years after. Aquello se animó de una manera impresionante y el público empezó a responder, a bailar y a sudar: aquello sí era ya un concierto de blues y rhythm'n'blues como se presumía. En algo más de un cuarto de hora la tónica había cambiado notablemente y la diversión, la buena música y la respuesta del público había cogido su sitio. Al acabar el concierto, tras tres bises muy pedidos, Alvin había dado un repaso al repertorio más clásico del r'n'b, en el que solamente faltó una versión de los Stones para dar gusto a todos. Esta será, probablemente, la última vez que Lee pase por Madrid, por lo que el concierto tuvo un algo de especial. Su alto caché y su pobre poder de convocatoria harán pensar mucho a los promotores antes de volver a arriesgarse con él. E.P.
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